Cospedal mantiene congelada la venta de acciones de ITP a Rolls Royce

Industria de Turbopropulsores (ITP) arrancó en 1989 y se instaló en Zamudio. En la imagen, un operario trabaja en un motor./Javier Serrano
Industria de Turbopropulsores (ITP) arrancó en 1989 y se instaló en Zamudio. En la imagen, un operario trabaja en un motor. / Javier Serrano

El pacto sellado por Sener y la firma británica hace 16 meses necesita la autorización del Ministerio de Defensa

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Hace ya 16 meses que Sener y Rolls Royce firmaron un acuerdo que permitía a la firma británica ejecutar la opción de compra que tenía sobre la totalidad de las acciones de la empresa vasca ITP, fabricante de componentes para motores de aviación. Pese a todo ese tiempo que ha transcurrido ya, la operación no ha podido materializarse porque la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, mantiene el expediente prácticamente congelado. La autorización del ministerio es preceptiva en este caso, ya que ITP tiene una doble vinculación con las actividades industriales ligadas a Defensa. De un lado, fabrica piezas del avión europeo de combate, el Eurofighter, y también del motor del A400, el avión de transporte militar que Airbus ensambla en Sevilla; y, además, tiene la exclusiva del mantenimiento de todos los motores de las unidades que componen la Fuerza Aérea española.

El acuerdo entre Rolls Royce y Sener -ambas compañías participaron en la fundación de ITP- contemplaba la toma de control total de la firma por parte de la empresa británica. Con un pago de 720 millones de euros, Rolls Royce se haría con la propiedad del 53,12% de las acciones de ITP que aún están en manos de Sener. Hasta el 50% del precio pactado puede ser abonado en acciones del motorista británico.

Ok, pero con dudas

Fuentes consultadas por EL CORREO aseguran que el Ministerio de Defensa siempre se ha mostrado reticente a autorizar la transferencia de las acciones al grupo británico, lo que justificaría una tramitación del expediente tan lenta como la que se ha producido en este caso. Aunque los mismos medios aseguran que todo indica que el Gobierno dará su autorización «antes de que acabe el año», los plazos revelan que, cuando menos, se lo ha pensado mucho.

Todo apunta a que es la actividad de mantenimiento de motores militares la que más preocupa al Gobierno de Mariano Rajoy. En el origen, esta era una función encomendada a Construcciones Aeronáuticas, CASA, una sociedad de capital público cuya división de mantenimiento fue incorporada a ITP en 1989, en el momento del nacimiento de esta compañía. «Defensa nunca ha visto con buenos ojos que esa tarea quede en manos de una empresa extranjera», indican fuentes del sector aeronáutico. Pero si el carácter de 'extranjera' de Rolls Royce despierta suspicacias, el hecho de que la empresa que se hará cargo del mantenimiento de los aviones militares españoles pertenezca a un país que está a punto de abandonar la Unión Europea, añade dosis adicionales de frialdad al proceso.

La Comisión Europea autorizó la operación el pasado mes de abrilDolores de Cospedal

Último trámite

Lo cierto es que el plácet del Ministerio de Defensa es el último trámite que resta para culminar esta operación mercantil. Desde el 11 de julio de 2016, fecha en la que los representantes de Rolls y Sener firmaron el acuerdo para ejercitar la opción de compra, el expediente ha seguido un complejo proceso financiero y burocrático. El pasado 19 de abril, Rolls y Sener recibieron la autorización de las autoridades de Competencia de la UE para materializar la venta. Aunque no son empresas competidoras -en realidad ITP siempre ha sido un proveedor de Rolls, además de atender la demanda de otros motoristas aeronáuticos-, la Comisión Europea analizó con detalle una cuestión ligada a la vertiente militar. En concreto, al aumento de influencia que Rolls va a tener después de ejecutar esta transacción en el consorcio europeo que produce el motor del Airbus 400. Rolls e ITP eran socios por separado de este consorcio y, tras la integración de la empresa vasca en el grupo británico, éste asumirá una posición de mayor influencia. Esta circunstancia suscitó algunas dudas, ya que un motor de Rolls también equipa la aeronave Lockheed Martin C-130J, que es el competidor norteamericano del Airbus 400. Al final, la Comisión accedió a dar su autorización a cambio de que Rolls Royce garantizase que no ejercerá un control real como accionista en el consorcio europeo.

El pacto también despertó algunas suspicacias en el Gobierno vasco, cuyos responsables de Desarrollo Económico no dudaron en manifestar que habrían preferido «la continuidad de Sener en el accionariado de ITP, aunque hubiese sido como minoritario». Hay que tener en cuenta que el anuncio de este acuerdo se realizó apenas unos meses después de que se conociese el inicio de las negociaciones entre Siemens y Gamesa, que culminaron el pasado mes de abril con la toma de control de la empresa de aerogeneradores vasca por parte de la multinacional germana. El consejero delegado de Rolls Royce, Warren East, trasladó personalmente al lehendakari Iñigo Urkullu en Vitoria el compromiso de la firma británica de mantener su apuesta por ITP.

LA CIFRA

720
millones de euros fue el precio pactado para la transferencia de las acciones.
11 de julio de 2016.
Rolls ejercita su opción de compra sobre las acciones que están en manos de Sener.
22 de julio de 2016.
El consejero delegado de Rolls se entrevista con Iñigo Urkullu.
19 de abril de 2017.
La Comisión Europea autoriza la transmisión de las acciones.

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