Abierto de Australia

La maldición de los cuartos de final frena a Carla Suárez

La maldición de los cuartos de final frena a Carla Suárez

La grancanaria cede ante Wozniacki (6-0, 6-7 y 6-2) y cae en cuartos de final de un Grand Slam por sexta vez en su carrera

MANUEL SÁNCHEZ

La maldición de los cuartos de final, que abandonó a la Selección española hace años, parece haberse enquistado en Carla Suárez. Esa parece ser la única explicación posible para que la grancanaria acumule ya seis derrotas consecutivas en esta ronda, lugar del que nunca ha conseguido pasar y que marca su tope histórico en los mejores torneos del mundo. La última decepción se cuajó en Melbourne, donde Caroline Wozniacki se tornó esta vez como la guardiana encargada de esconderle las llaves de las semifinales a Carla (6-0, 6-7 y 6-2).

Jelena Jankovic (Roland Garros 2008), Elena Dementieve (Abierto de Australia 2009), Serena Williams (Abierto de los Estados Unidos 2009), Eugenie Bouchard (Roland Garros 2008) y Agnieszka Radwanska (Abierto de Australia 2016), eran hasta este mediodía las bestias negras de Carla en los cuartos de final. Hasta que Wozniacki, número dos del mundo, se presentó en la Rod Laver Arena. Era medianoche en Melbourne y la jornada se alargó debido al retraso acumulado por el partido entre Cilic y Nadal. Los nervios de la espera, la situación en la pista central o el Everest que supone para Carla los cuartos de un "Grand Slam" la paralizaron de inicio. Petrificada ante el empuje de la danesa recibió los golpes uno por uno y los encajó limpios y sin heridas graves. Un 6-0 se colocó en el marcador en 36 minutos. No había sido una paliza en 20 minutos, la grancanaria había ganado 16 puntos y había peleado caso todos los juegos. Suena tópico, pero eran detalles. Por eso el segundo set dio un vuelco a ambas; a Carla le quitó la presión y a Wozniacki, que nunca ha ganado un grande, se la devolvió.

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Cada una luchaba con su barrera particular y en la segunda manga pesó más la de la danesa, que cedió terreno y permitió a Carla dominar más los puntos y encontrar más tiros ganadores (se apuntó 17), además de rozar un 75 % de ganadores con primer saque. Pese a ir una rotura por delante, Carla cedió el 'break' y tuvo que encarar un punto de partido en contra que salvó en el décimo juego.

El desempate, cerrado al servicio, hizo creer con que esta vez sí era posible y las Dementieve, Serena o Bouchard de antaño quedarían definitivamente enterradas en el baúl de los recuerdos de la jugadora española.

Para ello, hubiera ayudado que Wozniacki no colocara un 92 % de puntos ganados con primer servicio o que no se marcara diez 'winners'. En un set casi perfecto, en el que la danesa alcanzó el culmen de su juego defensivo y de fondo, Carla cedió dos veces el servicio y claudicó por 6-2, entregándose otra vez a la maldición y agachando la cabeza al acercarse a la red.

La Rod Laver la despidió con la cabeza bien alta y una gran ovación y es que Carla, con 30 años, ya se ha quedado tres veces en las puertas de las semifinales del grande australiano.

Por su parte, Wozniacki, que busca suceder a Simona Halep como número uno del mundo, se enfrentará a la belga Elise Mertens en semifinales. Por lo que ya ha igualado su tope en Australia, cuando alcanzó también la penúltima etapa en 2011.

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