¡Buenas noticias!

¡Buenas noticias!
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El presidente de la patronal Confebask, Roberto Larrañaga, es un hombre cabal que acostumbra a comportarse con mesura. Por eso tenía que estar muy convencido ayer cuando, vestido de Rey Mago, nos presentó unas previsiones realmente buenas para el año que nos espera a la vuelta de la esquina. Un 2,9% de crecimiento es una cifra estimable que supera lo anunciado por el Gobierno vasco hace unos días. Pero la afirmación de que «es una estimación realizada en base a lo que nos dicen las empresas» le confiere una credibilidad alta, quizás más que los análisis de laboratorio en los que se miran las variables económicas como si fueran vulgares mus musculus (es el nombre científico de las ratas de laboratorio. No se alarme, no lo sabía, lo acabo de mirar en Wikipedia).

Lo cierto es que todo se ha puesto a favor y, a pesar de que tenemos muchas incertidumbres en el horizonte -unas incertidumbres que, con más o menos cambios, nos acompañan y nos acompañarán siempre-, nos permite esperar el cambio de año con dosis elevadas de optimismo. Me refiero ahora a las previsiones realizadas en el entorno, español y europeo, que son todas favorables. Las emitidas por el Banco de España, ayer mismo, son buenas aunque el regulador asegura que la crisis catalana ya ha empezado a afectar al conjunto por la vía de una contención del turismo y de una contracción del consumo.

Pero no serán estas las variables que más impactarán en nosotros, que estamos más expuestos a los vaivenes de la demanda exterior que se presenta creciente. Y por aquí nos llega otra excelente noticia, pues las empresas han decidido invertir en bienes de equipo para satisfacer ese incremento de la demanda que empiezan a notar ya en sus carteras de pedidos. La inversión es una variable clave, pues siempre mejora la productividad y en muchas ocasiones aumenta la capacidad productiva. Y como la decisión de invertir se proyecta en varios ejercicios y en la abrumadora mayoría de los casos implica una financiación exterior a largo plazo, eso supone que las empresas están convencidas de su necesidad y seguras, o casi, de su rentabilidad.

Además, para completar el círculo, este horizonte bonancible incentivará la creación de empleo y, como llega arrastrado mayoritariamente por la inversión, será un empleo de mayor calidad. Con él, se prevé una caída de la tasa de paro al 8% que todavía puede y debe ser mejor, pero que yaes buena.

Así que disfruten de lo que queda de 2017, sabiendo que 2018 se presenta como un buen año. Uno más en la lista que, poco a poco, vamos cubriendo en el duro y largo camino que nos aleja del pozo de la crisis. Solo me queda una duda. La esperaba ¿no? Si la inversión necesita financiación a largo plazo, debemos ser conscientes de que cualquier elevación de la prima de riesgo que provoquen nuestras inestabilidades políticas encarecerá los proyectos y restará rentabilidad a los mismos. Así que ¡ojo al dato!

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