El crecimiento vasco se contraerá «unas décimas» por el conflicto en Cataluña

Madariaga, la catedrática Mari Carmen Gallastegui, el presidente de Adype José M. Vázquez Eguskiza, Doménech./BORJA AGUDO
Madariaga, la catedrática Mari Carmen Gallastegui, el presidente de Adype José M. Vázquez Eguskiza, Doménech. / BORJA AGUDO

La inestabilidad política es el gran riesgo para la recuperación económica, advierten expertos de Laboral Kutxa, BBVA y CaixaBank

Luis López
LUIS LÓPEZ

En esta larga y tortuosa recuperación económica parece que hay dos tipos de agentes implicados: quienes crean empleo y riqueza, y quienes molestan a los que crean empleo y riqueza. Estos últimos son los menos, pero tienen una enorme capacidad para enturbiar el futuro. Porque en un entorno en el que todo parece ir razonablemente bien (crece la inversión, sube la confianza, baja el paro...), los nubarrones llegan por las veleidades políticas. A nivel planetario, el presidente de EE UU es uno de los elementos disolventes. En España, el problema es la crisis catalana. Un conflicto que se dejará sentir también en Euskadi: «Habrá que revisar alguna décima las previsiones de crecimiento» en la comunidad autónoma, vaticinó ayer Joseba Madariaga, director del Departamento de Estudios de Laboral Kutxa.

Aún no está muy claro hasta qué punto el conflicto soberanista va a poner palos en las ruedas del crecimiento económico, pero los expertos dan por hecho que en absoluto será inocuo. Así lo expresaron ayer en Bilbao los responsables de estudios de Laboral Kutxa, de BBVA (Rafael Doménech) y de CaixaBank (Oriol Aspachs), durante un coloquio organizado por la Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi (Adype).

En estos momentos, la cooperativa de crédito vasca prevé un crecimiento del PIB vasco del 2,9% al finalizar este año, y 2,7% el próximo ejercicio. Un escenario propiciado por una baja inflación, unos tipos de interés que animan a invertir, un aumento del consumo, la bajada del paro... El problema es que esas previsiones se hicieron en julio y, según Madariaga, en diciembre habrá que corregirlas a la baja «unas décimas» a la vista de lo que está ocurriendo en Cataluña.

Las incertidumbres impiden aprovechar «un momento muy favorable» en lo económico

Pero el grado de incertidumbre que imprime la inestabilidad política es tal que hay lecturas muy distintas. En este sentido, el Gobierno vasco estima que el impacto de la crisis catalana en Euskadi no sólo será marginal, sino que hace un par de semanas revisó al alza las previsiones de crecimiento: del 2,7% al 2,9% para este año, y del 2,3% al 2,4% para el que viene. Una visión muy distinta de la que tiene el Ejecutivo de Mariano Rajoy, que vaticina un frenazo en el consumo interno y, quizás, en la inversión.

Pronóstico difícil

«Es muy difícil medir el impacto de todo esto en la economía española», admitía ayer Doménech, de BBVA. Según sus estudios, basados en evoluciones históricas, un escenario de incertidumbre como el actual tendría un impacto en el crecimiento del PIB del país de entre el 0,2% y el 1,1%, dependiendo del tiempo durante el que se prolongue la situación. Su última estimación es que España crecerá un 2,5% en 2018, tras haberlo reducido un 0,5%. Eso sí, si las cosas se tranquilizan pronto en Cataluña se podría revisar al alza porque, por lo demás, el año que viene se presenta «muy favorable». Es decir, casi todo bien, menos la política. Además, el hecho de que todos los focos se orienten hacia ese conflicto desvía la atención de otros problemas, una crítica que también ha sido expresada esta semana por UGT y CC OO, quienes reclamaron a Gobierno y empresarios reactivar la agenda laboral y social en un momento en el que parece que no hay nada más allá de Cataluña.

En realidad, la interferencia política en la recuperación económica es un fenómeno planetario. Oriol Aspachs, de CaixaBank, recordó que el mundo está en un momento prometedor, con un precio del petróleo que ayuda, políticas financieras dinamizadoras, con crecimientos robustos en «la mayoría» de los países, tanto desarrollados como emergentes. Pero todo está amenazado por «el alza de los populismos a nivel global». Como ejemplos mencionó a Trump o el ‘Brexit’, pero también alertó de la emergencia de otros que florecen, sobre todo, en los países más desarrollados.

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