El Correo
El atleta se ejercita en la pista de Fadura.
El atleta se ejercita en la pista de Fadura. / Iñaki De La Cruz

«El atletismo me ha aportado valores como la responsabilidad y a saber organizarme»

  • Campeón de Euskadi juvenil de cross

Para Iñigo Cillero será complicado olvidar el primer fin de semana de febrero y ya ocupa un lugar de referencia en su trayectoria por el atletismo. Al excepcional rendimiento el sábado en la pista cubierta de Anoeta, con plusmarca autonómica incluida, le siguió el domingo el primer entorchado sobre campo a través. Dos grandes actuaciones en condiciones muy diferentes. «Sabía que estaba muy bien de forma porque habíamos planificado los entrenamientos para andar bien en esta época del año, pero sin estar a tope. Estoy muy contento por cómo he llevado la campaña de cross. Incluso en pista también he estado bien», admite.

A pesar de ser juvenil y «ser de los más jóvenes en la línea de salida», se inscribió en el Campeonato de Euskadi absoluto de pista cubierta para tomar parte en la prueba reina del mediofondo. Su principal objetivo pasaba por rebajar el récord vasco de su categoría, pero andaba con incertidumbre. «Había completado un par de 1.500 y no me salía la marca», señala. La suerte cambió gracias a la labor desarrollada por la liebre. «Vino David Maldonado y empezó a tirar. Hizo unos pasos perfectos. Nos dejó a falta de dos vueltas y ahí se marchó su hermano Pablo. Me quedé un poco, pero conseguí recuperarme para entrar tercero. Sabía que podía realizar un tiempo similar al récord y cuando vi que había bajado de 4.06 me llevé una gran alegría. David realizó una gran trabajo y se lo agradecimos», resalta.

Sin apenas tiempo para recuperar, se desplazó hasta Sopuerta para competir en el Campeonato de Euskadi de cross. «Como el año pasado terminé con malas sensaciones ya que no me salieron buenas carrera, para esta campaña decidí prepararme bien. A pesar de arrancar con muchas dudas en Usansolo, me recompuse y estaba convencido de que iba a luchar por el título», indica. Más que al lodo que se formó, «tuve que meter un clavo del 12», temía más a los atletas de primer año, aunque el barro «me suele reventar» las piernas. «Han subido chavales de mucho nivel», expone. La carrera salió táctica y lenta sobre un recorrido caracterizado por su dureza, con «subidas y bajadas». De salida se formó un grupo en cabeza, que se mantuvo junto hasta que se desencadenaron las primeras hostilidades. «Me estaba encontrando muy bien, pero tampoco quería arriesgar. A falta de 2,5 km decidí cambiar de ritmo y nos quedamos tres adelante. Seguido atacó Anartz Zabala y, a continuación Wogen Hoyos. El guipuzcoano se descolgó y me jugué la victoria con el chico del Galdakao. Aproveché mi ‘rush’ final para aventajarle en un segundo en la línea de meta», subraya.

La preparación de Cillero está enfocada para alcanzar el mejor pico de forma durante el mes de marzo. Ahí se celebrarán las citas más importantes de su calendario. Tras correr en el Campeonato de España de cross por equipos en Oropesa, acudirá a Sabadell para participar en el de pista cubierta juvenil, «uno de mis objetivos». Todavía mantiene la duda sobre la prueba que correrá. «Tengo que hablar con mi entrenador y decidir si hago 1.500 o 3.000 m. Es posible que me decante por la primera porque me da más confianza», analiza. Tampoco quiere trazarse grandes metas y es consciente de la dificultad de optar a medalla. «Subir al podio sería increíble. Será una carrera muy táctica habrá que estar atento en los puestos delanteros y andar listo para saber dónde atacar», remarca. Y para despedir la campaña invernal se ejercitará en el Nacional de campo a través de su categoría, donde espera entrar «entre los diez primeros».

Luego llegará la temporada al aire libre. «Es mi época del año y me encanta. En cross ando bien, pero lo mío es la pista», reconoce. En invierno salta al ‘barro’ para «adquirir la base» y dobla 1.500 y 3.000 m bajo techo. Ya en verano se centra en 800 y 1.500, aunque este curso lidiará con una nueva distancia. «Quiero probar con el 2.000 obstáculos. Los que entrenan conmigo me han dicho que se trata de una prueba muy dura y atractiva, pero a la vez muy bonita», apostilla.

Cambio de ritmo

Su primera incursión en el deporte se produjo en los campos de fútbol. Cillero ejercía de extremo en el equipo de su colegio, el Gaztelueta, donde se caracterizaba por su velocidad al percutir constantemente por banda. Su progenitor adquirió un rol clave para explicar su cambio de modalidad. «Desde siempre me había gustado correr, pero hasta que no empezó mi padre no me animé. Ahí me fui aficionando poco a poco al atletismo. Estaba en 4º de Primaria y entrenaba solo un día. Al año siguiente seguía compaginando ambas especialidades hasta que en 2º de la ESO tuve que decantarme por una de ellas. Analicé las oportunidades que me podían dar en el futuro. En fútbol me lo pasaba muy bien y teníamos buen equipo, pero veía que no iba a disponer de las opciones que me podía dar el atletismo», recuerda. «Además, la exigencia de los estudios también iba en aumento», desvela.

Cillero dedica entre «cinco o seis» días a la preparación. Con esa carga de trabajo la responsabilidad adquiere vital importancia. «Estoy en 1º de Bachiller y hasta ahora he llevado bien los estudios. Pero requiere mucha organización y resulta complicado. Hay que saber planificar el tiempo para poder ir a entrenar, estudiar y quedar con los amigos. Es una de las grandes aportaciones que he sacado del atletismo. Otra, las amistades. Con algunos, como Kerman Barrutia, llevo desde 5º de Primaria. Me ha permitido hacer muchas amistades. Es lo que más me gusta», se sincera. Tras militar en el Getxo desde sus inicios en la especialidad, este curso ha cambiado de club y defiende los colores del Super Amara BAT. «Para poder ir a los campeonatos tenía que sacrificarle a mi padre, como sucedió el año pasado. Algunos de los que entrenan conmigo en Fadura me comentaron que fichaban por este equipo y decidí seguir sus pasos. Te cuidan mucho en aspectos como los viajes», esgrime.

Lo que no ha variado un ápice es su comportamiento antes de las carreras. «Me pongo muy nervioso, sobre todo en la cámara de llamadas. En el calentamiento, como voy a mi aire, estoy tranquilo. Antes del pistoletazo de salida pienso que si he entrenado bien, recogeré el resultado, apunta. Yentre carreras lentas o rápidas, prefiere que salgan con mucho ritmo. «Tengo un buen cambio de ritmo, creo que lo cogí en el fútbol. Siempre me voy más satisfecho con una buena marca que andar adelante en una prueba táctica», concluye.

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