Los trabajadores de CEL piden «un grupo inversor fuerte» para salvar la papelera

Los trabajadores de CEL finalizaron ante la Diputación de Bizkaia la marcha a pie que habían iniciado en Zalla. / EFE
Los trabajadores de CEL finalizaron ante la Diputación de Bizkaia la marcha a pie que habían iniciado en Zalla. / EFE

La plantilla de Edesa Industrial teme que la catalana CNA esté a punto de cerrar la empresa

J. L. O. BILBAO.

Los trabajadores de la papelera CEL, en concurso de acreedores, exigieron ayer un «grupo inversor fuerte, con solvencia, que sea capaz de manejar una empresa» con un proyecto «industrial y de viabilidad». Las plantillas de las cuatro fábricas que componen la compañía protagonizaron una marcha a pie desde la planta situada en Aranguren (Zalla) hasta la sede de la Diputación vizcaína en Bilbao, para denunciar su situación y en defensa de sus 254 empleos directos más otro medio centenar indirectos.

Durante la marcha, en la que corearon consignas contra del cierre de la empresa, los trabajadores reclamaron la continuidad y viabilidad de la compañía y defendieron su actividad productiva. Los miembros de los comités de empresa del grupo papelero insistieron en sus críticas al Gobierno vasco por «haber abandonado a su suerte» la compañía tras salir de su accionariado y vender su participación del 40% para traspasarla al hasta entonces accionista minoritario, Zurbost Gestión, al que consideran responsable de una situación que «ha abocado al grupo al concurso de acreedores y lo ha puesto al borde del cierre».

También los trabajadores de otra empresa con graves problemas, Edesa Industrial, denunciaron ayer su temor a que «puede estar a punto de cierre». Representantes sindicales de ELA y LAB señalaron en una rueda de prensa celebrada ante la planta guipuzcoana de Garagartza, que no descartan que los directivos del grupo catalán CNA, que adquirió las fábricas de Eskoriatza, Garagartza y Basauri tras la quiebra de Fagor Electrodomésticos, «se traigan entre manos» algún tipo de contacto o negociación dirigido a sufragar la deuda.

«Tenemos la sospecha y estamos convencidos de que la partida se está jugando en otro campo y de que no se nos está informando de nada», afirmaron Aitor Goenaga (ELA) y Xabier Llodio (LAB). Por ello, exigieron «toda la información» acerca de «la situación real de la empresa», en cuya viabilidad siguen creyendo, y mostraron su temor de que se esté buscando una reestructuración de la plantilla para facilitar después la entrada de un inversor. Asimismo, solicitaron la implicación directa del Gobierno vasco y anunciaron concentraciones el lunes ante la planta de Garagartza y el miércoles en la plaza de Mondragón.

Entretanto, tanto el Gobierno vasco por medio de su consejera Arantxa Tapia, como el Diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, y el presidente de la patronal Confebask, Roberto Larrañaga, insistieron ayer en distintos foros en que la economía vasca se recupera bien y que estas empresas con problemas son casos puntuales.

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