Tubos Reunidos necesita un drástico recorte de costes para ser rentable, advierte Ulacia

.Guillermo Ulacia, vicepresidente ejecutivo de la compañía alavesa Tubos Reunidos. / Manu Cecilio

Descarta por el momento un ajuste de plantilla, pero ha presentado un plan para mejorar la productividad en un plazo de dos años

MANU ALVAREZ Bilbao

El vicepresidente ejecutivo de la compañía alavesa Tubos Reunidos, Guillermo Ulacia, realizó ayer un ejercicio de 'ducha escocesa' en la junta de accionistas de la sociedad. Tras reconocer que el 'calor' parece volver a la demanda de tubos de acero sin soldadura –fruto de la recuperación del precio del petróleo y de las nuevas inversiones en los pozos norteamericanos–, lanzó una lluvia de agua gélida, al trazar un retrato robot de la compañía un tanto desolador. Su posición competitiva no está ni siquiera en la mitad de la tabla de las empresas comparables; hay una abultada sobrecapacidad de producción de tubos sin soldadura en el mundo, lo que supone la antesala de la desaparición de los peores fabricantes; el absentismo laboral –en el 9%– es llamativo y la productividad, baja.

Ulacia, que asumió en febrero la máxima responsabilidad ejecutiva en la firma, presentó su camino hacia la solución. Un plan que «de momento», aseguró, no incluye ajustes de plantilla –hay 1.600 empleados–, pero que implica dos objetivos drásticos. Un aumento de las ventas del 20% –exigente porque la estimación de crecimiento del mercado es de tan solo el 3%– y una reducción de los costes no menos radical, del orden del 19% por tonelada producida. El plazo para conseguirlo también está fijado. Un máximo de dos años.

LAS CLAVES DE LA INICIATIVA

45
millones de euros de ebitda es el margen de mejora que ha identificado el equipo directivo de la empresa.
Ventas.
El plan elaborado por Tubos Reunidos prevé incrementar en un 20% las ventas, pese a que el aumento estimado del mercado es de tan solo el 3% anual.
Absentismo.
La reducción del absentismo laboral, en estos momentos en el 9%, se ha fijado como una de las vías para reducir de forma significativa los costes de producción.
Sin excedentes.
La compañía cree que este plan a dos años vista se puede ejecutar sin rebajar la plantilla actual del grupo, que se sitúa en torno a los 1.600 empleados.

Los antecedentes están bastante claros y los accionistas los volvieron a ver ayer de nuevo ante sus ojos. Los dos últimos años han sido muy malos para la compañía y sólo en 2016 las pérdidas ascendieron a 50,2 millones de euros. Aunque en el primer trimestre del año el ebitda ha vuelto a ser positivo, la estimación es finalizar 2017 aún con pérdidas.

Volver a ser rentables

Ulacia destacó en su intervención que Tubos Reunidos necesita salir de una dinámica en la que fiaba su salvación al comportamiento del mercado –la esperada recuperación del precio del petróleo y con ello del consumo de tubos–, para configurar una estructura que «sea rentable cuando las cosas vayan bien, pero también cuando caiga la demanda». A pesar de ello, algunos indicadores son positivos. En especial el registro de apertura de pozos de explotación de petróleo y gas en Estados Unidos, que mantiene una constante tendencia al alza desde finales de 2016. La puesta en funcionamiento de estos pozos supone inversión en tubos sin soldadura, tanto para las nuevas instalaciones como para la reparación de las que ya se han quedado obsoletas.

El plan presentado ayer incluye un amplio conjunto de medidas porque el equipo directivo ha identificado que la empresa tiene un importante margen de mejora. Un margen que se ha cuantificado en 45 millones de ebitda adicionales. Con ese resultado, aseguró, la empresa estaría en condiciones de mantener un rumbo más tranquilo que el actual, ofrecer una remuneración adecuada al accionista y evitar entrar en pérdidas ante un nuevo revés de la demanda.

Objetivo «cero absentismo»

Uno de los aspectos que Ulacia destacó como urgentes en la mejora del funcionamiento de Tubos Reunidos, fue el alto índice de absentismo, del 9%. Un ratio que, aclaró, «es impensable para una empresa que quiere estar entre las mejores». Así, señaló que el objetivo con el que debe trabajar toda la organización es el de «absentismo cero», para lo que aseguró que «se van a poner en marcha un buen número de medidas de cara a mejorar la prevención y la salud laboral». El vicepresidente destacó que un alto índice de absentismo y también de «incidentes que pueden convertirse en accidentes en el proceso de producción», generan en la práctica costes adicionales muy importantes.

De un lado están las medidas de carácter comercial y de reordenación de la cartera de productos, con lo que se pretende incrementar las ventas en un 20% en ese periodo de dos años. Sobre esa base de aumento de la producción, Ulacia destacó la necesidad de hacerlo sin incrementar la plantilla, «explorando todas las posibilidades de flexibilización y también mediante un programa de formación que permita la polivalencia de los trabajadores. Tenemos costes muy altos y una estructura poco flexible», añadió.

«Una empresa nueva»

La empresa ha puesto en marcha un proceso de recogida de «ideas para mejorar» entre varios niveles del equipo directivo, del que han salido un total de 650 iniciativas, que ahora serán exploradas con detalle. Ser más productivos permitirá mejorar la competitividad, apuntó el vicepresidente, para conseguir una posición más holgada en el mercado. «En estos momentos nuestras instalaciones están a un 70% de su capacidad de producción –dijo– y queremos estar por encima del 90%», apuntó.

La empresa también afrontará un cambio en su fórmula de acercase al mercado, para intentar vender más servicios de ingeniería y no quedarse como un mero proveedor de tubos. Por otra parte, el presidente de la compañía, Pedro Abásolo, anunció que van a desprenderse definitivamente de su red de distribución, la filial Almesa. El acuerdo con el comprador está prácticamente cerrado, aunque por el momento no se han desvelado los detalles de la operación.

Dentro del proceso de cambio, que Ulacia definió como «la creación de una empresa completamente nueva», también figura una integración total de las dos principales firmas que componen el grupo. De un lado Tubos Reunidos, la cabecera, con sede en Amurrio, y por otro Productos Tubulares, que tiene sus instalaciones en el municipio vizcaíno de Trapagaran.

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