carece de enmienda

carece de enmienda
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El asunto de las pensiones carece de enmienda. El año no ha sido malo para el empleo, con 611.000 afiliaciones nuevas a la Seguridad Social, pero, a pesar de ello, nos anuncian ya que será necesario pedir un préstamo de 15.000 millones en 2018 para cuadrar las cuentas. Es decir, para pagar las pensiones devengadas por el sistema. El tamaño del préstamo habla por sí solo del profundo desequilibrio financiero alcanzado por las pensiones; y la forma de colmarlo revela la dificultad intrínseca del tema y la poca aceptación pública que tienen todas las soluciones posibles.

Las pensiones son intocables (créame, se lo dice un pensionista, activo, eso sí...), pero a la vista de la evolución de los datos no queda otro remedio que tocar las pensiones. De momento, si es usted pensionista, no se asuste que nadie en este país se va a atrever a rebajar su pensión, salvo quizás por la menos dolorosa vía de permitir que la inflación muerda sus ingresos al crecer éstos un poco menos que ella. Pero, si tiene a la vista la edad de jubilarse o, peor aún, si la ve de lejos, esté seguro de que las condiciones de acceso a tan noble colectivo solo van a caminar por una senda: la de su progresivo endurecimiento. No piense mal, nadie le ha cogido manía; es, simplemente, que las cosas son así.

Luego está la forma de cubrir el agujero. Como las entradas de dinero vía cotizaciones están cada día más lejos de compensar el aumento de los gastos vía pensiones, tan solo quedan dos fórmulas. O bien se enchufan las pensiones a los Presupuestos Generales del Estado o bien se piden préstamos al mercado. En realidad viene a ser lo mismo, pues si alguien espera que los ingresos y los gastos van a evolucionar en el futuro de tal manera que permitan devolver ése préstamo, es mejor que se siente a esperar. Se va a agotar. Así que, de una manera u otra, el préstamo lo devolverán los Presupuestos o no se devolverá jamás.

De momento, y como los periodos de gobierno son cortos, la táctica del préstamo es más benigna y soportable, pues ya saben que permite cuadrar el desaguisado sin merma de los Presupuestos ni castigo del déficit, por aquello de la inmensa capacidad creativa de la contabilidad pública para obrar milagros sin cuento. Así que usted cobra, la Seguridad Social cumple y el déficit no sufre. ¿Podría alguien igualar semejante maravilla? No, ni lo sueñe.

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