Mondragón insiste en que nunca dijo que avalaba a los exsocios de Fagor

Unos treinta damnificados asistieron en directo a la primera sesión del juicio, mientras sus compañeros aguardaban fuera./Luis Michelena
Unos treinta damnificados asistieron en directo a la primera sesión del juicio, mientras sus compañeros aguardaban fuera. / Luis Michelena

Los cargos de la Corporación testifican que los cooperativistas estaban informados de la crisis y que fueron quienes decidieron

CARMEN LARRAKOETXEABergara

Ambiente muy cargado, mucho calor y una sala abarrotada. En ese escenario se desarrolló ayer la primera sesión de la vista oral por la demanda colectiva de casi 960 socios y exsocios de Fagor Electrodomésticos (FED) y Edesa contra la Corporación Mondragón, que se prolongará hasta el jueves. Los demandantes reclaman 47,8 millones de euros que perdieron con la caída de la emblemática cooperativa.

Por parte de los afectados sólo intervino el abogado Raúl Tenes, liderando los interrogatorios a la secretaria general de la Corporación Mondragón, Arantxa Laskurain; y a los testigos Txema Guisasola, en su doble condición de expresidente de Mondragón y ex director general de Fagor Electrodomésticos; el también ex director general de Fagor Fabián Bilbao, que sucediera a Guisasola en el cargo; y a José María Aldekoa, que ocupó la presidencia de la corporación de cooperativas antes de la llegada de Guisasola.

Pese a estar prevista la intervención como testigo de Belén Kortabarria, responsable de finanzas del grupo, el abogado de los demandantes prescindió de su testimonio tras una sesión que se prolongó casi tres horas y media, toda la mañana.

En todo momento los representantes de la Corporación y los antiguos directivos de Fagor se mostraron unánimes al sostener que no se 'engaño' a los socios de Fagor Electrodomésticos, induciéndoles a creer que sus ahorros estaban a salvo debido a que Mondragón aseguraba la viabilidad de la cooperativa de electrodomésticos y que no permitiría que esta cayera. Todos reconocieron que, a pesar de las crecientes dificultades, hasta el último momento trataron de ayudar a que Fagor pudiera continuar, pero que nunca se aseguró a los socios que esa ayuda sería ilimitada. Mondragón llegó a comprometer hasta 331 millones para tratar de salvar a la empresa.

Durante la vista, los momentos de mayor tensión se produjeron durante el interrogatorio de la secretaria general de la corporación, Arantxa Laskurain, que fue la encargada de representar a Mondragón, a pesar de que desde la acusación se había propuesto que fuera el presidente.

El letrado de los demandantes sometió a una intensa batería de preguntas a la representante de la corporación por espacio de una hora;en algunos casos reiterativas, por lo que fueron cortadas por la magistrada. Laskurain se mostró firme y tajante al afirmar que Mondragón es un «conjunto de cooperativas independientes y soberanas».

Raúl Tenes planteó numerosas cuestiones sobre el conocimiento que tenía la Corporación Mondragón en torno a la situación económica de Fagor y las medidas que se proponían para su saneamiento, a lo que Laskurain recalcó que en las cooperativas los socios son los responsables de las decisiones, ya que son los propietarios y tienen toda la información. Laskurain insistió en que «en ningún momento nadie quería el cierre» de Fagor Electrodomésticos, como a su juicio evidencia el apoyo mediante los mecanismos de solidaridad intercooperativos, patente en la cantidad de recursos con los que se financió a Fagor y en el enorme esfuerzo realizado después para recolocar a sus más de 1.800 trabajadores.

Arantxa Laskurain desvinculó a la corporación de las Aportaciones Voluntarias y de los otros mecanismos de inversión sometidos a controversia, argumentando que se trataba de instrumentos que sólo existían en Fagor y que «jamás, rotundamente jamás», la corporación intervino para garantizar que esos capitales estaban seguros. Y tampoco, recalcó, para impedir que se pudieran rescatar.

Ante las preguntas del abogado de la acusación respecto a que Mondragón quería que el concurso de acreedores de la cooperativa fuera un «proceso ordenado», Laskurain explicó que ello respondía únicamente a que «no había experiencia» en la materia y que se referían a la necesidad de informarse sobre qué establecía la ley concursal al respecto.

Aportaciones Voluntarias

El expresidente de la Corporación Mondragón y ex director general de Fagor Electrodomésticos, Txema Guisasola, aseguró por su parte que no garantizó a los socios de la extinta cooperativa la devolución de sus aportaciones voluntarias ni el futuro de la empresa, recalcando que los socios conocían la difícil situación financiera, a pesar de lo cual en abril de 2012 a él ni se le «pasó por la cabeza» que pudieran ir a concurso o a cierre.

Explicó que a finales de 2011, cuando Fagor vendió las plantas de San Andrés yGaragartza a una sociedad instrumental de Mondragón, lo que se hizo fue destinar los fondos y plusvalías para hacer frente al pago de los créditos bancarios de entonces y parte de los futuros hasta 2014.

Respecto de las Aportaciones Voluntarias, recursos que los socios jubilados invirtieron en la cooperativa, Guisasola especificó que la decisión de 2012 sobre prolongar su vencimiento en tres años –de 2012 a 2015– fue de las cooperativas del grupo Fagor, no de la Corporación, pero reconoció que si ese dinero se hubiera retirado de golpe no se habría podido hacer frente a esos pagos.

La intervención menos tajante y más dubitativa fue la de Fabián Bilbao, quien fuera director general de Fagor Electrodomésticos entre febrero de 2012 y abril de 2013. Tras mantener la tesis oficial de que desde Mondragón no hubo garantías a los socios sobre el futuro de la cooperativa, después no supo responder a cómo se articularon internamente muchas de las decisiones de la propia cooperativa cuando él estaba en sus órganos de dirección.

Respecto de las Aportaciones Voluntarias, Bilbao aseguró que hasta diciembre de 2012 se atendieron todas las peticiones de devoluciones de capital requeridas por los socios, pero después ya no se pudo por los problemas de tesorería que padecía la cooperativa.

Pero lo que sorprendió en la vista es que Bilbao informó de que los antiguos socios de Fagor Electrodomésticos estuvieron invirtiendo en Aportaciones Voluntarias hasta 2012, que fue «el primer año en el que hay más salidas que entradas de saldos», para añadir después que los socios conocían los problemas económicos por los que atravesaba la firma, ya que además de la información que se les proporcionaba también podían ver cómo se paraban producciones, la falta de suministros de proveedores por retrasos en los pagos, las reducciones de salarios...

Al finalizar la vista el abogado de los demandantes, agrupados en Ordaindu y Eskuratu, criticó lo «olvidadizos» que fueron los testigos en algunas cuestiones «esenciales» de la causa, y apreció «ciertas contradicciones entre los testimonios».

Por su parte la abogada de la defensa, Arantxa Estefanía, se mostró «cauta» pero «satisfecha» porque estima que está quedando claro que «la teoría del engaño no es cierta y no se ajusta a la realidad», y los socios de Fagor tenían toda la información sobre el estado de la cooperativa.

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