«Ya no se ve al empresario como al bicho raro que te quiere robar»

Michael Kleindl participó ayer en el B-Venture. :/Jordi Alemany
Michael Kleindl participó ayer en el B-Venture. : / Jordi Alemany

Michael Kleindl, cofundador y director de Seayaventures, destaca que cada vez más personas se deciden a emprender tras ver con la crisis que las grandes compañías «ya no les daban estabilidad»

Ivia Ugalde
IVIA UGALDE

Internet y las nuevas tecnologías son el universo que cautiva a Michael Kleindl «desde hace 25 años». En todo este tiempo, el empresario alemán ha alcanzado el éxito como reconocido 'business angel' que ha apoyado prometedores proyectos que hoy son una realidad. Desde 2013, trabaja como director de Seayaventures, un fondo de capital riesgo que cofundó junto a Beatriz González y a través del cual respalda a emprendedores. Ayer estuvo en el B-Venture de Bilbao para compartir su experiencia y en busca de oportunidades para invertir.

-A través de Seayaventures ha invertido en grandes proyectos como Cabify y Sin Delantal, esta última adquirida por Just Eat. ¿Cuál es la motivación?

-A mí me encanta estar comprando y vendiendo. Ahora lo estoy haciendo con el fondo de capital riesgo, pero más allá de eso es muy bonito apoyar a emprendedores que tienen un proyecto, una idea, una ambición, y lo quieren llevar a la práctica. Son típicamente empresas que están en crecimiento, que hablan de expansión normalmente, de contratar gente... Y es muy gratificante.

-¿Y cuándo es el momento de desinvertir en esas compañías?

-No se sabe nunca. Puede ocurrir rápido si las estrellas se juntan o puedes estar mucho tiempo. Depende del proyecto. Normalmente estamos entre cuatro y cinco años hasta considerar una salida.

- Usted ha sido también 'business angel' al invertir en 'startups' como BuyVip, comprada por Amazon. ¿Se trata solo de prestar un dinero o hay algo más?

-Un 'business angel' es una persona normalmente privada. Yo lo he sido antes de entrar en Seaya. Tienes que invertir, proporcionar capital, y se llama ángel porque debe ser alguien que ayude y apoye al emprendedor. Es como un amigo que le facilita establecer unas relaciones comerciales, conseguir más financiación o implantarse en otros países. En algunos proyectos puede haber varios ángeles.

-¿Qué criterio sigue para apostar por una u otra ‘startup’?

-Yo, individualmente, y a través de Seaya, invierto en temas de tecnología e internet. Luego hay criterios que se tienen en cuenta, como que vaya dirigido a un mercado grande, su modelo de negocio tiene que ser viable y escalable, y dependes mucho de la persona emprendedora y su idea. En Seaya nos fijamos en proyectos que estén un poco más avanzados, que haya un equipo, tecnología, clientes, que exista cierta tracción y se vea que esa idea está cuajando en el mercado. El dinero que invertimos es para el crecimiento.

-¿Qué obtiene el fondo? Con el auge de Cabify, por ejemplo, Seaya revalorizó sus acciones.

-Normalmente compras acciones. Se hace una ampliación de capital en la empresa y adquieres títulos. Te haces socio y el dinero es para la compañía. Si se revalorizan, ojalá. Y luego en un momento dado, como fondo de capital riesgo, por reglamentos tienes que salir. Si lo haces bien, son proyectos que crecen en valor y logras capitalizarlo: vender la empresa o tus acciones con plusvalía. A día de hoy nos va muy bien. Invertimos en menos proyectos, no en muchísimos. Pocos y bien, con mucho porcentaje en el accionariado y trabajando muy de cerca con el emprendedor.

«Es muy bonito apoyar a emprendedores con un proyecto, una idea para llevar a la práctica»

-¿Con qué intenciones acude concretamente a B-Venture?

-Nuestros clientes son los emprendedores, y si ellos hablan bien de nosotros como posible socio o inversor, nos buscan proyectos buenos. Y si éstos últimos también están contentos con nuestro trabajo, se lo dicen a otros y llegan más. Además en B-Venture estamos abiertos a captar ‘startups’ que nos encajen.

Una creciente ambición

-En los últimos años está habiendo en España una importante ola de emprendimiento. ¿Qué razones hay detrás?

-Es cierto que en los últimos quince años esto ha cambiado de forma significativa. En primer lugar, las ganas de emprender y la percepción del emprendedor en la sociedad. Ya no se ve al empresario como al bicho raro que te quiere robar, sino como algo positivo: gente joven que crea sus proyectos, genera empleo. Y también se observa recientemente que la ambición de los emprendedores es aún más grande. Es una tendencia que se está dando en todos los países grandes. Por qué exactamente no lo podría definir. Pero tengo mi teoría de que con las crisis, alguna gente lo hizo por necesidad y otra parte al tener conocimiento de que las grandes empresas ya no les daban la estabilidad. Antes estar en Telefónica o en Deutsche Bank era un trabajo de por vida, del que no te podían echar. Y eso ya no existe. La gente ahora se lanza y quiere ser su propio jefe.

«Me fijo en que la 'startup' se dirija a un mercado grande, que sea un modelo viable y escalable»

-¿Influye también que ahora, gracias a internet, sea más barato crear un negocio?

-Sí, claro. Ya no tienes que comprar un local o alquilar una planta. Tienes muchos proyectos que puedes lanzar con poca inversión y esto ayuda a que las personas den el paso porque el coste operativo es menor.

«Ya no tienes que comprar un local para crear un negocio. Se puede lanzar con poca inversión»

-¿Se está dando entonces realmente un cambio de mentalidad?

-Yo diría que sí. Que haya más emprendedores es siempre mejor, luego se distinguen los buenos de los malos, como en todo proceso de selección. Lo importante es que haya.

-Las pymes representan el grueso del tejido empresarial. ¿Son ellas el futuro para la creación de empleo y riqueza?

-Considero que sí. Al menos en los países que yo he vivido es así. Alemania, Italia y España viven de las pymes. Por tanto, hay que seguirlas apoyando. La economía ya no es como antes. Hoy está mucho más atomizada en creación de empleo, riqueza y PIB.

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