La banca se niega a financiar la construcción del último barco de La Naval

El cascarón del 'Vox Alexia', cuya construcción quedó paralizada hace meses, en la grada del astillero de Sestao./Pedro Urresti
El cascarón del 'Vox Alexia', cuya construcción quedó paralizada hace meses, en la grada del astillero de Sestao. / Pedro Urresti

La dirección del astillero de Sestao no lo da todo por perdido, pero la amenaza de una liquidación está ahora más cerca que nunca

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

El grupo de entidades financieras que participaba en la construcción del último buque que permanece en las gradas del astillero La Naval se niega a seguir y a arriesgar más dinero, tras haber puesto ya 42 millones de euros. Las dudas sobre la capacidad real de la empresa para concluir el 'Vox Alexia' en un plazo razonable y con un coste que merezca el mismo calificativo, han pesado en la decisión final. Aunque con discrepancias internas -de las cinco entidades implicadas dos estaban claramente en contra, dos a favor y la última en una posición ambigua-, los bancos comunicaron ayer su decisión en un encuentro que mantuvieron en Madrid con representantes de La Naval y del armador que encargó el buque, la empresa holandesa Van Oord.

A día de hoy, el astillero La Naval de Sestao está en medio de un procedimiento concursal -la antigua suspensión de pagos-; arrastra deudas de 117 millones de euros; tiene una plantilla de 180 trabajadores en suspensión temporal de empleo; un cascarón de buque en su grada; sin dinero para continuar la construcción y con los bancos cerrados a cal y canto en la concesión de nuevos créditos. Pese a todo, la dirección del astillero no tira la toalla y cree que aún hay algunas opciones, aunque complicadas y hasta es posible que remotas, para enderezar la situación. La primera de esas opciones es que los bancos reconsideren su negativa en los próximos días y acepten conceder nuevos créditos. Una alternativa que parece poco probable, dado que la reunión celebrada ayer en Madrid fue la culminación de siete meses de intensas negociaciones. La voluntad de las entidades financieras parece por lo tanto clara y definitiva.

Ahora, el laberinto jurídico

A partir de hoy, el armador podrá ejecutar los avales que estén en su poder. Y ello porque, para hacerse con la propiedad de este buque, ya había adelantado 42 millones de euros, que fueron avalados por los bancos que ahora se niegan a seguir. En otras palabras, si no hay barco, el armador tiene el derecho a exigir a las entidades financieras que le devuelvan esos 42 millones de euros que anticipó. La dirección del astillero quiere comenzar a estudiar la opción de que, tras ejecutar los avales y recuperar ese dinero, sea el propio armador quien financie de forma directa la finalización del buque. Esta vía choca con otro serio problema, ya que desde la misma ejecución de los avales, el cascarón del 'Vox Alexia' pasaría a ser propiedad de la banca y no de Van Oord. La solución, apuntan fuentes conocedoras de este entramado, es que Van Oord alcance un acuerdo con los bancos para que estos liberen la propiedad de ese 'aspirante a buque' que está en las gradas del astillero. Un auténtico laberinto que se ha complicado de forma exponencial desde el momento en que la compañía entró en el procedimiento concursal.

Las entidades financieras, aunque pueden perder 42 millones de euros, no quieren arriesgar más

Van Oord ya retiró de La Naval el 'Vox Amalia', un buque gemelo dedicado a grandes operaciones de dragado, para terminarlo en el astillero cántabro Astander, al tiempo que DEME-Tideway hizo lo propio con el cablero 'Living Stone'. En este caso, los últimos trabajos sobre el buque se han realizado en un muelle de Santurtzi, a cargo del propio armador.

Así las cosas, lo cierto es que La Naval dio ayer un paso más hacia una liquidación distinta a la que se había previsto por parte de sus responsables. La finalización del 'Vox Alexia' debía permitir no sólo proporcionar trabajo a unos 1.000 empleados -de plantilla y de empresas contratistas-, durante algo más de año y medio, sino también ganar tiempo para buscar un nuevo propietario interesado en mantener la actividad.

Aunque compleja, aún queda la opción de que sea el propio armador quien asuma el riesgo

Si el astillero 'encalla' y mueren las opciones de continuar con la construcción del 'Vox Alexia', el administrador concursal se verá en la obligación de proponer al juez que tutela la empresa una liquidación inmediata. Esto es, abrir una especie de subasta para adjudicar los activos de la compañía, proceso en el que nadie garantiza que pueda aparecer un inversor dispuesto a hacerse con el astillero y a mantener la actividad de construcción de buques, al menos como se ha conocido en los últimos 100 años en ese emplazamiento de la margen izquierda del Nervión.

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