El Correo
La karateka acude tres veces a la semana al Fitness Gasteiz.
La karateka acude tres veces a la semana al Fitness Gasteiz. / Hugo Madariaga

«El karate me aporta disciplina y me ayuda a canalizar toda la energía»

  • Campeona de Euskadi cadete de karate en -54 kg

La planificación de la temporada pasaba por alcanzar el mejor pico de forma a finales de noviembre, de cara al Campeonato de España cadete que se celebrará del 25 al 27 de noviembre en Tenerife. Pero para poder formar parte de la delegación vasca se prima la regularidad, además de cosechar el entorchado autonómico. Alba Pinilla presentó su primera credencial al proclamarse campeona de Euskadi de -54 kg en Aretxabaleta y ha dejado muescas de su proyección en el último torneo internacional que ha disputado en Málaga. Apenas faltan fechas y citas para que se publiquen los nombres de los convocados que tomen parte en la competición nacional más importante. «Es mi principal objetivo. Solo queda el Open de Colindres. Me veo con opciones, pero, hasta que no me lo confirmen, no estaré tranquila», apunta la karateka del Fitness Gasteiz.

El 23 de octubre Pinilla envió un mensaje contundente a los responsables y a sus rivales con motivo del Campeonato de Euskadi, que se desarrolló en la localidad guipuzcoana del Alto Deba. Tras verificar las inscripciones para alcanzar la meta debía vencer en tres combates. Se estrenó contra una alavesa, a la que no conocía ya que milita en el Yin Yang. «Estaba con los típicos nervios del debut debido a que me jugaba mucho. Pude tranquilizarme y le derroté por 9-1», indica. En semifinales le correspondió medirse a la vizcaína June Orbea. «Tampoco me había enfrentado a ella. Para evitar sustos decidí llevar la iniciativa y me impuse por 1-0», añade. El entorchado estaba más cerca. En la final le esperaba una compañera de su club, Laida Pérez. «También llevé el peso del combate. Sabía que era difícil pillarle porque anticipa bastante. Otra vez vencí por la mínima (1-0) para cumplir el primer objetivo».

La actividad dentro del tatami no para y, tras volver de Málaga con «buenas sensaciones» al batir a una andorrana y caer por decisión técnica contra una andaluza, se prepara para la cita cántabra. «Salir de Euskadi es muy importante porque el nivel es más alto y se aprende mucho. Ahora en Colindres lucharé por quedar entre las mejores. Es la mejor manera de actuar para que te selecciones. El título nunca te asegura, aunque es importante, al igual que la regularidad», desvela.

Con este torneo bajará el telón al estilo con el se competirá en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 para centrarse en el shinkyokushinkai. Después de colgarse la plata en kata y el bronce en kumite esta campaña, aspira a subirse a lo más alto del podio en 2017. «Creo que el Campeonato de España será en febrero y un mes antes se celebrará la clasificatoria de la zona norte. En Vitoria era la benjamina de la categoría y ahora, que soy de las mayores, intentaré aprovecharlo y mejorar posiciones», subraya.

Estilos

Alba está a punto de cumplir una década dentro del tatami. Sin antecedente familiar alguno, la insistencia de su padre resultó clave para la elección. «Me recomendó que debía hacer algo que proporcionara coordinación. Las opciones eran baile o karate y me decanté por el arte marcial», recuerda. Y como desde muy pequeña le ha gustado practicar deporte se ha ejercitado en otras disciplinas. «Hice natación en el Centro Cívico de Lakua para aprender lo básico. También he jugado de portera en el Aurrera de Vitoria y a baloncesto con las amigas del Colegio San Prudencio durante un año. He probado especialidades individuales y colectivas. A veces añoro el aspecto de equipo, pero en el gimnasio también haces amigos y nos apoyamos mucho», apostilla.

Pinilla acude tres días a la semana al Fitness Gasteiz y dedica una hora a los entrenamientos. El trabajo que realiza depende de la época de la campaña. «Cuando me centro en el shinkyokushinkai combino kata y kumite, pero ahora que estoy preparando el Campeonato de España incido más en el combate», se sincera. Y del arte marcial le ha cautivado el ambiente que se respira, «que es muy bueno», y el respeto, debido a que al salir del tatami todos son amigos. También ha sacado provecho de otros valores que los ha trasladado a su vida privada. «Es un modo de desahogarme y olvidarme de la rutina. Me aporta coordinación y disciplina. Incluso me ayuda a canalizar toda la energía», manifiesta. Y a la hora de decantarse por alguno de los dos estilos que compagina le generan dudas. «Son muy diferentes. Como me gusta el contacto me despejo más con el shinkyokushinkai, aunque no sabría bien con cuál quedarme», sentencia.

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