El Correo
La judoka de Durango es feliz cuando acude al gimnasio a entrenar.
La judoka de Durango es feliz cuando acude al gimnasio a entrenar. / Manu Cecilio

«Siempre llevo un kimono en la maleta para poder ir a entrenar a otros gimnasios»

  • Campeona de Euskadi senior de judo en -63 kg

Su primera incursión por los tatamis se produjo en un gimnasio de Durango, donde curiosamente se ejercitaba en karate. El destinó deportivo de María Bazán roló cuando un día, animada por su tía, le acompañó a su primo al entrenamiento de judo. Allí le trasladaron la posibilidad de ponerse el kimono para probar con otro arte marcial. «Llegó mi madre y me vio. Enseguida me enganché por los movimientos y los agarres. Tardé muy poco en decirle que cambiaba de especialidad», rememora. Durante un tiempo lo compaginó con el baloncesto, «jugaba en Tabirako Jesuitak», hasta que en casa le comentaron que debía centrarse en una modalidad. «Tenía muy claro cuál iba a ser mi elección», señala. Con el paso del tiempo se ha demostrado que ha acertado de pleno al convertirse en una judoka de referencia, con un palmarés relevante.

A finales de 2016 firmó su último gran éxito, ya que se proclamó campeona de Euskadi senior en -63 kg, a pesar de militar todavía en categoría junior. «Me gusta competir contra gente mayor para adquirir experiencia», señala Bazán. Para el campeonato que se celebró en Hernani, la durangarra se había preparado «a fondo»y estaba «muy motivada». Se ha había fijado como meta realizar un «buen» torneo y sabía que podía tener posibilidades. Pero antes de saltar al tatami se mostraba un poco intranquila. «Estaba nerviosa, pero a la vez con muchas ganas de competir», apunta. El estreno se resolvió antes de concluir el tiempo reglamentario merced a un ippon. En semifinales le correspondió medirse a Beatriz Garrido. Ypor segunda vez se impuso por la vía rápida. «Le derroté con una técnica, que es mi preferida y consiste en sesgar su pierna. Me metí dentro y le derribé», subraya. Por primera vez iba a disputar una final en categoría senior, así que la incertidumbre le merodeaba antes del combate definitivo. Su oponente, la guipuzcoana Andrea Arruabarrena. «Estaba ya muy nerviosa, pero seguí con la misma mentalidad. «Al principio había mucho respeto e igualdad. Llevaríamos unos dos minutos y conseguí vencerle gracias a una luxación. Enseguida se rindió. Me resultó más fácil de lo que pensaba. Terminé supercontenta, con unas sensaciones increíbles, ya que no me lo esperaba».

Este entorchado le ha servido para sellar el pasaje a la fase sector del Campeonato de España, que será en Madrid hacia el mes de abril, «aunque está por confirmar». No supondrá su debut, ya que tomó parte en 2011 en Formentera en edad infantil. Bazán se ha marcado como objetivo «aprender, disfrutar y coger experiencia» de cara a futuras citas. Además, como es posible que se mida a contrincantes olímpicas, es consciente de la dificultad de avanzar. «Dar el siguiente paso será complicado, pero lo intentaré. Ya se verá», apostilla.

Bazán realizó una escala en su preparación para la cita nacional con motivo del Campeonato de Euskadi junior, que se desarrolló el 11 de febrero en Vitoria. Había depositado muchas expectativas al medirse a contrarias de su edad. Incluso le servía de test para conocer su estado de forma en situación real de competición. Pero la suerte le esquivó y el desenlace fue muy diferente. «No tuve mi día», expone. Como aperitivo se enfrentó a la vizcaína Olatz Etxebarria. «Nos conocemos desde hace mucho tiempo», añade. El primer combate se saldó con derrota. «Me ganó con una luxación y terminé muy desilusionada. Encima me lesioné. Como tiraba bastante, quise retener y al final fue peor», admite. A continuación entró al tatami junto a Nagore Eizagirre. Tras ir por delante en el marcador, una decisión arbitral le privó de la victoria. «Me resbalé y el juez determinó que me había metido un ippon. Fue mala suerte porque se equivocó», asume con resignación. Para cerrar se midió a Maialen Ramos, «una judoka de mucha calidad» campeona de España y la postre de Euskadi. «Me venció muy rápido. Fue muy superior».

Entrenos caseros

El año pasado María decidió dar un cambio en su trayectoria y abandonó el club de Durango con el objetivo de buscar un salto de calidad. Se decantó por enrolarse en el Ohisama para que Carmen Solana dirigiera su preparación. «Estoy muy contenta porque en el gimnasio hay gente de diferentes edades y eso me motiva bastante», remarca. La joven judoka intenta a ir a entrenar todos los días. «Soy feliz cuando miro la hora y veo que son las 19.30 para poder acudir al gimnasio. Me encanta. Además, el judo me ha aportado valores como la constancia y la responsabilidad».

Durante los combates, Bazán apuesta por llevar la iniciativa y atacar, «aunque depende del día». Y a pesar de los años que acumula en los tatamis se pone nerviosa antes de cada pelea, pero en cuanto «saludo al rival, me tranquilizo».

Debido a la pasión que siente por el arte marcial nunca olvida incluir un kimono en su maleta. Cuando se va de vacaciones procura enterarse de los clubs existentes en la ciudad que visitará para intentar entrenar con ellos. «Desde siempre me ha gustado practicar judo con otra gente para ver cómo se ejercitan. Incluso una vez estaba en Alicante y pude ir a probar al club de Isabel Fernández. Estuve con ella. Fue algo increíble», relata. Ese entusiasmo se lo contagió a su hermana, pero ella prefirió decantarse por el deporte colectivo. «Estuvo durante cinco años y tomó parte en un Campeonato de España. En casa solíamos practicar y a veces nuestra madre se preocupaba. También lo compaginaba con otra modalidad y al final prefirió hacer balonmano», sentencia.

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