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Cada días más deportistas apuestan por el tiro con arco como especialidad. / Hugo Madariaga

Los herederos de Guillermo Tell

  • El Aurrera, Arku Lagunak y Amurrio trabajan por divulgar el tiro con arco alavés

De instrumento de defensa o de caza hace siglos a deporte olímpico, ya que forma parte del programa desde París 1900. Es la trayectoria que ha completado el tiro con arco, como ha sucedido en numerosos casos a lo largo de la historia. Si antaño la precisión y la puntería servía para sobrevivir, ahora atinar en el centro de la diana recibe una recompensa bien distinta. Después de estar algo olvidada, en los últimos años la especialidad se está haciendo visible en Álava gracias al trabajo que realizan desde tres clubes principalmente, Aurrera, Arku Lagunak y Amurrio. «También está el Mercedes, pero se trata de un caso atípico, debido a que es una entidad dentro de la fábrica y lo practican los trabajadores y sus hijos. Es un poco cerrado», exponen.

Una flecha, tensar el arco, apuntar y lanzar. A priori, puede parecer sencillo, hasta que «te pones delante». Para practicar esta especialidad se requiere disciplina, paciencia, control mental, puntería e intuición, además de otros «pequeños detalles» que conducen al centro de la diana. Poco a poco en las conversaciones entre los escolares estos términos se están abriendo hueco. «Hace cuatro años en el Aurrera solo había dos tiradores. Gracias a la labor que se está desarrollando con las jornadas de puertas abiertas en los colegios se han dado cuenta de que se trata de una actividad interesante. Intentamos captar a los chavales desde que cumplen 9 años y ya se oferta en el programa escolar. Tampoco debemos olvidar el boca a boca de los practicantes, que es otro aspecto básico en la divulgación. Ahora en nuestro club ya contabilizamos 22 y en el resto de entidades sucede algo similar», señala Txus de la Rocha.

La temporada escolar de tiro con arco está dividida en tres frentes:sala, bosque 3D y aire libre. «En invierno se programan en interior y en verano se sale a la calle. En medio se combina la tercera modalidad donde se lanzan las flechas sobre unas figuras en forma de animal», explica. Los participantes compiten desde benjamines a cadetes y solo varía la distancia. «Mientras a los más pequeños les ponen la diana a 12 m de distancia, al resto, a 18. También es diferente el tamaño de la misma», apostilla. Asimismo, se ocompite con dos tipos de arco, el instintivo, el preferido por los que apuestan por la estética tradicional, y el recurvo, el de los Juegos Olímpicos. «El primero puede tener similitud con el que usaban, por ejemplo, los indios, sin ayudas externas para apuntar. El otro es el denominado de precisión, que dispone de un visor. Generalmente se inician con el instintivo y en cuanto adquieren destreza pasan al olímpico, aunque hay gente que no se acostumbra al visor y permanece en el tradicional», matiza.

Aire libre y bosque 3D

Cada jornada se divide en dos partes. En la primera se compite de manera individual en diez tandas, en las que cada participante debe lanzar 30 flechas, tres por manga en un tiempo establecido. «Disponen de 120 segundos por set», esgrime. Tanto en el instintivo como en el de precisión se suman las puntuaciones y se elabora un ranking. «Después se pasa a eliminatorias directas, con la misma estructura existente en los Juegos Olímpicos. En cada tanda lanzan tres flechas y al vencedor de cada set se le otorgan dos puntos. Se impone el primero que llegue a seis», subraya. En la segunda parte de la sesión les diseñan una competición por equipos, donde les juntan «por diferentes edades, un cadete con un benjamín, un infantil con un alevín... para formar grupos equitativos».

En la organizada por el Aurrera, con la presencia de 28 tiradores, en instintivo se impusieron los componentes del club anfitrión Naroa Balantzategui (cadete) e Ibai Rodríguez, así como los miembros del Amurrio Asier Fandiño (infantil) y Ayae Martínez (alevín). Yen recurvo Iñigo Ruiz de Alegría (Aurrera) fue el mejor en cadetes; Jorge Hernando (Arku Lagunak), en infantil; Aitor Urueña (Aurrera), en alevín; e Ibon Prieto (Arku Lagunak), en benjamín, mientras que en la competición por escuadras la victoria viajó hasta Amurrio.

La competición en sala concluyó el pasado sábado en el polideportivo Bañueta de Amurrio. Estaba programada con anterioridad pero se aplazó por el mal tiempo. Este fin de semana se desarrollará la última sesión de bosque 3D para comenzar en marzo con las tiradas al aire libre.

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