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El joven karateka apuesta por llevar la iniciativa en los combates.
El joven karateka apuesta por llevar la iniciativa en los combates. / Hugo Madariaga

«El karate me ha aportado unos valores y disciplina que no se dan en otros deportes»

  • Subcampeón de España junior de karate en kata y kumite

Ha protagonizado una campaña ilusionante en su debut como junior. Ypara realzarlo más aún, ha materializado éxitos en dos modalidades diferentes. Al título de campeón de Euskadi en wuko, Adrián Arnaiz ha sumado dos platas en el Campeonato de España Shinkyokushinkai. Además, para el karateka del Fitness Gasteiz esta competición también supuso su estreno en este estilo de «pleno contacto».

Su actuación en la localidad valenciana de Carlet estaba marcaba por las dudas. Le merodeaba la incertidumbre sobre el rendimiento que podía ofrecer, «aunque no tenía miedo. No sabía con lo que me iba a encontrar, ya que una cosa es entrenar y otra bien distinta, competir», asegura. «Tampoco me había marcado grandes objetivos, solo quería experimentar nuevas sensaciones y comprobar cómo iba a afrontarlo».

Arrancó el torneo con las katas. Arnaiz se mostraba muy nervioso en la previa al ser un principiante en esta modalidad. «Nunca había hecho katas en ese estilo y son muy diferentes al de wuko. Tenía que darle otro enfoque», admite. Pero a la hora de al entrar al tatami se serenó. «Ahí cambia todo, incluso tu forma de ser. No se ve lo mismo ni escuchas casi los consejos de tu coach». En la primera eliminatoria realizó un buen trabajo y alcanzó la ronda definitiva de forma clara. «Hubo muchas diferencias de banderas y terminé muy satisfecho. Al verme en la final me dio un subidón de moral», añade. A pesar de estar todo muy ajustado, el veredicto de los jueces le condenó a la segunda plaza. Pero Arnaiz finalizó muy contento. «Me felicitaron por el gran trabajo que había realizado».

Después debió cambiar el chip para ejercitarse en kumite dentro del peso medio, «entre 70 y 75 kg». El karateka del Fitness Gasteiz comenzó su participación en semifinales. Y el primer combate se saldó de una manera esperanzadora. «Me comentaron que aprovechase para hacer técnicas de pierna. A los pocos segundos le metí un ippon que me ayudó a manejar el combate. Supe administrar la ventaja adquirida hasta completarse el tiempo reglamentario», resalta. Ya solo quedaba un paso para subirse a lo más alto del podio. En la final optó por repetir la estrategia, pero con resultado diferente. «El rival controlaba mejor la guardia así que nos enzarzamos a pegarnos hasta que me marcó un ippon. Aprovechó que tenía la pierna tocada para atacarme a esa zona», matiza.

Aunque en ambas modalidades se quedó muy cerca del entorchado, a Arnaiz le costó darse cuenta de su hazaña y quiere sacar provecho. «El mismo día no me hacía idea de lo conseguido. Fui más consciente 24 horas después cuando empecé a pensar que me había metido en dos finales de un campeonato de España en un estilo nuevo. Cuesta asimilarlo, pero ahora quiero prepararme para intentar que todo vaya igual de bien», remarca.

Previamente, se había proclamado campeón de Euskadi junior en -76 kg en Aretxabaleta en la modalidad que será olímpica en Tokio 2020. Ahí también dobló programa, aunque con distinta suerte. «En kata tuve un pequeño problema. Se me olvidó realizar uno de los saludos reglamentarios y me eliminaron directamente», reconoce. Arnaiz trató de desquitarse en kumite, donde más expectativas de triunfo había depositado. «El principal objetivo era subir al podio», señala. Por delante debía disputar cuatro combates y el más complicado resultó el de semifinales. «Me enfrenté a Joseba Pérez, a quien conocía de entrenamientos de preselecciones. Le gané de manera muy justa», apostilla. Yen la final le tocó como contrincante a Adam Bottefah. «Supe manejar mejor el combate y le vencí por 5-0. Resultó sencillo, a pesar de ser una final».

Citas internacionales

El destino deportivo de Arnaiz estaba casi sentenciado de antemano. Con tradición familiar en torno a los gimnasios y al karate solo faltaba por descubrir la edad a la que entraría por primera vez a un tatami. «Con cuatro años empecé a entrenar con mi abuelo. No me enteraba de lo que hacía. Solo recuerdo que me lo pasaba muy bien. Lo comenté a mi madre que me iba a apuntar y ahí sigo. Eso sí, desde siempre me ha gustado el deporte porque también he practicado fútbol, tenis, hockey y natación», apunta.

A lo largo de esta década el arte marcial le ha proporcionado diferentes enseñanzas que le han servido para su vida privada. «Me ha aportado una disciplina y unos valores que no se da en otros deportes. Cuando estás entrenando debes respetar al compañero y al profesor. Aunque nos estemos pegando, una vez que concluye se olvida. Aquí no se producen barullos ni tiranteces. También me ha ayudado para organizarme en los estudios. Sabía que si quería ir al gimnasio, tenía que compaginarlo con los libros. Estoy en 1º de Bachiller y lo llevo muy bien. Hasta ahora sin problemas», se congratula.

Al joven karateka le gusta lleva la iniciativa en los combates y reconoce que no se encuentra a gusto cuando le obligan a estar a la defensiva. Yentre los dos estilos que ahora practica le surgen las dudas a la hora de decantarse por uno de ellos. «No se parecen en nada. En el del punto llevo toda la vida y ahora estoy descubriendo uno diferente. Yeso también me atrae», manifiesta Arnaiz, a quien le gustaría poder competir con la selección española en citas internacionales. «Después de conseguir el primer Dan, que era una de las cosas que más ansiaba, el siguiente reto será acudir a torneos por el extranjero».

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