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Las futbolistas entrenan en Betoño los lunes, miércoles y viernes. / Hugo Madariaga

Las precursoras del fútbol femenino

  • El Gasteizko Neskak, que fundó su escuela hace dos décadas de la mano de Iñaki Egües, cuenta esta campaña con cinco escuadras, tres escolares y dos federadas

La llegada de Iñaki Egües a Vitoria por motivos laborales supuso la primera piedra en las bases del fútbol femenino en Álava. Hasta entonces las mujeres solo podían ejercitarse a fútbol sala. Como todos los comienzos, se enfrentaron a una ardua labor. En los albores contó con el único apoyo de Agustín Ramírez, su mano derecha, aunque poco a poco se fueron uniendo otras personas y entidades, como el conjnuto femenino del Bar Mariño, uno de los grandes impulsores ya que tenían muy buen nivel deportivo. De esta forma se lanzó el txupinazo al fútbol femenino en Álava (1995), así como a la escuela del Gasteizko Neskak de la mano del propio Iñaki. Al principio sufrieron el rigor de los duros campos de tierra, como el de Sansomendi. El posterior traslado a Betoño, instalaciones donde continúan, le permitió acometer un salto importante. «El cambio fue muy bueno y empezamos a crecer, al reunir a un mayor número de jugadoras a las que les podemos ofrecer mejores condiciones y mayor calidad», explica la coordinadora general, Dafne Treviño.

A lo largo de estas dos décadas se han esforzado y luchado en atraer a las niñas, que optaban por el baloncesto como deporte, ya que el fútbol les parecía tabú. «Hoy en día, esta situación ha cambiado y cada vez son más las chicas que deciden calzarse las botas y chutar el balón. Para ello realizamos jornadas de tecnificación, de visualización, campus, actividades… para que las niñas y las familias puedan conocer cómo trabajamos y acercase a vivir el fútbol. En los últimos años vemos que hay un crecimiento y que comienzan desde edades más tempranas a jugar», admite.

Durante la presenta temporada disponen de cinco escuadras, tres en categoría escolar -una benjamín-alevín, un par en infantil-cadete y dos federados (Liga Territorial y Segunda División)-. Se ejercitan los lunes, miércoles y viernes en Betoño, desde primera hora de la tarde hasta que termina el primer equipo, sobre las 22.00 horas. Son cerca de 100 chicas las que aspiran a seguir los pasos de las tres futbolistas que han defendido los colores de la entidad y ahora compiten en la Primera División, como Yulema Corres (Athletic), Itxaso Uriarte (Real Sociedad) y Ane Otxoa de Zuazola (Oiartzun). También cabe mencionar a Iraia Pérez de Heredia, que no ha llegado a la élite, pero se proclamó campeona de Europa sub’17. «Por ahora, es complicado tener equipos completos con jugadoras del mismo año de nacimiento, como ocurre por ejemplo en los conjuntos masculinos. Dentro de nuestras posibilidades los estructuramos con jugadoras de años de nacimiento cercanos ya que entendemos la importancia de que sean chicas con edades parecidas para el crecimiento deportivo y personal», desvela Triviño.

Y en cuanto al cuerpo técnico, en los equipos escolares están muy involucradas en que sean las propias futbolistas del primer equipo las que trabajen con las niñas. Un espejo para las más jóvenes y una motivación, ya que van a ver a su entrenadoras jugar en una categoría importantecon el objetivo de aspitar a llegar a ser como ellas.

En su hoja de ruta figura el fomento del fútbol femenino e incluso muchas veces han valorado la posibilidad de quitarle el apellido «femenino», pero de momento se lo ponen para seguir en la lucha diaria por crecer. «En el club estamos con buenas sensaciones al disponer de una estructura sólida y piramidal. Vamos evolucionando para ofrecer la mejor calidad de entrenamiento y de contenidos a nuestras jugadoras. No sabemos lo que nos deparará el futuro pero de momento continuaremos con fuerza en el presente para poder cumplir los objetivos marcados de cara a esta temporada llena de ilusión», manifiesta la coordinadora. En esta labor son conscientes de que deben sumar fuerzas con otros clubes de la provincia para evolucionar y, así, elevar el nivel de las competiciones. «A las recién llegadas les espera un camino duro , pero poco a poco irán mejorando. Desde luego es un placer asistir a la creación de nuevas estructuras».

Ascenso soñado

En categorías escolares buscan la formación de las chicas para que vayan quemando etapas y subir los peldaños que les conduzcan a los equipos federados. El filial ha comenzado bien la campaña. Se trata de un plantel con jugadoras muy jóvenes con buenas habilidades. Pero el mayor hito de su corta historia se registró el curso pasado con el ascenso a la Segunda División. Realizaron una temporada espectacular en una categoría muy competida, con rivales de Bizkaia y Gipuzkoa más curtidos, y solo perdieron un partido en toda la Liga. «Después de tantos años de trabajo, es un sueño hecho realidad. Tanto para el club como para el conjunto, que durante cuatro años habían hecho méritos. Te da un plus en todos los sentidos. Ahora nos marcamos el mantener la categoría. Estamos muy contentas».

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