Justo lo contrario

La crisis hizo jirones la credibilidad de la banca y deshilachó su rentabilidad

Ana Botíni./EFE
Ana Botíni. / EFE
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

La crisis hizo jirones la credibilidad de la banca y deshilachó su rentabilidad. El sector, otrora poderoso e imprescindible, se enfrenta hoy con dificultad a los nuevos competidores tecnológicos que atacan su tradicional función intermediadora y eluden, de manera inexplicable, una regulación omnipresente que a él le asfixia. La presidenta del Banco Santander se refirió con pesar a todo ello a lo largo de su intervención de ayer en la Universidad de Deusto, que fue seguida con atención por un público compuesto por autoridades académicas (todas), empresariales (muchas) y políticas (muy pocas). La señora Botín se ha asentado en el puesto heredado de su padre, que hoy nadie le discute, y mantiene la energía y la decisión tradicional en la familia, como quedó demostrado en la operación del Popular que, a otros, asustó.

Aseguró que el Santander seguirá siendo un banco –ya sabe, oficinas, empleados, formularios, etc.–, pero abierto a las nuevas tendencias, operativo en los nuevos mercados y presente en una buena parte del mundo. Resaltó el buen momento que atraviesa la economía española y se extrañó de que fuera nos vean mejor que como nos vemos nosotros mismos.

Pero también explicitó sus temores y recordó que la economía en general y la inversión extranjera en particular necesitan seguridad jurídica y exigen estabilidad política. Eligió un mal día para hacerlo. Mientras ella pedía estabilidad en Deusto, en el Congreso se escenificaba la mayor escena de ingobernabilidad vivida en España desde que Almanzor asoló Compostela.

Tras las incontables e intolerables trapacerías de relevantes miembros del PP, hoy podemos tener al presidente con menos diputados y al Gobierno hilvanado con mayor número de retales, que deberá gobernar con un presupuesto confeccionado por su mayor enemigo y al que ha lanzado las críticas más demoledoras. ¿De verdad cree alguien que tal artefacto nos proveerá la estabilidad que la señora Botín considera necesaria para atraer inversiones? ¿De verdad cree alguien que a los diputados de ERC, PDeCAT, PNV, Bildu... les mueve e ilusiona la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez? Pues a mí se me mueve el suelo debajo de los pies y prometo que no he bebido nada.

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