El Correo
El corredor del Arabarrak quiere preparar bien el salto de categoría.
El corredor del Arabarrak quiere preparar bien el salto de categoría. / Hugo Madariaga

«En las carreras soy muy nervioso y en cuanto veo un parón en la cabeza, ataco»

  • Campeón de Euskadi cadete de mountain bike

Apenas había corrido un par de carreras en mountain bike. Además, estaba en plena temporada de carretera. Sin preparación específica alguna hizo un alto en la hoja de ruta y se presentó en la línea de salida de Zalla para disputar el Campeonato de Euskadi de BTT en la modalidad de XCO. Jokin Murguialday afrontaba la cuarta carrera del curso que disputaba y decidió apuntarse con el objetivo de sacar billete para competir en la máxima cita a nivel nacional como integrante de la delegación vasca. «Quería correr un campeonato de España y, como no pude ir al de ruta, aposté por la bicicleta de montaña», se sincera el corredor del Arabarrak, quien recogió los frutos a esa apuesta tras cantar victoria en la localidad vizcaína.

Murguialday conservaba buenos recuerdos del circuito, debido a que había corrido allí el año anterior. Era un recorrido que le atraía por sus características, con repechos de mucha fuerza, algo que se amolda muy bien a sus cualidades, y alguna bajada muy técnica, donde sufrió algo más. «Fui el único que se bajaba de la bicicleta al pasar por allí, pero recuperaba bien y les sacaba distancia en las subidas», expone. Después de haber completado una parte del recorrido, la organización neutralizó la prueba para regresar a meta y volver a tomar la salida. «Me vino bien, porque en la primera me cogieron la rueda. En cambio, en la segunda me marché en solitario desde el principio». Tras cubrir las tres vueltas que marcaba el programa, se proclamó campeón de Euskadi cadete al cruzar la línea de llegada con minuto y veinte segundos de ventaja sobre su predecesor, David Oteiza. Una semana más tarde cumplía sus aspiraciones al tomar parte en el Campeonato de España con la selección de Euskadi. Las altas temperaturas con las que les recibió Mérida le pasaron factura. «Salí bien, entre los diez primeros, pero el calor era brutal y poco a poco empecé a rezagarme. Al final quedé el vigesimotercero».

Pero donde más esperanzas había depositado en su último año en la categoría era en la campaña de carretera. A pesar de no haber conseguido ninguna victoria ha extraído buenas conclusiones. «He sido muy regular durante todo el año y esa ha sido la clave de mi rendimiento. He corrido muchas carreras, que era lo que quería. Salvo unos problemas que sufrí a mediados de temporada, he terminado muy contento. En algunas pruebas anduve mal porque me sentía sin fuerzas y me costaba recuperar», agrega.

El ciclista del Arabarrak estrenó el curso en la Aiarako Bira, allá por febrero. Y desde las primeras pedaladas quiso dar guerra, aunque pagó un alto peaje por las condiciones dantescas que padecieron en aquella etapa inaugural. «Me escapé el primer día, pero el frío me mermo. Tenía fuerzas, pero no podía. El resto de días estuve adelante para terminar cuarto en la general. Fue un buen inicio», apostilla.

Posteriormente fijó su mirada en el Campeonato de Álava en ruta que se celebró en Amurrio con motivo del Premio San José Artesano. En el valle de Aiala entró en el grupo que se jugó la victoria al sprint y en esas circunstancias sabe que las opciones de victoria son mínimas. A pesar de esa inferioridad quedó noveno y se erigió en el tercer alavés, tras Joseba López y Jon Sánchez.

Para julio estaba programada una vuelta en Bizkaia, el Memorial Txuma, y se había marcado como objetivo «andar bien». Ahí quería llegar con un pico de forma alto. «Es como un campeonato de España, pero en tres días. Compiten selecciones, salvo en Euskadi, que corremos con nuestros equipos», explica. El problema radicó en que no le acompañó la salud en la primera jornada y se vio obligado a abandonar. «Me dolía mucho la tripa y no pude terminar», recuerda. En la segunda etapa recuperó sensaciones y en la última firmó su mejor actuación. «Estuve escapado, aunque me cogieron, y al final entré sexto».

Apasionado del ciclismo

En septiembre cerró su andadura por la categoría cadete en casa con la disputa de la Vuelta a Álava y el campeonato provincial contra el crono. De las dos pruebas regresó satisfecho al cosechar en ambas la tercera plaza. «En la primera etapa traté de escaparme para abrir brecha, pero nos cogieron. Llegamos un grupo de cinco. En la segunda, que ganó mi compañero de equipo Julen Arriola-Bengoa, entré en el grupo perseguidor, mientras que el último día cruce la meta con el grupo cabecero para terminar tercero en la general, con el mismo tiempo que el ganador. Yen la contrarreloj de Murgia, no esperaba andar tan bien. Había grandes rodadores y, además, es un zona donde pega mucho el viento. En esas condiciones sufro, pero me salió una buena crono», admite.

Ahora está centrado en la preparación para su debut como juvenil. Tras tomar parte en el Campeonato de Álava de ciclo cross, descansará con la idea de preparar bien el salto. «Supondrá una toma de contacto. El objetivo será conocer las diferentes pruebas y vueltas. De esa forma acumularé experiencia de cara al segundo año», advierte. Mientras tanto tomará parte en alguna carrera pedestre a nivel popular, un poco de gimnasio y algo de natación para no perder la forma y buscar un entretenimiento.

La influencia familiar jugó un papel importante en la elección de una especialidad deportiva. «Mi padre fue ciclista profesional, aunque solo le vi correr en Masters. Decidí seguir sus pasos. Incluso mi hermana Amaia también corre en bicicleta», revela el joven ciclista que siente como «una especie de liberación» cuando sale a entrenar. «Me viene bien para relajarme y aprovecho para desconectar. Pero el ciclismo me apasiona y me encanta correr. Esta campaña he hecho muchas carreras y si son con frío y lluvia, mejor. Aguanto bien las condiciones duras. Con agua ando de maravilla», indica y reconoce que al no manejarse en las llegadas masivas, le gusta sorprender desde lejos. «No puedo estar quieto porque soy muy nervioso. En cuanto hay un parón adelante, ataco, ya que al sprint lo tengo muy complicado».

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