La plantilla de CEL, «asombrada» por la presentación de una única oferta de compra

Manifestación de los trabajadores de CEL en septiembre frente a la planta de Zalla./Iñaki Andrés
Manifestación de los trabajadores de CEL en septiembre frente a la planta de Zalla. / Iñaki Andrés

El sindicato ELA denuncia que el grupo catalán interesado mandó ayer una nueva propuesta que mejoraba «sustancialmente» la de los italianos Lucart

Jesús L. Ortega
JESÚS L. ORTEGA

Comenzaron siendo cinco los interesados, luego se redujeron a tres y, finalmente, a la hora de la verdad sólo ha quedado uno. Ayer, último día del plazo dado por el administrador concursal, únicamente el grupo italiano Lucart presentó una oferta en firme para hacerse con la papelera vasca CEL, que arrastra una deuda total de 75 millones de euros, tiene tres de sus cuatro centros de producción en Artziniega (Álava) –donde está su sede social– y Zalla (Bizkaia) parados y un ERE de extinción sobre 200 trabajadores.

La plantilla de CEL no sale de su «asombro» ante la oferta única de los italianos y ha denunciado que un grupo catalán -del que nunca llegó a trascender públicamente su identidad- les hizo llegar «ayer mismo», tres horas antes del cierre del plazo, una nueva propuesta que contemplaba el mantenimiento de todo el empleo y mejoraba «sustancialmente» la oferta de los italianos. «Alguien nos tendrá que decir qué ha pasado. Nos preguntamos qué ha tenido que hacer la administración concursal y la Diputación para que esas otras dos ofertas no se hayan presentado», ha señalado el responsable de Industria de Ezkerraldea y el Kadagua del sindicato ELA, Joxean Fernandez.

El administrador concursal –la firma Escobosa y Asociados, de Vitoria– había impuesto una serie de condiciones para concurrir a la presentación de ofertas definitivas, a fin de servir de filtro y garantía de seriedad para evitar que quien no estuviera firmemente dispuesto a arriesgar en un plan a futuro para CEL se abstuviera de participar. Y esto es lo que parece que al final ha ocurrido con el grupo papelero chileno Triple I, que durante mucho tiempo pareció el más interesado y mejor posicionado, y el otro grupo inversor catalán. Entre los requisitos del administrador concursal figuraban el depósito de una fianza de 500.000 euros y, sobre todo, la determinación de un precio mínimo fijado en casi 6.257.000 euros, por debajo del cual se rechazaría cualquier pretensión de adquisición.

Ambas condiciones han sido satisfechas por Lucart, que incluso ha mejorado ese mínimo exigido en cerca de 95.000 euros para establecer su oferta en 6.351.222 euros. Además, renuncia a hacerse con una máquina valorada en 180.000 euros que podrá ser vendida aparte por el grupo vasco. Asimismo, la compañía italiana, que estima el valor total de su propuesta en 30,7 millones de euros, contempla dentro de su plan industrial inversiones por 20 millones.

Movilizaciones

La plantilla de CEL llevará a cabo la próxima semana dos movilizaciones. El miércoles 8 realizará una caravana de coches desde la planta de Ecofibras, en Gueñes, hasta la de Artzeniega. Al día siguiente, jueves 9, hará una concentración de protesta ante la sede de la Diputación entre las 11.00 y las 13.00 horas. «Vamos a seguir movilizándonos porque entendemos que hay espacio para que las instituciones puedan hacer mucho más para que en este proyecto se hable de que no se destruya el empleo, tal y como propone la oferta final», ha concluido el responsable de Industria de Ezkerraldea y el Kadagua del sindicato ELA, Joxean Fernandez.

En cuanto al plan social, Lucart se subrogaría en 186 de los 222 contratos de trabajo aún vigentes en el conjunto del grupo CEL, entre los que hay 32 prejubilables y nueve pendientes de jubilación parcial. De esta forma, la plantilla efectiva se reduciría a 145 personas y supondría la rescisión de 36 contratos. Para estos propone indemnizaciones de 30 días por año trabajado con un límite de 18 meses, si bien el montante total destinado a este fin está limitado a dos millones de euros.

Además, el 'holding' italiano quiere negociar con los representantes de los trabajadores un nuevo convenio colectivo, con diferentes rebajas salariales para las plantillas de cada una de las empresas del grupo y en función de sus actuales remuneraciones. Así, aunque la horquilla comprende casos de recortes desde un 5% hasta superar el 50%, en Celulosas y Tissue la rebajas serían de alrededor de un 15%; en Ecofibras y Dermo, de casi un 24%; y en Cel Technologies, donde se encuentra el equipo directivo del grupo, de cerca del 30%. Finalmente, Lucart también plantea un ERE de suspensión por el tiempo necesario para llevar a cabo el proceso de adquisición de CEL y la adecuación de la compañía para el reinicio de su actividad productiva.

Condiciones

Estas condiciones deberían estar aceptadas por los trabajadores antes del 31 de enero próximo, fecha límite puesta por la compañía italiana que, en caso contrario, retiraría su oferta. No obstante, se prevé que este proceso de negociación no se dilate ya mucho más en el tiempo. De hecho, el administrador concursal se reunirá el próximo lunes con los representantes de la plantilla para valorar la propuesta de Lucart antes de enviarla, previsiblemente el miércoles, al Juzgado Mercantil de Vitoria encargado del caso.

Con solo una oferta sobre la mesa, se ha puesto a la plantilla «contra la pared», denuncia Fernandez: «O cogemos lo que haya, o esto se va a liquidación y se extinguen los contactos. Nuestra hipótesis es que se nos ha marcado un camino, desde un principio, en el que todo estaba enfocado hacia una reducción de salarios y de las condiciones laborales, de antemano y con alevosía, y en eso han ido de la mano el administrador y las instituciones, empezando por la Diputación de Bizkaia», ha reiterado el responsable de ELA.

El sindicato ha indicado en un comunicado que el Gobierno vasco, que contaba con el 40% de las acciones a través de una sociedad capital riesgo, e Indarkia, con un 45%, «eran quienes controlaban la empresa y dejaron a los trabajadores y a la comarca de Enkarterri en la estacada, con su huida y su gestión oscurantista». CEL, continúa, es una empresa «sólida que, bien gestionada, tiene que continuar aportando empleo y condiciones laborales dignas» por lo que emplaza a las instituciones a trabajar con la plantilla para «impulsar un plan industrial con garantías». El sindicato acusa a la consejera Arantxa Tapia de «darles la espalda» y, «una vez más, no dedica un minuto a quienes luchan por sus puestos de trabajo, mientras su agenda siempre está llena de encuentros con patronales y personas pudientes».

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