Siemens Gamesa destituye a su jefe de recursos humanos tras la polémica por los despidos

Xabier Bengoetxea, cesado ayer./Felix Morquecho
Xabier Bengoetxea, cesado ayer. / Felix Morquecho

El Gobierno vasco acusó a la empresa la pasada semana de haberle facilitado datos erróneos

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

El primer damnificado del proceso de ajuste laboral en Siemens Gamesa no va a ser uno de los 6.000 empleados que tendrán que abandonar la compañía en su intento por recuperar la rentabilidad, sino el 'maestro de cocina' de toda la operación. El director de recursos humanos de la multinacional, Xabier Bengoetxea, fue cesado ayer por sorpresa después de que la empresa de generación eólica hubiese protagonizado una especie de caos continuado desde que anunció su intención de ajustar el empleo. La publicación sucesiva de datos con escaso grado de detalle e incompletos, en una estrategia que tenía pocas dosis de transparencia y que tan solo contribuyó a alentar la confusión, concluyó el pasado jueves con un hecho injustificable. La consejera de Desarrollo Económico del Gobierno vasco, Arantxa Tapia, denunció que la compañía le había comunicado inicialmente que el recorte de empleo en Euskadi únicamente alcanzaría a «una veintena de personas», mientras que ese mismo día Siemens Gamesa anunciaba que serían 48 los empleados que abandonarán la firma en la sede central de Zamudio.

La sociedad anunció su decisión en la mañana de ayer, mediante un escueto comunicado interno a toda la plantilla en el que se indicaba que Bengoetxea dejaba de ser el máximo responsable de recursos humanos, aunque permanecerá dentro de la empresa y ligado a ese departamento. En la misma nota se indicaba ya que el sucesor es Javier Fernández-Combarro, cuya última responsabilidad ha sido la de jefe global de personal en la compañía marítima danesa Maerks. Nacido en Madrid en 1967, es licenciado en Derecho y la práctica totalidad de su carrera profesional se ha desarrollado en el ámbito de los departamentos de personal de las empresas y en compañías multinacionales.

Bengoetxea, hasta ayer al frente del área encargada de gestionar las condiciones laborales de los 27.000 empleados de la firma, había asumido la responsabilidad el pasado mes de junio. Desde marzo de 2016 estaba ligado a la empresa como empleado de Adwen, la filial de Gamesa para el desarrollo de su segmento de generación de electricidad en alta mar. Antes de asumir esas responsabilidades, Bengoetxea, exjugador de la Real Sociedad, tuvo una dilatada trayectoria profesional en el grupo cooperativo de Mondragón. Había sido responsable de recursos humanos de Fagor Electrodomésticos y presidente de esta firma desde mayo de 2013 hasta su liquidación en el proceso concursal. Tras un breve periodo en Edesa Industrial, la sociedad utilizada por el grupo catalán Cata para gestionar los activos que adquirió de la antigua Fagor, se incorporó a una ETT.

Su gestión había despertado numerosas suspicacias y fuentes cercanas a Siemens Gamesa aseguran que el distanciamiento con la cúpula de la multinacional comenzó el pasado verano, apenas un par de meses después de asumir sus funciones. En ese mismo entorno se le identifica, además, como el principal responsable del conflicto institucional que se suscitó la pasada semana con el Gobierno vasco. Al parecer, los datos que Bengoetxea había transmitido a todos los directivos de la empresa que mantienen el contacto permanente con las instituciones vascas –hay al menos dos canales, uno oficial y otro menos formal pero al más alto nivel–, eran incompletos. De ahí que en al menos dos encuentros distintos, la consejera Arantxa Tapia recibiese la misma información –apenas saldría una veintena de empleados de Zamudio–, que más tarde resultaría poco ajustada a la realidad.

Poca transparencia

Tapia no dudó en calificar lo sucedido como «una quiebra de confianza y la pérdida de credibilidad de la empresa», palabras que volvió a repetir ayer en un foro con empresarios y directivos organizado en el Palacio Euskalduna de Bilbao. La consejera reclamó «más transparencia a la firma», al tiempo que valoraba la salida de 48 empleados como un «ajuste que ya no me parece mínimo». Este era el calificativo que había empleado la propia firma para acotar que el ajuste laboral en los centros de trabajo de Euskadi no sería muy relevante.

Todo apunta a que Bengoetxea tan solo había reportado al resto de directivos la cifra de «despidos previstos» en cada uno de los centros, manteniendo en secreto las salidas que se producirán con jubilaciones anticipadas y que en el caso de Zamudio, apuntan fuentes sindicales, alcanzan a 26 empleados. Las cifras anunciadas para el conjunto de España también han sufrido un baile permanente. Así, la compañía informó en su primera comunicación a los sindicatos que el recorte de plantilla afectaría a 408 trabajadores, mientras que el pasado jueves rebajaba esta cifra hasta los 340, de los cuales 272 saldrían a lo largo del próximo año.

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