General Electric confirma que cerrará su fábrica de Ortuella a la vuelta del verano

Los trabajadores de la planta de Ortuella escuchan a Bill Amstrong.
Los trabajadores de la planta de Ortuella escuchan a Bill Amstrong. / Eneko Pérez

La compañía se muestra dispuesta a recolocar a una treintena de los 147 empleados que tiene la empresa vizcaína

Manu Alvarez
MANU ALVAREZBilbao

No hay vuelta atrás. A la vuelta del verano, previsiblemente a finales de septiembre, General Electric iniciará los trámites legales para cerrar de forma definitiva la fábrica que tiene en la localidad vizcaína de Ortuella, en la que trabajan 147 personas y que se dedicaba hasta ahora a la fabricación de pequeños generadores para centrales hidroeléctricas. El responsable para Europa de la división Renewable Hydro de la multinacional norteamericana, Bill Armstrong, transmitió ayer esta mala noticia a los trabajadores y también a la consejera de Desarrollo Económico del Gobierno vasco, Arantxa Tapia, con la que se entrevistó a primera hora de la tarde.

«No hay margen alguno», señalaron fuentes del departamento de dirige Tapia, ya que la empresa no alberga duda alguna sobre lo que debe hacer para cortar las millonarias pérdidas que ha acumulado en los últimos años en su división de generación eléctrica hidráulica, en un negocio que, aseguran desde la compañía, «ha cambiado por completo». Y ello pese a que la factoría de Ortuella apenas tiene año y medio de vida, ya que entró en funcionamiento a finales de 2015, cuando los entonces propietarios de la misma, la empresa francesa Alstom, decidieron abandonar sus viejas instalaciones de Trapagaran -pasaban a manos de ABB- y ubicarse en el polígono industrial Abra de la localidad minera.

La única concesión que ha admitido la empresa es «tratar de recolocar» a una mínima parte de la plantilla, un máximo de 30 personas, en una oficina que se creará para realizar algunos trabajos y también en las otras dos empresas que General Electric tiene en Euskadi. Una de ellas está ubicada en la localidad vizcaína de Zamudio, donde fabrica contadores eléctricos de última generación, y la otra se encuentra en Andoain (Gipuzkoa), donde produce componentes para transformadores y realiza también tareas de reparación de generadores hidráulicos.

La clave

230
millones de euros perdió el pasado año la división Hydro de General Electric, lo que ha conducido a una dura reestructuración de la compañía.

Como la planta de Ortuella procede de la antigua estructura de Alstom -la división de energía de la empresa francesa fue adquirida por General Electric a finales de 2015-, la norteamericana está obligada a seguir el protocolo de relaciones laborales que tenía la firma gala. Así, las primeras negociaciones se sustanciarán en Francia entre la empresa y el comité intercentros europeo, ya que General Electric ha planteado el proceso como una reestructuración completa de su negocio hidráulico. Afecta, por tanto, a otras plantas que tiene en Francia y Suiza. En esa negociación se marcarán las líneas generales del proceso y a continuación la empresa abrirá una segunda negociación, de carácter local, tras la presentación de un ERE de rescisión para su planta de Ortuella. La consejera Arantxa Tapia pidió ayer a los responsables de la multinacional que apliquen a los trabajadores de Ortuella, al menos, las mismas condiciones de salida que se aprueben para los empleados que resulten excedentes en Francia.

Pérdidas

Fuentes de General Electric señalaron que los proyectos de generación hidráulica en Europa han descendido de forma drástica y que tan solo hay mercado en estos momentos en países emergentes. Unos países en los que, indicaron, «no es posible competir produciendo con costes europeos», lo que obliga a acercar la fabricación a esas mismas zonas geográficas.

Las mismas fuentes indicaron que el negocio de esta división en Europa se ha reducido en un 50% en los últimos cinco años y que las pérdidas en el pasado ejercicio ascendieron a 230 millones de euros.

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