Euskadi es la comunidad con la menor tasa de desempleo femenino

Bilbao durante el Día Internacional de la Mujer./
Bilbao durante el Día Internacional de la Mujer.

Gipuzkoa lidera el ranking de mejor situación laboral, mientras que Bizkaia destaca por tener menor tasa de mujeres en paro que de hombres

CARMEN LARRAKOETXEA

El empleo femenino presenta una mejor evolución en el País Vasco que en el resto de España, ya que la tasa de desempleo entre las mujeres está diez puntos porcentuales por debajo de la media española, hasta quedar limitada al 10,63%; lo que, a su vez, coloca a la comunidad vasca como la autonomía con menor tasa de paro.

Por contra, en el ranking de desempleo femenino la peor situación se vive en Extremadura, con una tasa que supera el 30,10%, seguida por Andalucía con un 27,85%. También son las comunidades en que el diferencial entre el paro masculino y el femenino resulta de los más elevados, como pone en evidencia que la tasa de mujeres andaluzas sin trabajo es nueve puntos superior a la de los hombres. En Euskadi el diferencial de tasa de paro masculino y femenino es sólo de una décima.

Estas son las principales conclusiones del informe realizado por la consultora Ais Group, difundido ayer, que se apoya en los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), la correspondiente al cierre del ejercicio 2017.

Este estudio no sólo coloca a Euskadi en la posición de cabeza en el ranking de mejor situación del empleo entre las mujeres, sino que los datos desagregados por provincias revelan que Gipuzkoa es el territorio más favorable para el empleo femenino: su tasa de paro se limita al 8,8%, seguido de Álava con un 10,3%, mientras queBizkaia se encuentra en el octavo puesto de la clasificación española con el 11,8%.

Las claves

Avance
2,9 es el descenso de la tasa de desempleo entre las mujeres desde 2015
El 24% de brecha salarial
Los sindicatos advierten que en estadística también hay «trampas» porque la precariedad es femenina

Sin embargo, en el caso de Bizkaia hay que destacar que la proporción de desempleo femenino es inferior al masculino, ya que los varones contabilizan una tasa de paro del 12,9%, un punto más que en el caso de las mujeres.

Empleo y precariedad

A pesar de estos buenos datos estadísticos, desde los sindicatos se advierte que no es oro todo lo que reluce, ya que «la precariedad laboral tiene nombre de mujer».

«La estadística, sí pero no, tiene trampa», aseguró en declaraciones a este periódico Leire Txakartegi, la responsable del Área de Igualdad de Género del sindicato ELA.

«Nos hemos de fijar en la calidad del empleo que se está creando» y la conclusión, según constata, es que «el 80% de los empleos a tiempo parcial los ocupan las mujeres». Y «también hay que tener en cuenta la temporalidad contractual», agrega. En este contexto, Txakartegi se muestra especialmente crítica al recordar que en Euskadi ha aflorado que la brecha salarial que padecen las mujeres llega hasta el 24%.

Estibaliz Montero, responsable del Área de Mujer de CC OO, aboga también por mirar más allá de las grandes cifras estadísticas porque las mujeres, además de encontrarse con contratos a tiempo parcial, también padecen mayor inseguridad con los contratos temporales. «El índice de rotación -número de contratos que encadenaron las mujeres en 2017- se elevó hasta el 3,3, mientras que el de los hombres se situó en el 2,9».

En líneas generales, recalca la responsable del Área de Mujer de Comisiones, «nosotras ocupamos empleos de peor calidad, con contratos temporales, a tiempo parcial y con peores condiciones laborales». Incluso en el desempleo hay diferencias de género, denuncia Montero, ya que las paradas «que en 2017 tuvieron acceso a prestación por desempleo apenas llegaron al 31,46%, mientras que en los hombres la tasa fue del 55,5%».

Desde el Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde) reconocen que el descenso del paro es siempre «un buen dato», pero sus portavoces subrayaron que no se puede olvidar que el desempleo femenino se mantiene por encima del masculino y que también ocupan los empleos más precarios. Por ello abogan por seguir trabajando para que la incorporación de las mujeres al mercado laboral se haga en «trabajos de calidad», ya que «la economía pierde cuando no se integra a las mujeres».

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