Cuando dos más dos son tres: los efectos de la fusión Siemens-Gamesa

Aerogeneradores de Yerga (La Rioja)./Rafael Lafuente.
Aerogeneradores de Yerga (La Rioja). / Rafael Lafuente.

En enlace entre ambas empresas coincide con una revolución del mercado, que ha rebajado el precio de los aerogeneradores

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Hace apenas año y medio, cuando los principales directivos de Siemens y Gamesa contrataban a bancos de negocios para programar su 'matrimonio', estas empresas eran dos colosos de la energía eólica. Uno, Siemens, estaba considerado como uno de los líderes mundiales y también era el que había llegado más lejos en la generación eléctrica en alta mar. El otro, Gamesa, se había convertido en una de las firmas más rentables del sector, después de haber despedido a 2.700 trabajadores en 2012 y de ser capaz de aprovechar el tirón de algunos países emergentes, especialmente de India. Se decidieron a sumar sus fuerzas para crear el primer fabricante mundial de aerogeneradores.

Ahora, con el 'matrimonio' ya consumado y sin marcha atrás posible, Siemens Gamesa está en pleno terremoto. Ha perdido 135 millones de euros en los seis últimos meses, su facturación ha descendido un 12% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior y ya ha lanzado la advertencia de que para el próximo año el recorte de ventas rondará de nuevo el 12%. El pasado viernes, al cierre del mercado, la compañía valía en Bolsa apenas 7.000 millones de euros. Menos de la mitad de lo que valía a principios del pasado mes de abril, cuando se celebró la 'boda'.

Las claves

27.000 empleados
forman parte de la plantilla mundial de Siemens Gamesa.
6.000 trabajadores
serán despedidos en 24 países. El excedente para España se ha fijado en 272.

Y es que hay veces en que dos más dos no suman cuatro, sino tres. La compañía ya ha anunciado el despido de 6.000 de sus 27.000 empleados, de los cuales 272 corresponderán a España, cifra inferior a los 408 que se había anunciado inicialmente. En el caso del País Vasco el ajuste no afectará a las fábricas sino al cuartel general de la compañía, situado en el Parque Tecnológico de Zamudio, con 48 trabajadores excedentes.

Todo a la vez

Para desgracia de sus directivos, de sus empleados y también de sus accionistas, Siemens Gamesa ha hecho coincidir su integración con una crisis en el sector -nadie es capaz de anticipar si va a ser grande o pequeña y pasajera-, que es un fenómeno al que la energía eólica ya se ha acostumbrado. Pero las dos cosas al mismo tiempo son una digestión pesada. Todos los analistas coincidían en la idea de que la empresa debería afrontar un ajuste de plantilla -lo que en el argot de la consultoría se llama ya el 'resizing'-, no sólo porque es un proceso habitual en todas las fusiones -ahí radica buena parte de las sinergias que se quieren obtener-, sino porque en este caso eran dos empresas que tenían mucho de gemelas.

Si bien en la generación marina Siemens estaba muy avanzada y Gamesa apenas acababa de iniciar la aventura -estaba claro que buena parte de la división 'offshore' de la empresa vasca estaba condenada al cierre-, en la producción de generadores terrestres la duplicidad era evidente. Buena parte del catálogo estaba calcado, de tal forma que sobraba una de las mitades.

Las razones de la crisis

Estados Unidos.
Ayudas: Trump ha paralizado las nuevas inversiones tras anunciar un recorte del 25% en las ayudas fiscales al sector.
Competencia.
'Subastas inversas': Los países han dejado de conceder ayudas por kilovatio producido. Ahora se adjudican los parques a quienes se comprometen a producir más barato. Eso ha desatado la competencia brutal de los fabricantes de aerogeneradores.

La suerte para la empresa vasca es que sus ratios de rentabilidad son mucho mejores, lo que demuestra que era capaz de producir los mismos equipos con menor coste. Esa es, precisamente, la razón que justifica que la mayor sangría en el proceso de ajuste se realice en Dinamarca -2.500 despidos-, donde Siemens tenía concentrada buena parte de su capacidad de producción de aerogeneradores terrestres y donde los salarios son más elevados.

Todo en contra

«Si no hubiese sido por la fusión, en Gamesa estaríamos ahora metidos en un buen problema», asegura un directivo de la empresa para remarcar que el aparente hundimiento de la compañía no es fruto del 'matrimonio', sino del entorno. ¿Qué ha sucedido en el último año para convertir una máquina de generar oro en un auténtico problema? La respuesta -aquí coinciden todos los expertos- es doble. De un lado, se ha producido un anuncio en Estados Unidos que ha paralizado, literalmente, todos los proyectos de inversión en el sector. Están en juego del orden de 50.000 millones de dólares en construcción de nuevos parques eólicos. El presidente, Donald Trump, ha anunciado su intención de rebajar al menos un 25% los incentivos fiscales a la generación eólica. La iniciativa forma parte de la política anunciada por el mandatario norteamericano en su campaña electoral de reducir las ayudas a las energías renovables, con el objetivo de volver la mirada hacia los combustibles convencionales y favorecer de nuevo el uso del petróleo y el gas.

Hasta el momento de la integración, Markus Tacke era el responsable de la división 'offshore' de la firma germana.

Hasta el momento de la integración, Markus Tacke era el responsable de la división 'offshore' de la firma germana. Markus Tacke | consejero delegado de Siemens Gamesa

Por si fuera poco, India, donde Siemens Gamesa obtenía casi uno de cada tres euros de ingresos, también ha protagonizado un nuevo parón, aunque en este caso por la decisión del país de pasar de una subvención fija a las denominadas 'subastas inversas' para la adjudicación de nuevos parques. Es la 'madre de todas las batallas' porque está sacudiendo el sector eólico hasta obligar a los fabricantes a dar un nuevo salto en su competitividad. Esto es, conseguir aerogeneradores capaces de producir más electricidad con menor coste e, incluso, capaces de hacerlo con velocidades de viento más bajas.

Bajar precios

Las 'subastas inversas' -las últimas adjudicaciones en España se han realizado ya con este método-, han provocado una feroz competencia entre los fabricantes y también una irrupción de las compañías chinas, que ofrecen máquinas 'low cost'. Si hasta hace no mucho tiempo cada país ofrecía al promotor eólico una subvención por cada kilovatio producido, ahora la pelota está en el otro lado. La propuesta es algo así: 'Antes de permitirle instalar el parque eólico, dígame a qué precio está dispuesto usted a vender cada kilovatio'. Ese es el esquema básico de esas subastas, para adjudicar el proyecto a quienes ofrezcan un precio más bajo.

El 'velatorio' apenas acaba de comenzar y nadie sabe con exactitud cuál será el comportamiento de las principales compañías eólicas, sometidas a la doble tensión del recorte en el mercado norteamericano y el inicio de una competencia brutal. Mientras tanto, en Siemens Gamesa se preparan para la travesía del desierto, al tiempo que rezan para que el ajuste de Trump no sea tan radical como ha anunciado y, también, para que el mercado indio vuelva a activarse. Y éste no es un problema exclusivo de la empresa vasca. Vestas, el auténtico líder mundial, o Nordex -participada por Acciona- también han anunciado en los últimos días importantes descensos en su facturación.

El guiño al País Vasco del consejero delegado

Probablemente estaba más cómodo en su vivienda de Hamburgo, manejándose en su idioma materno, el alemán; pagando un tipo marginal del 'Lohnsteuer' -el equivalente a nuestro IRPF- del 47,5% frente al 49% vigente en el País Vasco y sin preocuparse del Impuesto sobre el Patrimonio, porque allí no existe. Pese a todo esto y a algunas cosas más, Markus Tacke, el consejero delegado de Siemens Gamesa, ha trasladado su domicilio familiar a Bizkaia, en lo que todos los observadores interpretan como un gesto directo y claro de que la multinacional era sincera cuando garantizaba que el cuartel general corporativo de la compañía eólica se mantendría en la localidad vizcaína de Zamudio. El norteamericano Mark Albenze, máximo responsable de la división de servicios de Siemens Gamesa, también ha hecho lo mismo y ha decidido instalarse en Bilbao. El sudafricano Andrew Hall, que fue nombrado director financiero en el inicio del proceso de integración, se había apuntado a hacer la mudanza y se instaló en Bizkaia, pero a mediados del pasado mes de octubre cayó en la primera purga del nuevo equipo directivo.

El arraigo de la empresa, más bien el riesgo a la pérdida de cualquier lazo significativo con el País Vasco por parte de la antigua Gamesa -junto a la potencial sustitución de proveedores locales por otros más ligados a Siemens-, ha sido uno de los fantasmas que ha sobrevolado la compañía en el último año y medio. Casi desde el mismo momento en el que, a principios de 2016, se supo que Siemens y Gamesa habían iniciado conversaciones

La gran duda que existe ahora es si estos gestos perdurarán en el tiempo, serán flor de un día o de tan solo unos meses. De momento, el selecto y restringido Golf de Neguri también ha decidido poner su granito de arena para colaborar en el mantenimiento del cuartel general de Siemens Gamesa en Bizkaia, al admitir como socio a Markus Tacke, fanático de este deporte.

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