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Todos los equipos de la entidad se dieron cita en la tradicional jornada. / Manu Cecilio

Una jornada lúdica y reivindicativa

  • Cerca de 300 jugadores toman parte en el Día del Balonmano Uribe con el objetivo de disfrutar de un día festivo y potenciar la especialidad en la comarca

Desde hace cuatro años y con la festividad de Reyes como referencia el Día del Balonmano de Uribe reúne a los jugadores enrolados en las escuadras de la comarca. En la cuarta edición se juntaron cerca de 300 con el objetivo de disfrutar de una jornada lúdica y festiva, así como para potenciar la especialidad. «Durante los primeras temporadas en mayo montábamos una concentración escolar y un poco más adelante íbamos a la playa. Con el tiempo solo se mantuvo la que hacíamos en algún arenal hasta que hace cuatro años decidimos que había que celebrar una jornada de fiesta, distendida y de convivencia para los que componemos la familia del balonmano en Uribe», apunta José Ramón Zabala, coordinador de la escuela de la entidad. En la última disfrutaron de un doble motivo de felicidad porque atraviesan uno de los mejores momentos de su historia. «Nunca hemos tenido el potencial de la actualidad. Estamos como nunca. Contamos con equipos en Liga vasca, hemos participado en campeonatos de España, luchamos por los títulos de Euskadi... Incluso disponemos de cuatro conjuntos senior, dos de chicas y otros tantos de chicos. Las sensaciones y la realidad son inmejorables. Y seguimos fomentando una de nuestras señas de identidad:muchos de los jugadores forman parte del cuerpo técnico de las categorías inferiores. Su implicación es clave y son una parte activa del club», desvela.

El Día del Balonmano Uribe se estructuró en dos sesiones. La matinal estaba reservada para los escolares. Les programaron varios triangulares y cuadrangulares para que los chavales disputaran diferentes choques de exhibición. «El ambiente lúdico y festivo está por encima de todo. Montamos unos hinchables y una chocolatada», indica Zabala. Y a media mañana realizaron un parón para sacar la tradicional foto de familia, que contó con la presencia de cerca de 300 chavales pertenecientes a los 32 conjuntos que defienden los intereses de la entidad.

Los federados, que colaboraron con el arbitraje de partidos en la sesión matinal, protagonizaron la vespertina. Los dirigentes mezclaron a jugadores de diferentes edades para conformar las plantillas, que fueron todas mixtas, y programar una «especie de torneo muy divertido».

Durante la presente campaña se cumplen cuatro décadas de la irrupción del balonmano en Urduliz. Andoni Figuero, primer presidente del club, se convirtió en el precursor de la especialidad que registró sus primeros pasos en el Colegio Elortza. «Pretendían activar algún deporte en la localidad y dudaron entre el baloncesto o el balonmano. Se decantaron por éste último debido a que un chaval del pueblo jugaba en Askartza. El primer año solo sacaron equipo senior y un poco más tarde comenzaron a trabajar las categorías inferiores», matiza. Con el paso de los años cobraron fuerza y al cabo casi de tres lustros se estrecharon lazos con la Ikastola Larramendi de Mungia. Pero poco a poco comenzó un ligero declive hasta acometer al salto definitivo para fortalecer su trayectoria. «Veíamos que perdíamos un poco punch y que el formato se estancaba. En los pueblos pequeños, salvo el fútbol, los deportes están abocados a la desaparición. Entonces tomamos la decisión de crear un proyecto comarcal. Así hace doce años fundamos la escuela de balonmano Uribe, que se extiende a Urduliz, Berango, Mungia, Gorliz, Plentzia y Sopela. En categoría escolar cada equipo juega con el nombre de su centro pero están bajo el paraguas de la entidad. Nos encargamos de preparar a los monitores para que todos se rijan por la misma pauta de trabajo», subraya. La última incorporación se registró en 2014 con la fundación del Club Balonmano Berango, con el que se «mantiene una estructura común y con el que se ha llegado a una relación de simbiosis mutua».

Maddi Aalla

En los inicios los chicos coparon el protagonismo, pero enseguida compartieron espacio con las chicas, aunque poco a poco fuero desapareciendo. Con la escuela recuperaron su lugar y están muy asentadas en el club. «En mini balonmano la mayoría de los equipos son mixtos y a partir de infantiles ya comienzan a competir por sexos para que completen los ciclos correspondientes», añade. En la actualidad una mujer es el máximo exponente de la entidad. La portera Maddi Aalla se ha convertido en la jugadora que más lejos ha llegado al defender la puerta del Zuazo de la máxima categoría femenina, así como de la selección española junior. «Hasta cadetes estuvo cono nosotros. También cabe destacar a Andrea Egozkue, habitual de la selección absoluta de Euskadi. Ha tenido muchas ofertas para salir pero prima la fidelidad a los colores. Además, compagina su función de jugadora con la de entrenadora. Y en el último Campeonato de España juvenil estuvo convocada Olatz Pujana, cedida en el Kukuyaga, y consiguieron el tercer puesto. Yentre los chicos, históricamente hemos tenido a jugadores en las diversas categorías de la selección de Euskadi. Actualmente han acudido cuatro juveniles y dos cadetes», sentencia Zabala.

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