La Naval busca cómo terminar los buques en construcción

Imagen del astillero, en el municipio vizcaíno de Sestao.
Imagen del astillero, en el municipio vizcaíno de Sestao. / EFE

La entrada en concurso del astillero provoca una maraña jurídica sobre su propiedad, que se une a la ausencia de tesorería de la empresa

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

La dirección del astillero La Naval, señalaron ayer fuentes próximas a la empresa, centra estos días sus esfuerzos en encontrar fórmulas que sean viables y sólidas para continuar con la construcción de los buques que están en su cartera de pedidos. Se trata de un buque cablero, el 'Living Stone', dos dragas de succión y un ferry, aunque este último, encargado por Balearia, no había entrado aún en la fase de construcción física y el armador ya ha planteado serias dudas sobre la resolución del contrato.

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El problema es doble. De un lado, el astillero no tiene tesorería disponible para abonar nuevos suministros y las contratas, que acumulan un volumen importante de facturas por cobrar, no están en disposición de arriesgar más. La banca, con la empresa caminando hacia la quiebra, tampoco puede aumentar sus créditos, que superan los 150 millones de euros. En este contexto, el pago directo de los armadores a las empresas contratistas, se ha impuesto como la única vía para mantener la actividad, pero genera numerosas incertidumbres de índole jurídico. El armador del cablero, la empresa Tideway, hace ya semanas que inició el pago directo a las contratas, para acelerar la finalización de su barco que necesita al menos otros seis meses de trabajos. Pero junto a la vertiente financiera, está la jurídica ligada a la propiedad. Un auténtico laberinto.

Matices legales

¿Quién es el auténtico propietario de los buques? ¿El astillero, el armador que los encargó y ha realizado adelantos de dinero o los bancos que han avalado las entregas de esas cantidades? Los numerosos acreedores del astillero, ¿tienen algún derecho sobre esos buques, como vía para intentar resarcirse de al menos una parte de la deuda contraída por La Naval? Y para rematar el catálogo de dudas que están sobre la mesa, ¿cuál será la opinión sobre todo esto del administrador concursal que nombre el juez para supervisar la gestión del astillero? Ninguna de esas preguntas tiene por el momento una respuesta única y contundente.

La consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia, se refirió precisamente la pasada semana a la necesidad de hacer una buena gestión del procedimiento concursal. Tapia se refería así a la necesidad de avanzar en la construcción de los buques que están en el astillero, ya que esto será clave para la imagen de La Naval y también para la búsqueda de futuros inversores. Los sindicatos incidieron ayer también la finalización de estos buques como prioridad, ya que además permitiría mantener un elevado volumen de empleo.

Por otra parte, el portavoz del Gobierno, Josu Erkoreka, aseguró que el Ejecutivo se ha puesto en contacto con el empresario asturiano afincado en Miami, Manuel del Dago, con el objetivo de conocer si aún mantiene algún interés por el astillero. «La respuesta -aclaró Erkoreka- no ha sido clara ni definitiva».

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