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Hasta alcanzar las rondas finales los partidos se juegan a ocho minutos de duración. / Hugo Madariaga

Los volantes salvan la red

  • La Federación Alavesa de Bádminton constata curso a curso un ligero aumento en la tramitación de licencias escolares, con mayor presencia femenina

Durante los últimos años el bádminton ha adquirido una incipiente cuota de protagonismo debido a los éxitos de Carolina Marín. Ya no hay que esperar a completar el ciclo olímpico para presenciar algún partido por televisión. Incluso a principios de año Bilbao acogió el Mundial junior. El impacto de los medios poco a poco está disparando el interés por la especialidad, aunque en Álava no achacan «directamente» el aumento de fichas al fenómeno de la onubense. Desde la Federación Alavesa de Bádminton apuestan más por la labor que están realizando tanto en los centros como en las entidades que divulgan la modalidad. «La repercusión mediática es evidente, pero creemos que en el crecimiento de las categorías inferiores está influyendo más el trabajo que se desarrolla desde las Ampas y desde los clubes», valora José Vergara, quien recientemente ha sustituido a Héctor Tovar como máximo mandatario de la federación provincial.

Hasta la fecha han tramitado cerca de 80 licencias escolares. La experiencia de cursos anteriores les conduce a pensar que con el paso de los meses se mantendrá la tendencia alcista. «A medida de que va pasando la temporada notamos un ligero incremento de jugadores. El boca a boca es clave y los chavales se animan al ver a sus amigos», señala Vergara. En este ejercicio han constatado mayor presencia femenina entre los escolares. «Superan a los chicos con claridad. A éstos todavía les tira mucho el fútbol o el baloncesto. En estas categorías la participación de las chicas está asentada, aunque ya luego en federados cambia esa dinámica y los hombres son más numerosos. El mayor problema se encuentra en el poco recorrido del que disponemos. Hemos tenido que pedir permiso para que tres chicas puedan competir fuera del deporte escolar. No es una máxima, pero cuando llegan a cursos superiores resulta más complicado que sigan. Ahora no tenemos problemas porque están en la ESO», admite.

En cuanto a la procedencia de los jugadores se han registrado una par de modificaciones. En referencia a los clubes, Aranova y Gurea continúan con su labor formativa, pero se ha perdido la aportación del Arriaga, mientras que de los colegios se mantienen los Ampas de Lakua, Nazaret y Virgen Niña con la gran novedad del Paula Montal.

Otro de los cambios importantes se encuentra en la sede. Después de bastantes temporadas en Durana han retornado a Vitoria. «Hemos decidido traer las jornadas a Aranalde, aunque los federados siguen allí hasta que dispongamos de mayor espacio en algún polideportivo de la ciudad. El traslado ha merecido y se refleja en la subida del número de espectadores en las gradas», recalca.

A los escolares les programan una jornada mensual y este curso, a diferencia de otros, terminarán en junio debido a que se vieron obligados a suspender la de noviembre. Cada sesión dividen a los participantes en dos categorías, sub’11 y sub’15, y sexos con la disputa de individual femenino y masculino. A los pequeños les reducen las dimensiones de la pista y la red se sitúa a 1,35 m, mientras que para los mayores está a 1,50. «Aunque ha habido cambios en la normativa federativa, nosotros mantenemos la de años anteriores porque no entramos dentro de los torneos oficiales. Así, seguimos con las medidas de antes y se juega a mitad de cancha», advierte.

Iniciación

Durante la fase de grupos los choques tienen una duración de ocho minutos a reloj corrido e intentan que jueguen el mayor número de duelos posible. Luego ya en la fase final se disputan a tres sets, donde solo cambia la puntuación. Las mangas de los pequeños son a 15 tantos, mientras que las de los mayores, a 21. «También organizamos una fase de consolación dirigida a los que han perdido con el objetivo de que no se queden mirando hasta los dobles y puedan seguir ejercitándose». Para despedirse programan un torneo de parejas donde les mezclan sin mirar el sexo, ni la edad ni el nivel con la idea de «fomentar» el juego y que «se relacionen» con la especialidad. Los partidos se juegan bajo el formato de eliminatoria directa y también diseñan un cuadro de consolación.

Junto a los encuentros mensuales, los responsables federativos organizan dos jornadas de iniciación. «Cuando tenemos disponibilidad en Aranalde durante dos horas les enseñamos los conceptos básicos. Es una especialidad que enseguida engancha. Les llama la atención el volante, su vuelo y el impacto, la raqueta o el tacto porque es menos agresivo y más fácil de jugar de lo que piensan», remarca. Ya han asegurado los contactos con la Ikastola Olabide y quieren sumar los de Marianistas. «Si los niños son constantes y acuden a entrenar a sus clubes o colegios, enseguida se les nota un aumento en el nivel, que ha subido de manera notable. Se les ve que disfrutan. Con este labor pretendemos fortalecer la estructura en Álava. Cuando sean mayores, si les gusta, pueden competir dentro del ámbito territorial en el Circuito alavés o nacional».

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