El alza de los carburantes eleva la inflación al 1,7% en noviembre

El alza de los carburantes eleva la inflación al 1,7% en noviembre

Supone una décima más que la tasa registrada en octubre y dificulta acabar el año en el 1,1% previsto por el Gobierno

David Valera
DAVID VALERAMadrid

Los precios aumentaron en noviembre por el encarecimiento de los carburantes. En concreto, la inflación se situó en el 1,7%, una décima más que el dato adelantado hace unas semanas por el INE y también una décima más que la tasa de octubre, según publica hoy Estadística. De esta forma, los precios repuntan de nuevo por la volatilidad de los productos energéticos y dificulta la previsión del Gobierno de acabar el año con una inflación del 1,1%.

El producto de la cesta de la compra que más contribuyó al alza de precios fue el transporte, que aumentó su variación anual más de un punto hasta el 3,5%. Un incremento provocado por la subida de los carburantes en contraste con el descenso del año pasado. Por su parte, la vivienda también aumentó su tasa tres décimas hasta el 2,5%. Destaca en este comportamiento la subida de los precios del gasóleo para calefacción, frente a la estabilidad registrada en noviembre de 2016.

Por contra, entre las rúbricas que moderaron sus precios se encuentra el vestido y calzado, que presentó una tasa del 0,4%, una décima inferior a la del mes anterior, debido en su mayoría a que los precios de las prendas de vestir han aumentado este mes menos que en 2016. Asimismo, hoteles, cafés y restaurantes, con una variación anual del 1,8%, descendió tres décimas respecto a octubre a causa de la bajada de los precios de los servicios de alojamiento, mayor que la reflejada el pasado año.

Brecha con la zona euro

Además, el IPC armonizado (homogéneo en toda la UE) también se elevó una décima hasta el 1,8%. Es decir, se mantiene por encima del 1,5% registrado en la zona euro en noviembre -dato adelantado-. Esta brecha perjudica la competitividad vía precios de las exportaciones españolas -lo contrario de lo que ocurrió en los años anteriores gracias a la inflación negativa-. Un escenario que ya se refleja en el índice de tendencia de competitividad, que en los tres primeros trimestres del año es negativo respecto a los países de la moneda única.

El aumento de la inflación al 1,7% implica una pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas, que apenas vieron este año cómo su paga se revalorizó un 0,25% -el mínimo que marca la ley-. Una menor capacidad de compra para este colectivo que se suma a la registrada en 2016 cuando el IPC acabó el año en el 1,6% y las pensiones se habían incrementado de nuevo el 0,25%.

Asimismo, también perderán capacidad de compra los trabajadores, ya que la revalorización pactada por convenio en noviembre se situó en el 1,4%. Es decir, tres décimas inferior al alza de los precios. Por ese motivo, los sindicatos reclaman que un incremento salarial acorde con la recuperación económica y con la evolución del IPC. De hecho, UGT ya ha adelantado su propuesta de elevar un 3% los salarios de cara a la negociación colectiva de 2018. Sin embargo, desde la patronal CEOE ya han advertido que su intención es presentar una iniciativa similar a la de 2017, con subidas de entre el 1,2% y el 2% (más medio punto ligado a la productividad) sin cláusula de revisión por el IPC.

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