La Naval entra en un parón total por la falta de tesorería y el conflicto con los armadores

El cablero 'Living Stone', ahora mismo en el centro de la negociación para desbloquear la situación en La Naval. / Jordi Alemany

La dirección se desplazó ayer a Bruselas para negociar con la empresa que intentó 'robar' el buque 'Living Stone'

MANU ALVAREZ

El astillero La Naval de Sestao ha quedado completamente paralizado y nadie es capaz de aventurar cuánto tiempo se mantendrá esta situación. El intento de 'robo' la pasada semana del buque 'Living Stone' por parte del armador que lo había encargado, ha terminado por derribar el castillo de naipes sobre el que se sostenía el trabajo en las instalaciones, con respiración asistida desde que las pérdidas millonarias hayan conducido a la firma a las puertas de la quiebra. La ausencia prácticamente total de tesorería y el distanciamiento con los armadores de los buques en construcción han conducido a esta situación. La dirección de la compañía se afanaba ayer en Bruselas por acercar posturas con la empresa belga DEME, cabecera del holding del que depende Tideway, el armador del buque cablero, porque esa es una de las claves para desatascar el colapso en el que se encuentra La Naval.

Pese al incidente cercano a la piratería, el armador y el astillero se necesitan. Para el grupo DEME-Tideway, poder contar con este buque operativo en el menor tiempo posible es crítico, porque ya ha firmado acuerdos para tender cables submarinos con él y de no atenderlos incurriría en importantes penalizaciones. Al buque le quedan unos seis meses de trabajo para estar operativo y el armador prefiere que la finalización se realice en otro astillero europeo. También exige una entrega inmediata, para sortear así los problemas jurídicos que puede encontrarse cuando La Naval entre formalmente en concurso de acreedores. Algo que ocurrirá en los próximos días y que tiene como fecha límite el 7 de octubre. La alternativa, esperar a que el juzgado que se encargará del procedimiento concursal tome decisiones -¿pueden llevarse el barco como está?, ¿es viable pagar directamente a los proveedores para que lo terminen?-, se les antoja arriesgado por las premuras de los plazos.

Inyectar dinero

La Naval, por su parte, está dispuesta a entregar el buque a cambio de una compensación de 9,5 millones de euros. Con esta tesorería -en marzo ingresaría otra cantidad adicional próxima a los cinco millones de euros, con la formalización de la operación de 'tax lease' vinculada al buque- el astillero tendría un balón de oxígeno para superar la situación actual, que no es otra que la de la ausencia de dinero en caja y el bloqueo total de las líneas de crédito. En estos momentos, incluso, existen ya serias dudas de que la plantilla del astillero, que ha quedado reducida a unas 180 personas tras la cancelación de los 1.600 contratos eventuales, pueda cobrar la nómina del mes de septiembre.

Hay dudas de que la plantilla pueda llegar a cobrar la nómina del mes de septiembre Liquidez

A última hora de la noche las conversaciones entre ambas partes continuaban sin que se hubiese llegado a un acuerdo. Además, los sindicatos ya han advertido de que para ellos es determinante que el buque se termine en La Naval -frente al deseo del armador de llevárselo a otro astillero-, porque eso permitiría recuperar algo de actividad en las empresas contratistas.

En el caso de las dos dragas que están en proceso de construcción, el armador, la firma holandesa Van Oord, está dispuesta a adelantar la financiación necesaria para terminar los buques, pero exige garantías jurídicas. Por ello, la empresa prefiere esperar a que avance el proceso concursal y que todos los movimientos cuenten con la autorización judicial.

El comité decide adherirse a la demanda presentada por accionistas minoritarios Acciones

Del resultado de este complejo puzzle va a depender también el atractivo que La Naval pueda presentar a las empresas que muestren su interés por hacerse con el control de la empresa, tras la declaración del concurso. Por el momento, tan sólo los representantes del empresario asturiano Manuel del Dago han asegurado su voluntad de presentar la oferta que, en cualquier caso, se formalizaría de forma posterior a la intervención judicial. Todo apunta a que Del Dago va a exigir a la banca que se olvide de la mayor parte de su deuda -unos 150 millones de euros-, así como un ajuste de plantilla y, quizá también, de las condiciones salariales.

Concentración en Barakaldo

Por otra parte, el comité de empresa ha decidido nuevas acciones para reclamar la búsqueda de una solución al problema que afecta a la empresa. Así, ha convocado una concentración en Barakaldo para el próximo jueves 5 de octubre, al tiempo que ha solicitado mantener una reunión con el nuevo consejo de administración del astillero. También pedirá un nuevo encuentro con la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia. La Comisión de Desarrollo Económico del Parlamento de Vitoria ha citado al comité para el próximo 27 de octubre. Los representantes de los trabajadores habían solicitado comparecer ante los grupos políticos para explicar la situación en que se encuentra la empresa y, también, para reclamar su respaldo en la búsqueda de una alternativa viable.

El comité ha decidido asimismo adherirse a la demanda que tramita un juzgado de Barakaldo contra los administradores de la sociedad, instada por uno de los accionistas minoritarios, Iniciativas Navales del Norte. En su opinión, la gestión del astillero benefició la contratación de suministros procedentes de Ingeteam y Astilleros Murueta, también socios de La Naval, con precios por encima del mercado.

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