El fabricante nipón de airbags Takata se declara en bancarrota

Logotipo de Takata en un feria automovilística japonesa. /Toru Hanai (Reuters)
Logotipo de Takata en un feria automovilística japonesa. / Toru Hanai (Reuters)

La decisión está destinada a facilitar la reestructuración de la deuda, acogerse a la protección de la legislación japonesa y evitar la insolvencia

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El fabricante nipón de airbags Takata se declaró hoy en bancarrota en un tribunal de Tokio ante las pérdidas multimillonarias que arrastra a raíz los problemas derivados de sus dispositivos defectuosos, según anunció hoy la empresa.

La decisión fue tomada hoy por la junta directiva de Takata, señaló la empresa en un comunicado, y ha llevado al regulador bursátil nipón a suspender su cotización después de que sus acciones acumularan una caída cercana al 80 por ciento desde mediados mes.

Las obligaciones de pago de Takata superan el billón de yenes (8.026 millones de euros / 8.988 millones de dólares), lo que convierte a la quiebra del fabricante de airbags en la mayor de una empresa japonesa hasta la fecha.

Su declaración en bancarrota está destinada a facilitar la reestructuración de esta deuda, acogerse a la protección de la legislación nipona y evitar la insolvencia, según señaló la empresa, que añadió que solicitará financiación de emergencia a entidades niponas para continuar con su actividad.

TK Holdings, subsidiaria de la empresa en Estados Unidos, también se ha declarado en quiebra en dicho país, según informó Takata, que también anunció que recibirá respaldo financiero para su reestructuración por parte de Key Safety Systems, con sede en Estados Unidos y filial de la china Ningbo Joyson Electronic.

Fundada en 1933, Takata es uno de los mayores proveedores mundiales de airbags y otros dispositivos de seguridad vial, y desde 2008 atraviesa graves dificultades económicas derivadas de los fallos localizados en el encapsulado metálico donde se aloja la bolsa del airbag.

Este problema puede causar que el airbag se abra con demasiada fuerza y proyecte fragmentos a los ocupantes, lo que se ha ligado al menos a una quincena de muertes y afecta a vehículos de una decena de fabricantes de todo el mundo.

El fallo ha provocado gastos inasumibles a la empresa por la sustitución de los dispositivos en millones de vehículos, así como por las sanciones y las compensaciones que se ha visto obligada a abonar.

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