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El futuro del atletismo alavés exhibió grandes maneras y apuntan un gran porvenir. / Hugo Madariaga

Una marea de campeones

  • Cerca de 800 deportistas entre adultos y escolares, invaden las calles de Zabalgana con motivo de la Gasteizko Herri Krosa, marcada por el cambio de recorrido

Las calles de Zabalgana ‘sufrieron’ una pequeña invasión con motivo de la XIXGasteizko Herri Krosa, organizada por el Club Deportivo SHEE-IVEF y el Club Atletismo Zailu. La gran novedad de esta edición se registró en el recorrido. El partido de fútbol del Deportivo Alavés les obligó a abandonar el parking de Mendizorroza, tradicional punto de referencia, para ubicar la línea de salida en la calle Zuazo y la meta en la plaza de Labastida. A expensas de extraer conclusiones a tarvés de una encuesta de satisfacción que han enviado a los participantes, están barajando la posibilidad de rotar la prueba por diferentes zonas de la capital alavesa. Cuando se enteraron de que la carrera coincidía con el partido de fútbol, empezaron a barajar la posibilidad de moverse por los barrios de la ciudad. «Hay muchos nuevos que la gente todavía no conoce y a fin de cuentas el nombre lo dice todo. La zona de Mendizorroza atrae, pero, por ejemplo, en la carrera de los txikis, los padres y madres nos aseguraron que les ha gustado mucho esta modificación, ya que les ven más y encima no hay coches, porque el parking no de cierra del todo. Es posible que apostemos por acudir a otras zonas, aunque habrá que estudiar la viabilidad. Para este año estuvimos mirando el entorno de Ibaiondo, pero el tranvía nos complicaba mucho», admite Alicia Lagartos, responsable del equipo organizador.

A diferencia del tradicional recorrido, el perfil era un poco más duro por las características de Zabalgana aunque tampoco se registraron grandes diferencias respecto a pasadas ediciones. Tras partir del Portal de Zuazo, enfilaron hacia Bastida, Naciones Unidad y Paseo Esquível. Al dejar atrás esta zona peatonal, se dirigieron hacia Mahatma Gandhi, el punto más duro debido al repecho de subida, con el añadido de que el viento pegaba muy fuerte de cara.

Los atletas se encontraron con unas condiciones que en nada se parecieron a las de la última edición. Si aquel día la capital alavesa amaneció con un tiempo desapacible, con los peores ingredientes para correr como el agua y el frío, esta vez la temperatura acompañaba, aunque el viento se presentó como invitado molesto y se encargó de incomodar. «Fue el mayor inconveniente. Antes cayó un pequeño sirimiri. Sí se notaba que patinaba algo el recorrido, pero no fue excusa», advierte.

En cuanto a la participación, a pesar de ser una cita que los aficionados a las carreras populares la tienen marcada en rojo en su calendario, se registró un pequeño descenso. En las pruebas para los mayores rondaron los 550 atletas, mientas que cerca de 240 escolares se ejercitaron en la txiki. El fútbol fue el factor clave para restar presencia, sobre todo entre los más pequeños. Pero no fue óbice para que se juntaran en la salida cuadrillas de amigos y familias al completo para reivindicar la práctica deportiva. Una vez más bajo el lema «Azkar poliki, korrika ibili», el componente social adquirió mayor relevancia debido a que la mayoría de los participantes afrontaba la prueba como un reto personal. El objetivo era completar el recorrido. Esas caras de felicidad se mantenían en la llegada, después de haber recuperado la respiración. «Solo pretendemos que se coja el hábito a hacer deporte. Es lo único que queremos y si puede ser en familia o con las amistades, mejor», matiza Lagartos. La ambientación musical tampoco faltó y una txaranga amenizó desde el pistoletazo de salida hasta la llegada del último atleta, que tuvo el mismo mérito que el primer clasificado.

Sorteos

Al término de las carreras populares recogieron el testigo los más pequeños. Estos también experimentaron el cambio de recorrido, con un pequeño repecho como principal dificultad. «A la salida del Portal de Zuazo hay una pequeña subidita, pero sin ser una pendiente exagerada», indica. A los progenitores se les veía disfrutar con las carreras del futuro del atletismo alavés. «Nos comentaron que desde el parque de Salinillas la vista era preciosa», añade.

Los más pequeños, niños y niñas nacidos a partir de 2009, abrieron las hostilidades. Estos debían completar una distancia de 700 m y fueron los más numerosos al cruzar la mete 135 participantes. A continuación les llegó el turno a los de 2007 y 2008, con una carga de trabajo idéntica que los anteriores. Cerraron los pertenecientes a los años 2005 y 2006, que doblaron distancia respecto al resto. «A todos les regalamos una bolsa de avituallamiento, con agua, una bebida isotónica, palomitas y una mandarina», recalca.

Para los mayores mantuvieron los sorteos de plantas cedidas por Ekaia, unos vales descuento para comprar en Running Fiz e incluso la organización compró surtidos de chocolate. Además, los ganadores se llevaron su peso en patatas y algún detalle más.

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