La amenaza de Trump castiga en las Bolsas a las empresas siderúrgicas españolas

Imagen de una planta de producción de bobinas de acero laminado./AFP
Imagen de una planta de producción de bobinas de acero laminado. / AFP

El Gobierno vasco muestra su «preocupación» y asegura que buscará en Bruselas un respaldo para las firmas afectadas

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

El mercado bursátil actúa como termómetro económico y ayer reaccionó con miedo en España ante el anuncio realizado por Donald Trump el jueves de que la imposición de un arancel del 25% a la importación de productos de acero y aluminio -en este caso, del 10%- es inmediata. Todas las empresas españolas ligadas a ambos productos sufrieron un duro correctivo, con ventas importantes, que generaron pérdidas del 3,61% en la cotización de ArcelorMittal, del 3,28% en Tubos Reunidos -la compañía vasca más afectada por las medidas proteccionistas norteamericanas- o del 2,37% en Acerinox. Ese mismo impacto negativo se produjo en todas las bolsas del Viejo Continente. Así, la multinacional germana ThyssenKrup -Alemania sería el país europeo más afectado-, perdió el 4,08% de su valor. Mientras tanto, el Gobierno vasco manifestó su «preocupación» y se mostró dispuesto a colaborar de una forma activa con las empresas afectadas para intentar superar este momento tan delicado.

España exportó el pasado año 296.000 toneladas de productos de acero a Estados Unidos y una parte muy importante de esa cifra -no existe por el momento un dato exacto- procede de factorías situadas en el País Vasco. La única cifra oficial corresponde a las ventas de la firma alavesa Tubos Reunidos que, según el resumen del pasado ejercicio que acaba de presentar esta semana, obtuvo en Estados Unidos el 44,7% de sus ingresos con unas ventas de, aproximadamente, 97.000 toneladas de tubos sin soldadura. Las plantas de Bergara y Olaberria de ArcelorMittal, que fabrican perfiles, también sufrirían el impacto de las limitaciones a la entrada de productos de acero en Estados Unidos. Pese a ello, fuentes de esta compañía restan importancia a la nueva situación, al tiempo que apuntan que esa producción sería reabsorbida por otros mercados de la firma.

Impacto diferente

Mientras tanto, el daño sería muy limitado para empresas como Sidenor -sus exportaciones de acero especial a EE UU son marginales- y también para Tubacex, que tiene fábrica propia en ese país y trabaja ahora mismo en un proyecto para realizar una inversión de 25 millones en una segunda instalación en Texas.

La escasa concreción de las últimas manifestaciones del presidente norteamericano sobre el mecanismo concreto para reducir las importaciones de acero, ha generado una confusión notable en el mercado financiero, cuyos movimientos bursátiles de ayer demostraban cierta desorientación.

Efecto impredecible

Empresas que teóricamente no sufrirían demasiado con estas medidas porque tienen producción propia en Estados Unidos -es el caso de ArcelorMittal, Tubacex o Acerinox-, registraron importantes recortes en su cotización. ArcelorMittal, a la que algunos analistas conceden incluso opciones de mejoría con la imposición de aranceles, recibió el mayor correctivo con un retroceso del 3,61% en la cotización de sus acciones.

Expertos en el sector creen -a la espera de que se concrete el alcance de los aranceles y de las cuotas- que además de limitar las ventas de estas empresas en Estados Unidos, habrá un segundo efecto de rebote en el resto del mundo. Es lo que los analistas definen ya como el «redireccionamiento» de esa producción que antes iba a EE UU y que, previsiblemente, en los próximos meses se dirigirá a otros mercados provocando una presión de los precios a la baja. Y ello incluye al propio mercado del acero europeo, en un momento en que comenzaba a recuperarse tras haber impuesto la UE medidas arancelarias a algunos productos procedentes de China. En ese escenario, todas las empresas siderúrgicas europeas, independientemente de su nivel de exportación a Estados Unidos, saldrían claramente perjudicadas con un importante recorte de sus márgenes de beneficio.

En este contexto, la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia, mostró ayer su «preocupación por las medidas proteccionistas anunciadas por el presidente estadounidense Donald Trump», al tiempo que se comprometía a trabajar «de manera proactiva con Bruselas» para que se puedan adoptar medidas. Incluso, la consejera dio a entender que abordará con las autoridades comunitarias la posibilidad de «acompañar a las empresas vascas de manera que sigan siendo competitivas a nivel mundial», lo que da a entender una vía de apoyo para superar el mazazo que puede suponer la imposición de barreras comerciales.

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