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La entidad ha distribuido a las nadadoras en grupos entre 10 y 12 niñas. / Hugo Madariaga

El salto de las sirenitas alavesas

  • El Urdantza Sinkro, único club de natación sincronizada de Álava, ha firmado una buena progresión en sus cuatro años de historia, y cuenta con un plantel de 70 niñas

¿Quién no ha disfrutado con las rutinas de Gemma Mengual u Ona Carbonell en los Juegos Olímpicos o Mundiales? ¿O con las figuras y los combos de las rusas, las auténticas dominadoras de la natación sincronizada? En Álava, los aficionados a la especialidad debían conformarse con verlo por televisión al igual que las potenciales deportistas. Hasta que el 2 de mayo de 2012 significó un punto de inflexión y quedó marcada como fecha clave para esta modalidad en la provincia. Aquel día, gracias a la ilusión de Susana Gómez de Balugera, se fundó el Urdantza Sinkro, primer y único club alavés en la actualidad presidido por Ainhoa Martínez. «Siempre había sido aficionada a los deportes acuáticos. Había clubes de waterpolo y natación y veía que faltaba una disciplina. Me iba a hacer entrenadora, pero como la sincro me gustaba, me apetecía crear una entidad para divulgar la especialidad», revela Gómez de Balugera.

Desde el primer momento contó con gran aceptación, a pesar de que apenas se publicitó. La respuesta fue muy buena y desde aquellos inicios han firmado una progresión ascendente. En la actualidad militan en el club cerca de 70 niñas, desde los seis de la más pequeñas hasta los 18 de las mayores. Todas compiten en categoría escolar. «Se trata de un deporte muy técnico y difícil. El apartado federado es diferente al resto de modalidades. Puede parecerse a la gimnasia, ya que las chicas deben pasar una serie de pruebas para poder sacarse la licencia. La exigencia es muy grande y se necesitan muchas horas para evolucionar. Ahora el deporte se toma de manera distinta respecto a unos años, sobre todo por la cantidad de activades extraescolares que se realizan. De cara al futuro desconocemos si se podrá acometer ese salto. Para ello debería haber niñas dispuestas a materializar ese esfuerzo», apostilla.

Las más jóvenes entrenan tres días a la semana, en sesiones de hora y media. Las mayores, en cambio, suman una jornada más. Dependiendo de la edad y de la disponibilidad de las entrenadoras, dividen las sesiones entre las piscinas de San Andrés y Aldabe. En comparación con otras entidades que compiten, las alevines e infantiles dedican cuatro horas diaras a su preparación. «Para alcanzar cierto nivel se requieren muchas horas de trabajo en la piscina y fuera, debido a que el trabajo en seco hay que trasladarlo al agua. Por ahora aquí es impensable, así que lo hacen por afición», asume. Como es una modalidad en la que no pueden entrenar juntas muchas chicas «nuestro grupos están formados entre 10 y 12 niñas», con un cuerpo técnico amplio. Para el presente curso está compuesto por Andrea Gerboles, Aroa Beobide, Maialen Begoña Álvarez y la propia Gómez de Balugera.

A pesar de ser el único club alavés han creado una liga para que las niñas convivan con situaciones reales de competición. «Nos viene muy bien para marcar objetivos y preparar contenidos», esgrime. A lo largo del curso se celebrarán cuatro jornadas. La primera está programada para el 26 de noviembre, mientras que la segunda será en febrero, la tercera, en mayo y se despedirán en junio. Durante el estreno se centrarán en las figuras. Ahí trabajan de manera individual unos saltos y una serie de figuras delante de unos jueces. «Se trata de una labor técnica y aburrida. Debes representarlas muchas veces para que las plasmen de forma correcta. Por eso es lo que menos gusta», desvela. Posteriormente llegará el turno de las rutinas. «Ahí ya están todas juntas y resulta más entretenido. Las coreografías les atren y se divierten con la música, sobre todo en los campeonatos, donde se tienen que maquillar, algo que les encanta. En cambio, aborrecen la natación por los largos que deben cubrir».

Open de Vitoria

Además de la liga, en el calendario de actividades del Urdantza otorgan mucha importancia a la exibición de San Andrés, que se celebra en diciembre, «a modo de gala de Navidad». Ahí presentan lo que les haya dado tiempo a diseñar, al tiempo que se aprovecha para que los familiares visualicen el trabajo que están desarrollando, tras el verano. «También se hace un poco de piña porque es el día que nos juntamos todas por primera vez», reconoce la fundadora de la entidad. Y el curso concluye con el Open de Vitoria en las instalaciones de Mendizorroza, que en junio cumplirá la tercera edición. Invitan a equipos de todo Euskadi y compiten desde benjamines a juniors. Es un día que les srive para calibrar el nivel respecto a conjuntos de provincias limítrofes. «Todavía estamos un poco lejos, principalmente por dos factores, la falta de trabajo y de apoyos. Ahí se ven los objetivos de cada club, ya que nos medimos a algunos que quieren ir a campeonatos de España. Nosotras, por ahora, solo queremos darnos a conocer y sobrevivir. No tenemos patrocinadores ni ayudas. Necesitamos masa social para poder seguir con vida. No realizamos selecciones de entrada, las puertas están abiertas para todas», subraya y anima a las niñas a que se acerquen y la prueben. «La natación sincronizada es un deporte muy bonito y completo. Enseguida engancha porque es muy variado y completo, ya que hay que trabajar muchas cosas. Son tres modalidades en una:natación, gimnasia y sincro. Se trabaja la condición física, la flexibilidad y la danza», recalca.

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