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El recorrido incluía unos quiebros y algún repecho para darle un poco de salsa. / Manu Cecilio

Carrera a la antigua usanza

  • El barro, la lluvia y el frío se combinan para agrandar la épica y endurecer el XXIVCiclo Cross Internacional de Karrantza, prueba valedera para la Copa de España

Hasta la fecha el otoño había respetado a los ciclistas, con temperaturas agradables y terrenos secos, donde la técnica primaba y se rodaba a velocidades vertiginosas por los prados y campas. Pero de golpe todos los ingredientes necesarios para presenciar una prueba a la vieja usanza se combinaron para presentarse en el XXIVCiclo Cross Internacional de Karrantza, aunque las previsiones no apuntaban a semejantes condiciones. El barro, la lluvia y el frío se citaron a la vez para agrandar la épica. Las caras de los corredores reflejaban la dureza en su máxima expresión y apenas se les podía reconocer con el maillot y el culotte repletos de lodo. «Resultó un ciclo cross de los de siempre. Sabíamos que iba a hacer malo, pero se puso aún peor. Incluso hubo momento en el que se fue la luz y afectó a la megafonía. En alguna zona el barro y el agua llegaban al eje, pero es mejor que llueva bastante. Aveces ese barro se queda muy pegajoso y empeora la situación. El agua limpia un poco», explica Javier Ortiz, responsable de la organización.

Después de varias ediciones de ausencia, la prueba organizada por la SC Karrantza regresaba al calendario de la Copa de España, que cumplía su tercera jornada. Los responsables repitieron la apuesta por mantener el recorrido habitual, con una cuerda de 2.600 m que transcurrían entre pradera y asfalto. «En general se trata de un circuito plano y rápido. Eso sí, en el momento en el que entran el agua y el barro todas las definiciones carecen de sentido. Así se pasó de una prueba técnica a una de fuerza. Con esas condiciones algún percance o error se pagaba muy caro. Diseñamos algunas rectas con quiebros y dos puntos muy bonitos de dificultad, un repecho y un par de quiebros a la altura del río. Esta vez lo tuvieron que cubrir con la bicicleta en la mano. También incluimos los saltos tradicionales de madera y un par de eses para darle salsa, pero la base es la misma de todos los años», subraya Ortiz.

En cadete masculino se había calcado el podio en las dos pruebas disputadas, con Gonzalo Inguanzo en lo más alto seguido de Carlos Canal y el alavés Javier Ibáñez. De salida los dos principales favoritos se adueñaron de la cabeza y volvieron a rodar juntos. A falta de una vuelta Canal, que se amoldó mejor al fango, aumentó el ritmo para poco a poco ampliar la ventaja y alcanzar la línea de llegada con 16 segundos de ventaja sobre su contrincante. Tercero hizo Daniel Eguía (Sanse La Grupetta). Ibáñez, que circulaba a la estela de los favoritos, sufrió un percance a mitad de carrera y se hundió en la clasificación. En chicas, Noela Saa defendía el maillot amarillo, pero nada pudo hacer ante el ímpetu de su compañera Aída González, que supo maniobrar mejor sobre el lodazal y regularse al ir de menos a más para levantar los brazos en meta. María Parajón y Nadia Lozano completaron las posiciones de honor. Anne de Pablo (Pan Mesana Zona Bike), con su sexta plaza, se convirtió en la mejor vizcaína de la categoría.

Aitor Hernández, penalizado

Entre los junior masculinos se había registrado el mismo patrón que en los cadetes, ya que el vizcaíno Xabier Murias había dejado su firma en las carreras precedentes. Pero el panorama en nada coincidía con las anteriores citas debido al barro y a la presencia de Jofre Cullell, que regresaba tras su participación en el Europeo. El catalán aprovechó un problema de uno de sus grandes rivales y defensor de la corona, Iván Feijoó, para marcharse en solitario. Ya en el primer giro le aventajaba en 44 segundos. En las dos siguientes mantuvo la ventaja, pero en la última se hundió y Feijoó culminó la remontada al cruzar la meta con cinco segundos de ventaja. En tercera posición llegó el corredor del Vicinay Cadenas Jon Polledo, a poco más de medio minuto, y rubricó la mejor actuación de los anfitriones. A continuación se clasificó el líder de la Copa, Murias (Balmabizi). Las junios femeninas se vieron obligadas a correr con las sub’23 y élite. Luisa Ibarrola y la local Saioa Gil entraban en las quinielas como las dos grandes protagonistas de cara a la victoria, después de haber estado muy igualadas en su etapa cadete. Pero la alavesa demostró una gran fortaleza que le sirvió para ocupar la cuarta plaza de la carrera, solo superada por Aída Nuño, quien se impuso por tercera vez consecutiva, y las hermanas Alicia y Lucía González. La carranzana Gil se clasificó en undécimo lugar en la global y segunda de su categoría. «Intentamos traer a una británica para comparar el nivel, pero se cayó en el Europeo», desvela Ortiz.

Y en élite y sub’23 masculina Javier Ruiz de Larrinaga ‘disfrutó’ en el barro para imponerse por delante del hasta ahora dominador del curso, Ismael Esteban, con Felipe Orts, tercero y mejor sub’23. El ciclista de Ermua Aitor Hernández quedó fuera de la terna de favoritos al triunfo al sufrir un percance en la segunda vuelta y se tuvo que conformar con la quinta plaza. Bart Hofman, sexto, y Angelo de Clerq, séptimo, pusieron la nota internacional.

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