El Correo
La integrante del Club Show Getxo disfruta cada vez que se calza los patines.
La integrante del Club Show Getxo disfruta cada vez que se calza los patines. / Manu Cecilio

«La experiencia de patinar en la Copa de Europa seguro que me vendrá muy bien»

  • Primera patinadora vasca en competir con España

La genética le ha marcado el destino de la práctica deportiva. Su abuela fue patinadora, al igual que sus tías y su madre, que suma el cargo de entrenadora. Pero un tremendo susto a mediados de enero estuvo a punto de truncar la trayectoria de Olaia Tejada. En pleno entrenamiento se resbaló y cayó de espaldas con un fuerte golpe «un poco más arriba del sacro». La joven no podía mover ninguna articulación. Era una traba más que le ponía la vida. Pero gracias a su tesón y a que es una «una niña luchadora por naturaleza», una vez más la salvó. En tres semanas recuperó la movilidad. Al de cinco empezó a ponerse los patines, y al de dos meses y medio ya patinaba con normalidad. Ahora ha recogido la recompensa a su capacidad de superación y esfuerzo al recibir la llamada para formar parte de la selección española que compitió a medidas de octubre en el Open de Francia, prueba valedera para la Copa de Europa de danza.

Por primera vez una patinadora vasca entraba en la convocatoria del combinado nacional. Allí se midió a las mejores niñas del continente y exhibió grandes maneras. «La experiencia me gustó mucho, sobre todo por el compañerismo al poder convivir con todas las niñas», recalca. Enseguida congenió con las integrantes de la delegación española. Antes de salir a competir unas malagueñas le dijeron que así no podía salir y le maquillaron. «Estaba muy orgullosa», señala su madre. «Se relacionó con holandeses, italianos... Se hizo fotos con un chico que estudia Ingeniería Aerospacial en Sevilla y ha participado en un Mundial junior, como si fuera su hermano mayor», añade la progenitora.

Y en el apartado deportivo experimentó una notable mejoría en todos los discos que realizó respecto a la actuación en el Campeonato de España de solo dance, que se celebró hace tres meses. «Incluso me felicitó la seleccionadora española de patinaje, Angélica Morales», revela la joven del Club Show Getxo. Su programa incluía «tres bailes por denominarlo de alguna manera». El primero era dos danzas obligatorias que debían cumplimentar todas niñas encuadradas en la categoría infantil. «Son como esquemas, diagramas con pasos patinados. Tienen tres músicas que pueden variar. Este año tocaba ritmo blues y swing», apunta. Ya dentro de la modalidad de danza libre, «donde se puede elegir la música que quieras», Olaia se decantó por un tema francés y terminó muy contenta con su actuación. «El ejercicio me salió muy bien. Debes mostrar todos los pasos que sepas hacer, un salto y piruetas. También es muy importante la interpretación porque tiene puntuación específica». De tierras francesas regresó muy contenta al ocupar el puesto vigesimocuarto en danzas obligatorias y el vigesimosexto en la general. «En la categoría estábamos niñas entre 12 y 13 años. La mayoría tenía un año más y yo era de las pequeñas. En la selección española estábamos cinco chicas», recuerda.

Después de disfrutar de esta experiencia, «que seguro me vendrá muy bien», Tejada ya está preparando la nueva temporada, enfocada hacia tres citas, principalmente. En febrero disputará el Internacional de Getxo, en mayo el campeonato autonómico y en junio, el nacional. Es el trío de fechas clave en su calendario. «El objetivo será quedar entre las mejores en el nacional. Tendré que luchar contras las andaluzas, que son de las mejores ya que hacen danza desde hace un montón de años. Esta campaña suben bastantes a esa categoría», advierte.

Pasión por el baile

Bajo la supervisión de su madre y entrenadora, Eva Sainz, dedica cinco días a la preparación, con sesiones entre dos y cuatro horas. En unos se centra en la danza, en algunos en el libre y en otros intercala ambas modalidades. Además, los viernes y domingos se desplaza a Fadura para ejercitarse sobre madera. «Es muy importante por las medidas. En danzas necesitas pistas grandes y si el nacional se hace en una de esas, de repente no puedes cambiar todo el ejercicio. Se nota mucho la diferencia».

La joven acumula ya una década patinando. Con dos años ya se calzaba los patines, pero hasta hace cuatro no comenzó en serio. Yen competición solo lleva un par de cursos, tras pasar por todos los niveles escolares. «Veía a las niñas y me gustaba. Entré y probé. Desde entonces patino. Además, lo llevo en la sangre, formo parte de una familia de patinadoras», apostilla. Sin duda, lo que más le atrae de la especialidad es el compañerismo, al tiempo que le permite estar mucho tiempo con las amigas. Pero si se decanta por algo, es por el baile. «Me encanta», reconoce Tejada.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate