Empresarios vascos reciben con desagrado la apelación del lehendakari a subir los sueldos

Urkullu, durante la cita de Cebek./l. ángel gómez
Urkullu, durante la cita de Cebek. / l. ángel gómez

Muestran su sorpresa por las peticiones de Urkullu cuando a su juicio han ofrecido cifras «contundentes» sobre el incremento salarial

JOSÉ V. MERINO

Sorpresa primero y una cierta contrariedad después. Son las dos reacciones que entre empresarios vascos asistentes a la gran cita de la patronal vizcaína Cebek, el pasado miércoles, suscitaron las palabras del lehendakari Urkullu reclamando a las compañías que suban los sueldos, mejoren la calidad del empleo y transformen los contratos temporales en indefinidos.

Industriales presentes en el cónclave señalaron ayer que no era «momento ni lugar» para que Urkullu hiciera semejantes consideraciones cuando un día antes, el martes, la cúpula de Cebek había comparecido para presentar su asamblea y ofrecer de forma expresa una batería de «datos contundentes» sobre los sueldos y el absentismo laboral. Atendiendo a una encuesta a la que habían contestado casi 500 empresas, Cebek ponía de manifiesto que la mayoría de las firmas han aplicado subidas de salarios en 2018, aunque no haya habido acuerdos sectoriales; y un alto porcentaje de ellas, incluso por encima del IPC, lo que garantiza el poder adquisitivo.

«Ese mensaje de que las empresas se oponen a subir los salarios es un debate demagógico y perverso al que hay que poner fin. No responde a la realidad», dijo ese día, a modo de resumen, Iñaki Garcinuño, el presidente de Cebek, tras recordar que en el País Vasco los salarios son un 16,7% superiores a la media del conjunto de España.

En este contexto, y tras escuchar al lehendakari, empresarios asistentes al acto mostraron ayer su sorpresa y desagrado por la insistencia de Urkullu en la necesidad de subir los sueldos. «No decimos que no se puedan hacer más cosas de las que ya hacemos, pero no agradó que el lehendakari volviera a las andadas y con la misma cantinela con ese asunto, después de conocer los datos que se habían ofrecido un día antes». En privado, y en un tono aún mucho más amargo, destacados dirigentes empresariales no ocultan a interlocutores cualificados su profundo malestar por las constantes referencias desde el mundo político, y en particular desde el Gobierno vasco, a la insuficiencia de los sueldos. Entienden que ello alimenta las quejas sindicales y la extendida consideración social de que en la economía real no se aprecia la salida de la crisis.

Otros asistentes a la cita empresarial de Cebek, en la que participaron además de todas las instituciones unas 300 personas en representación del tejido industrial vasco, no se mostraron tan molestos por las palabras de Urkullu, pero sí por las que pronunció ayer la consejera socialista de Trabajo. María Jesús San José, en la asamblea de la Federación de Cooperativas Erkide, animó al conjunto de las empresas a comportarse como lo hacen las cooperativas al demandarles «compromiso y responsabilidad social, que pasa ineludiblemente por la subida de salarios y por recuperar y mejorar las condiciones de trabajo de los años anteriores a la crisis». «¿Qué es, un intento de contentar a CC OO y UGT por lo de la Mesa de Diálogo Social?», se preguntaron.

Espaldarazo

Al margen de las referencias a los sueldos y a la necesidad de mejorar la calidad de los empleos porque eso significa «arraigar la idea de la empresa como proyecto común», el discurso de Urkullu fue muy comprensivo con las patronales. En el tema de los salarios, de hecho, había encabezado su reflexión señalando que el incremento de sueldos ya ha sido «iniciado este año por muchas empresas», por lo que animaba a «consolidarlo».

Y, además, no sólo defendió con vigor el acuerdo entre su Gobierno y Confebask, que ha hecho saltar por los aires la Mesa de Diálogo Social, con el abandono de CC OO y UGT. Sino que también abrazó sin ambages el sustrato de la denominada 'nueva cultura empresarial', que supone más transparencia y mayor participación de las plantillas pero que, en opinión de todos los sindicatos, esconde una maniobra para orillarles y de esta forma empeorar las condiciones de trabajo.

Las palabras de Iñigo Urkullu desagradaron también a ELA, el principal sindicato vasco, que ayer afeó al lehendakari que pida a los empresarios que mejoren las condiciones de trabajo cuando en su ámbito de responsabilidad, la Administración, a su juicio hace justo todo lo contrario. Por eso dijo que su Gobierno actúa con «cinismo» e «hipocresía».

Lo que dijo el lehendakari en Cebek

«El factor humano es la clave de nuestra competitividad. Si esto es así y, considerando lógicamente la situación de cada empresa individual, creo que corresponde hacer un esfuerzo para consolidar el proceso, ya iniciado este año por muchas empresas, de adecuar la remuneración de los recursos humanos. Este es un proceso que debe tener continuidad porque mejorar la calidad del empleo y transformar los contratos temporales en indefinidos significa arraigar la idea de la empresa como proyecto común. Si tenemos mejor empleo tendremos mejores empresas, más competitivas, comprometidas y consolidadas»

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