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Paúl Aldea se encargó del encendido del pebetero tras recibir la antorcha de manos de Rakel Mateo. / Manu Cecilio

Homenaje a los paralímpicos vascos

  • La tradicional Olimpiada del Colegio Gaztelueta, que cumplía la 57º edición, tributa un reconocimiento a la triatleta Rakel Mateo y al nadador Iñigo Llopis

leioa. Fue una jornada llena de emociones al coincidir el 65 aniversario de la apertura del centro con un año olímpico. Por ese motivo el Colegio Gaztelueta aprovechó la LVIIOlimpiada de otoño para rendir homenaje a los deportistas paralímpicos que compitieron en Río de Janeiro. La paratriatleta vizcaína Rakel Mateo -octava y diploma olímpico en la cita brasileña- y el nadador de San Sebastián Iñigo Llopis Sanz -varias veces record de España- recibieron un caluroso y merecido reconocimiento por parte de los alumnos y sus familias que acudieron a la ya tradicional cita, el evento deportivo más esperado por el alumnado de Primaria. Desde el centro quisieron destacar «el esfuerzo y la determinación» que los deportistas paralímpicos realizan hasta conseguir llegar a unos Juegos Olímpicos y recordaron que son «un ejemplo muy valioso» para sus estudiantes.

La jornada festiva trata de reflejar la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos y arrancó con el desfile de todos los participantes. Más de 350 estudiantes de Primero a Sexto de Primaria ‘invadieron’ el tartán del colegio encabezados por el abanderado, Pedro Zubiaga. Posteriormente la paratriatleta de Mungia Rakel Mateo le entregó la antorcha a Paúl Aldea para que encendiera el pebetero y dar comienzo a las diferentes pruebas. «Cada clase elige a su secretario al comienzo del curso. Entre los tres que ejercen ese cargo se reparten los puestos más relevantes de la jornada. El tercero recayó en Gonzalo Marijuán, que fue el encargado de portar el cartel de 6º de Primaria. Para los chicos es un orgullo y les gusta mucho por el valor que supone ser elegido por sus compañeros de pupitre. Además, los seis capitanes deportivos llevaron la bandera olímpica, que al igual que la antorcha, fue un regalo de quien fuera presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) entre los años 1980 y 2001, Juan Antonio Samaranch», apuntan.

Después de completar este alegre paseíllo, se produjo otro de los momentos más emotivos de la jornada al presentar a los dos invitados. «Se hizo de forma individual, se leyó el currículo y el palmarés de cada uno. El público les aplaudió a rabiar. Ambos se emocionaron, especialmente Rakel. Entre los asistentes estaba su madre y se le veía muy contenta, al igual que a Iñigo, que vino acompañado de varios amigos», recalcan.

Entrega de medallas

Una vez concluidos los actos institucionales se prendió la mecha a la actividad deportiva. Según la edad debían completar diferentes especialidades, todas relacionadas con el atletismo, como lanzamiento de peso, salto de altura y de longitud, carrera de obstáculos y relevos 4x80. Ypara todos se programó una en común. El cross, una edición más, se convirtió en la modalidad estrella. «Las distancias a cubrir se diseñan en base a la edad», exponen. Aunque el principal objetivo es inculcar en los jóvenes el espíritu olímpico y todos reciben su detalle conmemorativo, los tres primeros de cada prueba recibieron su recompensa en forma de presea. La entrega estuvo presidida por los dos atletas homenajeados, además del director del colegio, Imanol Goyarrola, y Carmen Romero, en representación de la asociación de padres y madres de los alumnos. «Al término de cada carrera se programaba una ceremonia para repartir los premios», concluyen.

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