Un crucero de lujo con diseño vasco para conquistar los polos

Las tres generaciones de Oliver Design, en su estudio de Getxo./Jordi Alemany
Las tres generaciones de Oliver Design, en su estudio de Getxo. / Jordi Alemany

La empresa Oliver Design idea el Scenic Eclipse, que ofrecerá rutas turísticas por las costas ártica y antártica

IRATXE BERNAL

En Pula, una pequeña ciudad de la península de Istria (Croacia), se acaba de botar el Scenic Eclipse, un crucero de lujo que, aunque realizará su primera travesía entre Estambul y Venecia, incluye entre sus rutas turísticas recorridos que exploran paisajes mucho menos transitados como las costas ártica y antártica o incluso los fondos marinos, porque hasta está equipado con un submarino. Es decir, que está preparado para soportar las condiciones más adversas sin que eso altere el confort de sus selectos 228 pasajeros y otros tantos tripulantes. Un capricho que llevó al operador Scenic a recalar en Getxo para encargar parte del ambicioso crucero a una empresa especializada en arquitectura naval: Oliver Design.

En este caso, la compañía vizcaína se ha encargado del proyecto arquitectónico (la disposición general de los espacios) y del diseño exterior, pero también podemos encontrar su firma en interiores como los del Norwegian Gannet, un pesquero que ultiman en los astilleros Balenciaga. Será para la compañía noruega Hav Line Gruppen, que espera algo más que un buque funcional: la empresa pesquera invitará a sus clientes y proveedores a presenciar in situ cómo se captura y procesa el salmón, por lo que quería que sus camarotes, comedores, gimnasio, sala de cine o de reuniones fueran de primera.

«En realidad cubrimos todo el desarrollo del proyecto y nos adaptamos a cualquier estilo, por lo que podemos tener dos tipos de clientes: los armadores y los astilleros, depende de la fase en que entremos. Podemos hacernos cargo de él desde en el primer boceto, cuando sólo hay un concepto inicial, o cuando haya que hacer la supervisión final antes de la entrega llave en mano», explica Iñigo Oliver, director general de la compañía.

Él es hijo del fundador y consejero delegado, Jaime Oliver, un ingeniero naval que después de trabajar en Astilleros Españoles y ver fracasar su primera apuesta como emprendedor -un astillero especializado en la construcción de yates- decidió en 1990 orientar su nuevo proyecto hacía el diseño naval de cruceros, pesqueros, barcos de transporte o embarcaciones de recreo. Aunque eso supusiera buscar buena parte de los encargos fuera de casa. «Por desgracia, aquí el diseño se valora muy poco, lo que nos ha llevado a trabajar mucho el mercado exterior», subrayan. Un empeño en el que han logrado encargos como el diseño arquitectónico y la construcción del mayor buque escuela de la armada indonesia o del que será el trasatlántico ecológico más grande del mundo, el Ecoship de la ONG japonesa Peace Boat.

Scenic Eclipse.
Scenic Eclipse.

OLIVER DESIGN EN CIFRAS

Fundada en 1990
ha trabajado en más de 400 embarcaciones de todo tipo.
16 rabajadores
repartidos entre la sede de Getxo y las delegaciones de Santander, Cádiz y Vigo.
Facturación:
12,5 millones de euros.

Planificación milimétrica

Todo un reto para una pequeña compañía si nos fijamos en el número de trabajadores -16, divididos entre la oficina central de Getxo y las delegaciones de Santander, Cádiz y Vigo-, pero capaz de movilizar a cuantos se necesite. Y a veces se necesitan muchos para, por ejemplo, rehabilitar por completo un ferry turístico sin que deje de estar operativo ni un solo día o para desmontar «hasta el esqueleto» un crucero anclado en Trinidad y Tobago para, en tres meses, hacer una reforma integral a petición de los nuevos dueños. «Lo fundamental es la calidad y el cumplimiento de los plazos», explica Iñigo Oliver Gutiérrez, director técnico miembro ya de la tercera generación.

«Eso implica una planificación increíble, una intendencia estudiada al milímetro. Tienes que tenerlo todo a punto, y además un plan B y otro C para que, aunque haya que atravesar tres continentes, los suministros lleguen a tiempo al puerto donde el ferry va a hacer escala. Hay momentos en que no tienes 16 trabajadores; eres responsable de 250, que a veces incluso tienen que vivir en el barco en el que trabajan para que éste siga operando mientras van rehabilitando sus espacios sin que los viajeros sufran ninguna molestia», señalan.

Aquí, en casa, sus planes no son menos ambiciosos; ellos son los promotores del parque temático flotante que podría ocupar de forma permanente los exteriores del Museo Marítimo Ría de Bilbao y para el que ya buscan posibles inversores.

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