El Correo
Al atleta le cuesta un poco la puesta en escena y corre en progresión.
Al atleta le cuesta un poco la puesta en escena y corre en progresión. / Hugo Madariaga

«El atletismo es ya como una forma de vida, me ayuda a evadirme del día a día»

  • Campeón de Euskadi junior de 200 m en pista al aire libre

Afrontaba la última campaña como junior con el objetivo de mejorar posiciones en el Campeonato de Euskadi de pista al aire libre respecto a 2015, cuando se clasificó 6º y 5º en los 100 y 200 m, respectivamente. A Eneko López el podio le quedaba cada vez más cerca, sobre todo en su prueba fetiche, el doble hectómetro. Pero no arrancó bien, debido a las sensaciones de cansancio que experimentaba. Poco a poco consiguió esquivar esa problemática para motivarse y poder alcanzar los resultados trazados. «La valoración final ha sido muy positiva. Superé todos los objetivos con el broche del Campeonato de España», confiesa.

Con esa mentalidad acudió a Durango. Las expectativas pasaban por subir al podio, quizás no a lo más alto, pero sí al segundo escalón. En su programa figuraban esas dos pruebas más los relevos. Abrió con la que más le gusta. El atleta, que por aquel entonces defendía los colores del Celigüeta Barrutia, marcó el mejor tiempo de las tres series de semifinales, con 22.52. Ya en la final consiguió rebajar el registró y paró el crono en 22.50, lo que le sirvió para proclamarse campeón de Euskadi, tras batir a los vizcaínos Eneko Lanbarri y Jon Ander Atutxa. «Fue una carrera muy dura. Me cuesta bastante la puesta en acción ya que no suelo salir rápido. Soy más de correr en progresión. A partir de mitad de carrera recuperé y mejoré en dos centésimas mi registro. Hasta entonces, era mi plusmarca personal. La euforia que sentí fue increíble», desvela.

La prueba reina de la velocidad estaba programada para la sesión vespertina. Ahí le surgían más dudas sobre su rendimiento, debido a que no encuentra espacio para recuperar las malas salidas. «Me dolían mucho las piernas y en esa distancia no hay mucho sitio para recuperar las malas salidas. Esperaba quedar entre el cuarto y el tercer puesto. Subir al podio era un gran éxito, aunque me veía con opciones», rememora. Al igual que en el 200, pasó a la lucha por el entorchado con el mejor tiempo de las tres series de semifinales (11.37). En la final repitió marca y solo una centésima le separó del doblete, para conformarse con la medalla de plata. «No esperaba entrar tan bien, pero creo que me ayudó bastante el triunfo del 200, al estar más tranquilo», apostilla López, quien se vio obligado a renunciar a correr los relevos por el cansancio acumulado.

Sin duda, la gran cita de la campaña estaba fijada para comienzos de julio con motivo del Campeonato de España. Eneko regresó a su pista talismán, Castellón, donde en 2012 se proclamó campeón de España cadete de 300 m. A pesar de contar con la mínima en el 100 y en el 200, solo tomó parte en esta última. «El único objetivo era mejorar marcas y entrar en semifinales», advierte. En la primera eliminatoria le correspondió lidiar con un par de representantes vascos y cruzó la línea de llegada en segunda posición con su mejor tiempo de siempre, 22.15, lo que le sirvió para entrar en la previa a la final. Allí terminó su participación mermado por el calor y el cansancio. «Me dolían un poco las piernas. Hice 22.54 y quedé en decimocuarto puesto en el global. Encima había un nivel espectacular. Para poder entrar en la final había que bajar de 21.90 y me queda todavía bastante lejos. Eso sí, volví a casa muy satisfecho», admite.

Ahora ya está centrado en el nuevo ejercicio que viene acompañado de un cambio importante:el salto de categoría. Por este motivo los objetivos distan bastante de los materializados y marcados durante el curso pasado. «Paso a competir en promesas y ya será todo más complicado. Si le pongo ganas y trabajo, creo que en 200 sí podré entrar en la final del Campeonato de Euskadi», subraya. La preparación marcha sin novedades y está trabajando muy a gusto. «Estoy preparando la pista cubierta a tope. La gente me dice que he empezado con energía. En la campaña invernal compaginaré el 200 con el 60. Al ser tan explosiva se queda corta, pero forma parte de mi preparación. Correr indoor es muy diferente respecto al aire libre. Es muy técnico y me suele costar más. Aunque me gusta, prefiero ejercitarme al aire libre», afirma. A pesar de estar muy a gusto en estas distancias no descarta en un futuro cercano ampliar su programa. «También haré algún 400. La he probado y me gusta bastante. Es dura al tiempo que bonita por el ritmo que hay que mantener».

Fuera nervios

López acumula ocho años dentro de los tartanes. Antes de irrumpir en la especialidad, practicaba ajedrez y jugaba tanto de escolta como de alero en el equipo de baloncesto del Colegio Miguel de Cervantes. Pero le dejaron de llenar y, tras un año sabático, encontró acomodo. «Estaba un poco desanimado. Como me gustaba correr me comentaron la posibilidad de probar en el atletismo. Me enganchó enseguida. Al principio me tiraban los saltos, hasta que me decanté por la velocidad. Desde los comienzos he estado en el Celigüeta Barrutia, hasta esta temporada. Estaba muy contento con ellos y había sido el equipo de toda mi vida. Pero la Real Sociedad me trasladó una oferta y la he aceptado», apostilla.

Desde entonces el atletimso ocupa un lugar importante en su día. «Es como una forma de vida», apunta. En cuanto se calza las zapatillas de clavos y salta al tartán se olvida de todas las preocupaciones. «Salgo de clase, voy a casa a comer, estudio, descanso y a entrenar. Me sirve para desconectar y me ayuda a liberarme. Estoy haciendo un grado medio en Murgia, Aprovechamiento y conservación del medio natural. No es que sea un buen estudiante pero lo llevo bien».

Bajo las directrices de Gorka Zuaza, «es el mismo con el que empecé», dedica entre cinco y seis días a la preparación. «Entreno técnica dos sesiones, otras dos series y fuerza hago una o dos jornadas», indica. Ya la hora de afrontar las carreras, consigue evadirse sin problemas. «Suelo estar nervioso en la previa, camino de las pruebas. En cuanto paso a la cámara de llamadas o llego a los tacos de salida, me tranquilizo. Me concentro para escuchar el pistoletazo y solo pienso en correr para alcanzar la meta lo más rápido posible. También escucho música o hablo con la gente mientras caliento. Así me relajo», explica.

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