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Los partidos suelen pasar a segundo plano. / Hugo Madariaga

La fiesta del balonmano escolar

  • El Carnabalonmano reunió a la gran familia de las categorías inferiores que se presentaronn con originales disfraces y disfrutaron de una jornada de convicencia

La gran familia del balonmano alavés de categorías inferiores ya tiene interiorizada una fecha en el calendario deportivo de la temporada. Con la celebración de los carnavales saben que la competición escolar se detendrá para disfrutar del evento más esperado:el Carnabalonmano, donde se combina la práctica deportiva pero sin los colores de sus respectivos equipos y ataviados con originales vestimentas. Yen esta ocasión volvió a estar caracterizada por el éxito al reunir a cerca de 350 chavales, que respondieron a la llamada federativa. «Todo salió de maravilla y los chavales disfrutaron mucho. También cabe reseñar la colaboración de todos los equipos así como del estamento arbitral», valora Montse Melgosa, nueva presidenta de la institución que rige la modalidad en Álava y que se estrenaba en una cita de estas características como máxima dirigente.

Los jugadores de las tres categorías que conforman el programa escolar estaban citados en el polideportivo de Salburua. Enviaron representación Eharialdea, Llodio, Corazonistas, Ibaiondo, Zabalgana, Miranda, Luis Elejalde... todos excepto el Gure Auzune, a causa de un malentendido, pero sí mando a una pequeña delegación, que colaboró con la organización.

A benjamines, alevines e infantiles les diseñaron dos zonas, una para ejercitarse en choques de minibalonmano y otra lúdica. «Alternaban las dos zonas. Mientras unos jugaban partidos de diez minutos, otros se medían en juegos tradicionales, como sokatira, carreras de sacos o un ‘goligol’ en una portería. También había un pintacaras. Antes también se programaban juegos pero se han estructurado de manera diferente. Lo que no ha cambiado es la convivencia entre todos, lo más importante», resalta Melgosa.

A la cancha saltaron las hawaianas del Eharialdea alevín, imitadores de Batman, sus compañeras de Barrio Sésamo y las cebras del senior. De Llodio acudieron disfrazados de elfos, mientras que los de Miranda de Ebro se convirtieron en hadas. Los componentes del Corazonistas se vistieron de superhéroes (benjamines), personajes videojuegos (alevines), bebés (infantil A) y ladrones y policías (infantil B). También hubo mimos e indios del Ibaiondo alevín y benjamín, respectivamente, así como ninfas de Zabalgana y bañistas de Luis Elejalde. Tan solo se echó en falta una mayor animación entre los espectadores, excepción de los procedentes del valle de Aiala. «Una de las metas se centra en concienciar a los padres y madres para que también acudan disfrazados, como hicieron los adultos de Llodio que se vistieron de folclóricos», apostilla la presidente que destacó «el papel de los árbitros», que también lucieron equipaciones singulares, así como los representantes de los equipos senior del Gure Auzune, Corazonistas y Eharialdea.

Sorteos

Ycomo todos los años el momento álgido de la sesión se registró con los concursos de bailes, «toda una tradición». A los ganadores les entregaron unos balones de minibalonmano. En la categoría por escuadras maravilló la actuación de los chicos de Eharialdea que iban de Batman. En el apartado individual sorprendió un chaval de Llodio vestido de elfo y en adultos el entrenador del equipo del valle de Aiala con su disfraz de «sevillana auténtica».

A todos los participantes les obsequiaron con una bolsa que incluía una mochila, una cantimplora y un llavero donado por Corazonistas. Ypara despedir la jornada se procedió al sorteo de varios premios. «Se rifaron una camiseta de los conjuntos senior de Gure Auzune, Corazonistas y Eharialdea; un bono para el gimnasio Rodas y una cena en la Cafetería Eslora», concluye Melgosa.

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