Van Oord y la banca rompen sus negociaciones y colocan a La Naval al borde del abismo

Cascarón del 'Vox Alexia', en el astillero./Pedro Urresti
Cascarón del 'Vox Alexia', en el astillero. / Pedro Urresti

Ambas partes intentaban llegar a un acuerdo y finalizar la construcción del buque 'Vox Alexia', que se encuentra paralizado en la grada del astillero vizcaíno y que es su única carga de trabajo

MANU ÁLVAREZ

El armador holandés y las entidades financieras han roto las negociaciones que mantenían para intentar llegar a un acuerdo y finalizar la construcción del buque 'Vox Alexia', que se encuentra paralizado en la grada del astillero vizcaíno La Naval. La actual situación, que algunas fuentes sitúan en el marco «de una dura negociación que puede cambiar en cualquier momento», coloca a La Naval al borde del abismo. El astillero se encuentra inmerso en un procedimiento concursal desde el pasado mes de octubre y ya no tiene otra carga de trabajo que este buque, que podía dar empleo a unos 1.500 trabajadores durante unos 20 meses.

Las negociaciones entre el armador holandés y los bancos para financiar el buque ya habían fracasado a mediados del mes de mayo, después de que la compañía rechazase la última oferta de las entidades financieras para ampliar los préstamos ligados a la construcción del 'Vox Alexia'. A partir de ese momento se iniciaron conversaciones ya que los bancos tienen que devolver 42 millones de euros que había avalado -eran las cantidades que Van Oord había anticipado desde la firma del contrato-, al tiempo que se pretendía dar una salida al caso del buque que se encuentra en la grada. Con la ejecución de los avales el caso pasaría a manos de los bancos, de ahí que las dos partes están interesadas en buscar un acuerdo que, de momento, parece lejano.

Van Oord presentó una oferta inicial para adquirir ese caso por 7 millones de euros y posteriormente elevó la oferta a 15 millones de euros. Las entidades financieras, sin embargo, esgrimieron un informe independiente de valoración de la obra en curso, que situaba ese valor en unos 20 millones de euros. A partir de ese punto las negociaciones han entrado en guerra abierta. Los bancos esgrimen que la devolución de los avales puede retrasarse e incluso entrar en una senda judicial, mientras que el armador ha retirado su última oferta para hacerse con el caso y ya tan sólo exige la devolución de las cantidades que anticipó.

Fuentes sindicales han mostrado su «preocupación» por lo que está sucediendo, ya que pone en peligro las ya escasas posibilidades de encontrar una salida viable y rápida para el astillero. La empresa, de fracasar este última opción de mantener la actividad entraría en un proceso de liquidación acelerado, con un futuro incierto. Los sindicatos van a pedir una reunión con el Gobierno vasco para reclamar que las instituciones se impliquen como mediadoras en este proceso crítico.

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