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La gala se saldó con sobresaliente, tanto en el apartado organizativo como en el deportivo. / Hugo Madariaga

Un gran salto de calidad

  • Por primera vez la exhibición de invierno del Rítmica Vitoria se celebró en Mendizorroza y se caracterizó por el fenomenal nivel que ofrecieron las gimnastas

La incertidumbre y el nerviosismo merodeaban por el entorno del Rítmica Vitoria. El principal motivo se debía al cambio de sede. Como Ibaiondo comenzaba a quedarse pequeño las responsables de la entidad decidieron acometer una gran apuesta. Por primera vez la exhibición de invierno setrasladaba a Mendizorroza. Un espacio que imponía respeto por las dimensiones y por el número de espectadores que podrían acercarse, aunque trataban de «ganar aforo y comodidad». Pero esas dudas enseguida se transformaron en alegrías gracias al fenomenal trabajo realizado por las niñas, así como por la respuesta del público. «La víspera estuvimos montando todo lo necesario para acoger la gala. Se notaba que estábamos expectantes ante esa nueva situación. Al final estuvo genial y las sensaciones, indescriptibles. Nos hemos encontrado más a gusto, aunque al principio parecía lo contrario. Terminamos muy contentas por haber podido aparcar esos nervios iniciales. Habíamos cuidado todo al detalle y organizativamente estuvo muy bien. Las chavalas también se esforzaron mucho y se reflejó en el tapiz. Igual al ser una instalación más abierta, estaban más tranquilas», valora María Ereñaga, directora técnica de la entidad.

En esta nueva gala tomaron parte alrededor de 250 gimnastas de la entidad y contaron como invitados de excepción con dos entidades con las que mantienen lazos de unión. «Tanto con el Oskitxo como con el Mayuelu, éste de cama elástica, mezclamos personas del cuerpo técnico. Unas veces entrenan a nuestras chicas y nosotras a las suyas», apunta Ereñaga. Precisamente la exhibición de saltos del Mayuelu fue de las más ovacionadas de la sesión. «Gustó mucho la espectacularidad de los ejercicios. Se presentaron media docena de gimnastas que realizaron unas acrobacias muy bonitas».

Con la presencia de más de un millar de espectadores, «duplicamos el número respecto a las ediciones que se desarrollaban en Ibaiondo», la exhibición duró cerca de hora y media. Las gimnastas realizaron ejercicios de manos libres de conjuntos. Junto a la vestimenta oficial del club, las niñas portaban un detalle distintivo que ellas mismas habían elegido, al igual que la música. «Se les da un tiempo para que piensen en el complemento y en la canción que quieren que acompañe a su rutina. En el tapiz se vieron corbatas, pajaritas, guantes, tuls... A la hora de decantarse por un tema la edad resulta fundamental. Se escucharon piezas de los Beatles, Elvis Presley, música discotequera, clásica o de cuentos como ‘La bella durmiente o ‘El libro de la selva’», apostilla.

También saltaron al tapiz las federadas de competición que se lucieron con los aparatos, pero sin lanzamientos. «A pesar de que el graderío es amplio, el pabellón se queda corto de altura. A pesar de estos inconvenientes, quedó muy bonito», matiza. Además, el grupo de estética, con sus vestidos rojos, contó con su espacio en la exhibición. «Se trata de una modalidad diferente a la gimnasia. No se trabajan aparatos. Divididas en grupos de entre 6 y 12, realizan cargadas, elevan a una compañera por encima de las demás...», remarca.

Proyecto deportivo

El momento álgido se registró en la despedida. Para cerrar la velada diseñaron un calentamiento general con la presencia de todas las participantes, así como de las componentes de los grupos de extraescolares que disponen en Presentación de María e Ibaiondo. La sorpresa se extendió por las gradas y el tapiz al ver a Almudena Cid y Tania Lamarca compartir trabajo con las niñas. «Fue uno de los mayores atractivos. Todo el mundo terminó encantado. Incluso sorteamos una colección de libros ‘Olympia’, de Almudena. Y luego se fotografiaron con las gimnastas y firmaron infinidad de autógrafos. También estaba entre el público Estíbaliz Martínez, pero no pudo tomar parte», subraya.

El Rítmica Vitoria atraviesa por uno de los momentos de su historia. En la actualidad manejan 300 niñas entre el club y los colegios y durante este ciclo de cuatro años quieren implantar un proyecto importante de competición deportivo. «Para materializar esta idea necesitamos una cantera grande y extendernos por todo Vitoria. El camino está siendo muy fácil y estamos muy contentos por la respuesta. Al principio iba a ser una iniciativa en el que cada club iba por su lado. Al plasmarlo de forma conjunta creceremos todos y será más llevadero al aunar fuerzas», sentencia la directora técnica.

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