El Correo
El nadador bilbaíno se decantó por la espalda después de probar mariposa.
El nadador bilbaíno se decantó por la espalda después de probar mariposa. / Manu Cecilio

«El compañerismo resulta clave para afrontar los metros y metros de piscina»

  • Tercero en 100 espalda y estilos en el Campeonato de Euskadi infantil

Sus padres querían que practicara algún deporte y le animaron a que probara la natación. A Jorge Gil le gustó mucho desde el primer momento de lanzarse al agua y enseguida se dio cuenta de que iba a ser su especialidad. Salvo un año «de muy pequeño» cuando se metió el tatami para ejercitarse en judo, ha sido la única modalidad en la que ha competido. Precisamente éste era uno de los apartados que más le atraía. Se inició en el centro donde cursaba estudios, el Colegio Vizcaya, «un club modesto», hasta que durante su último año como escolar decidió cambiar de entidad. «Me gustaba mucho y buscaba un equipo en el que poder nadar como federado. Me decanté por el Getxo Igeriketa porque mi entrenadora era amiga del técnico de ese club y eso me transmitió mucha confianza», evoca el nadador bilbaíno.

En su primera incursión apostó por la mariposa hasta que en día optó por nadar una prueba de espalda. El experimento se saldó con una buena marca, lo que le animó a cambiar. «También practico estilos para variar un poco la preparación y para que la competición se me haga más amena», admite. Poco a poco ha ido firmando una importante proyección. Esta evolución le permitió el año pasado materializar su debut en una Campeonato de España en su estreno como infantil. «Estás con los mejores de tu edad e impresiona un poco. Notaba que llegaba con buena preparación y me veía en buenas condiciones. En los entrenamientos tenía buenos ritmos», asegura.

Gil inauguró su participación en Málaga con el 200. «Estaba muy relajado», recuerda. Tampoco tuvo suerte con las calles debido a que se presentó con un registro bastante inferior al de sus rivales y le correspondió competir por la calle 0, la peor. A pesar de estos inconvenientes realizó una gran actuación. «Salí muy rápido, con un paso de 1.05 a mitad de prueba. Pero me desfondé un poco y terminé tercero de mi serie. El último 50 se me hizo muy largo, aunque conseguí bajar mi tiempo en cuatro segundos. La pena fue que me quedé muy cerca de poder entrar en la final, pero conseguí el objetivo de rebajar marcas y batir el récord del club. Creo que fue clave estar muy tranquilo y resultó mucho mejor de los esperado», indica.

Al día siguiente cerró su programa con el 100. «Estaba muy motivado, aunque bastante nervioso. Un percance a la hora de coger impulso para arrancar le lastró sus posibilidades. «Me resbalé en la salida y ahí perdí casi todas las opciones. Me descentré un poco y tampoco iba por buena calle -le tocó la 9-. Aunque mejoré mi marca, podía haberlo hecho mucho mejor y llegar a 1.03 sin problemas. Veía que estaba al alcance», advierte.

Como preparación a esta cita se lanzó al agua en los campeonato de Euskadi de verano. Los afrontó con mucha tranquilidad y como una toma de contacto en situación real de competición con la idea de extraer conclusiones sobre su estado de forma. Nadó dos pruebas y en ambas tocó la pared en tercer lugar. «Empecé con el 100 estilos y desde el primer momento experimenté buenas sensaciones. Subir al podio era un éxito y no esperaba conseguirlo. Finalicé muy satisfecho con el resultado»», indica. Concluyó su participación con el 100 espalda y otra vez la patada inicial le jugó u mala pasada. «Hice una mala salida, aunque logré remontar para acabar tercero. El título estaba muy lejos».

Sin nervios

El componente del Getxo Igeriketa ya ha arrancado su último año como infantil. Gil está centrado en conseguir la mínima para los campeonatos de España de invierno, donde nunca ha competido. Después de estar lesionado durante dos meses a causa de unas molestias en el hombre que derivaron en una tendinitis, ya está recuperado. A pesar de este percance estaba realizando buenos tiempo, así que se mostraba optimista de cara a materializar sus objetivos. «Estoy a dos décimas en el 100 y a siete, en el 200. Como se celebrarán en marzo, creo que podré conseguirlas», remarca.

De la natación destaca que se trata de «un deporte muy completo» y la importancia del colectivo a la hora de entrenar. «Dicen que es una especialidad individual, pero no lo es. Entre los compañeros nos ayudamos para afrontar los metros y metros de piscina», recalca. También le ha servido para aprender a planificarse y compaginarla con los estudios. Entre sus preferencias se decanta por las piletas de 50 m, debido a que los virajes «se me dan bastante mal». Ya la hora de elegir su distancia fetiche se decanta por la intermedia. «En los 200 tengo mejor tiempo, pero me gusta más el 100. El 50 se me queda un poco corto, pero quiero mejorar a corto plazo».

Antaño solía ponerse nervioso antes de cada prueba pero después de tantas competiciones ahora las afronta más tranquilo. Tampoco dispone de técnicas de concentración en la cámara de llamadas. «Antes de lanzarme al agua solo pienso en hacer una buena salida y en el ritmo que tengo que marcar para materializar los registros».

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