El Correo
El ciclista de Galdames debuta esta campaña en el pelotón sub’23.
El ciclista de Galdames debuta esta campaña en el pelotón sub’23. / Iñaki De La Cruz

«Tenía la espina clavada de temporadas anteriores y por fin pude quitármela»

  • Campeón de Euskadi junior de ciclo cross

A pesar de que comenzó jugando al fútbol de pequeño, cuando descubrió el ciclocross quedó prendado de esta disciplina invernal. Aunque aclara que «empecé en el Mendiz-Mendi y hacía mountain bike, pero cuando probé el ciclocross me encantó». A finales de enero pudo cumplir su sueño: estar en la salida de un Mundial de esta modalidad. Sin embargo, se convirtió en una pesadilla. La suerte le dio la espalda. El Campeonato del Mundo de Bieles, en Luxemburgo, era el primero para Xabier Murias pero por desgracia acabó pronto.

A los pocos segundos de darse el pistoletazo de salida se produjo una montonera en la que se vio afectado. La carrera comenzaba a torcerse, pero nada como lo que ocurrió minutos después. «En una de las bajadas del circuito pisé una placa de hielo y se me fue la rueda delantera con la mala suerte de que caí sobre unas vallas», relata Xabier. Un percance que tuvo como diagnóstico la fractura de un dedo de la mano. «Fue una caída bastante fea. Me fastidié la mano y rompí el caso». Obligado a retirarse en su primera cita mundialista. Un chasco. «El objetivo que me había marcado a principio de temporada era estar en Bieles», asegura.

A pesar de que la prueba de Luxemburgo no fue como esperaba, el vizcaíno está orgulloso por cómo ha transcurrido el curso. No es para menos. Diez victorias, incluido el Campeonato de Euskadi en Berriz, las generales de la Copa España y la del Euskaldun, así como el tercer puesto en el complicado Campeonato de España de Valencia. «El balance es muy positivo. Sabía que la preparación era muy buena, pero siempre tienes la duda de cómo se pueden desarrollar las cosas», afirma Murias.

Uno de los triunfos más importantes del ejercicio fue la consecución del entorchado autonómico. Había rozado el gol en las dos últimas temporadas, y se había estrellado contra el poste. Tercero en Legazpi en su primer año de junior y segundo en Izarra en su segundo curso como cadete. «Tenía la espinita clavada de los últimos años y por fin pude quitármela. Además, el día de la carrera me levanté enfermo y dudé si salir», detalla y añade que «a pesar de que no anduve muy sobrado por las circunstancias, fue una carrera muy bonita».

Pero la victoria de Berriz no es la única de la que guarda un gran recuerdo. La Copa de España fue, también, especial. De las seis pruebas que la conformaban se impuso en dos, Llodio y Manlleu; entró segundo en Muskiz; tercero en Elorrio y Les Franqueses, y cuarto en Karrantza. Una posición que le dejó un sabor amargo. «Iba liderando con otro corredor cuando sufrí un pinchazo y tuve que patear medio circuito hasta llegar al box para cambiar de bicicleta», narra Murias. Una avería que le impidió pelear por el triunfo, en la que dice que fue «la primera gran carrera» de ciclocross de la temporada. «Hasta la fecha no habíamos tenido ninguna con barro y me fastidió no poder luchar por ganar», comenta.

Regreso mundialista

En la mente de Xabier ronda la próxima cita mundialista. Ya recuperado de la lesión sufrida enBieles, ha comenzado su preparación para esta campaña, en la que debutará en categoría sub’23. «Sé que va a ser un gran cambio. El salto es importante, pero creo que si me preparo bien, se puede intentar estar lo más adelante posible», aclara.

Enfrente tendrá rivales de entidad. Los Aitor Hernández, Javier Ruiz de Larrinaga, Kevin Suárez, Felipe Orts o Ismael Esteban. «En las primeras carreras probablemente acuse el ritmo. La idea será ir cogiendo la forma y adaptándome a la categoría», asevera y espera «andar bien a nivel de Euskadi y España. Ojalá pueda volver a estar en el mundial». Sueña con poder acudir al Campeonato del Mundo de Valkenburg 2018.

Un trazado que conoce de esta última temporada como junior donde participó en la prueba puntuable para la Copa delMundo. La que será futura sede mundialista no supuso su única salida al extranjero, puesto que también disputó la carrera de Hoogerheide, también en tierras holandesas. «No tuve el resultado esperado en ninguna de las dos, pero siempre está bien coger experiencia en este tipo de pruebas», subraya.

Allí, en Bélgica y Holanda, todo es distinto en el ciclocross. Son los templos, donde se forjan las leyendas y los campeones. «Las carreras son distintas, los rivales, los circuitos, hasta las temperaturas», cuenta el ciclista de Galdames, que quedó encantando con la oportunidad de viajar a unos lugares donde la especialidad se vive como en España un partido de fútbol.

Entre bicis y libros

Los entrenamientos requieren tiempo, igual que los estudios. Murias cursa 2º de Bachiller y recalca que «es difícil compaginarlo con los estudios, especialmente por los días de clase que pierdes cuando sales a correr al extranjero. Luego tienes que recuperarlos», explica. Sin embargo, reconoce que «lo voy compaginando lo mejor posible. Metiendo horas cuando se puede, pero lo peor llega durante los meses de octubre a febrero, justo cuando coincide con la temporada de ciclocross».

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