Una versión estelar de Ezkurdia y Zabaleta les mete en la final de Parejas

Zabaleta y Ezkurdia chocan sus manos tras obtener el victoria y el pase a la final. /Borja Agudo
Zabaleta y Ezkurdia chocan sus manos tras obtener el victoria y el pase a la final. / Borja Agudo

Se clasifican tras avasallar a Olaizola II e Imaz en el Bizkaia y disputar gran parte del choque con el material del rival

JUAN PABLO MARTÍN

La final del Parejas 2018 ya tiene sus primeros nombres. Ezkurdia y Zabaleta sacaron ayer el billete en el frontón Bizkaia tras avasallar a Olaizola II e Imaz. Los de Aspe recurrieron a su versión estelar, la esperada desde hace mucho tiempo, para sacar todo el rendimiento posible a sus virtudes y anular a una combinación rival que lo intentó pero les fue imposible. Los de Asegarce necesitaban 19 tantos para clasificarse y se quedaron en menos de la mitad. Ya no está en sus manos acceder al encuentro cumbre. Deberán esperar a que hoy Altuna III y Martija se impongan a Elezkano II y Martija en el Ogueta de Vitoria para conseguirlo.

Después de la polvareda levantada en la elección de material el pasado miércoles, los que vistieron de azul eran una incógnita. Pero entonces ya señalaron que se querían olvidar de todo y centrarse en lo verdaderamente importante y lo hicieron desde el principio. Anular al de Goizueta era su principal objetivo y lo ejecutaron a la perfección. Zabaleta comenzó a sentar las bases del triunfo con su derecha y su compañero le siguió. El de Etxarren cambió de táctica y, en lugar a medio frontis, optó por buscar altura y todo fue más sencillo. La dejada al ancho que se marcó en el primer tanto fue el primer aviso de que tenía la sartén por el mango y no sólo iba a cargar atrás. Los otros dos recaditos que mandó al cuadro diez poco después fueron un signo evidente de que estaba con chispa. El zaguero navarro estuvo centrado y dominador el resto de la contienda por lo que recogió lo sembrado.

Pero sólo con mandar no se ganan los partidos, y ahí tuvo su protagonismo Ezkurdia. Al de Arbizu esta vez no se le encogió el brazo ni dudó a la hora de entrar de aire. Todo lo contrario. Escogió a la perfección las pelotas a las que quería entrar y la mayor parte de ellas fueron donde puso el ojo. Fue su mejor encuentro desde hace tiempo. A eso hay que añadir que la coordinación de los azules a la hora defender fue exquisita y taparon casi todos los huecos.

Los colorados no pudieron con la avalancha que se les vino encima. Olaizola II entró poco en juego y cuando lo hizo estuvo bastante forzado. Dejó alguna nota de su calidad, pero tampoco tuvo la fortuna de otras veces y algunos de sus remates se le fueron a la chapa. No consiguió llevarse el juego a los cuadros alegres. A Imaz se le pueden achacar pocas cosas. El de Oiartzun devolvió todo lo que pudo, pero terminó por agobiarse del bombadeo al que fue sometido.

«Salían como un tiro»

Olaizola II reconoció que el partido «no tuvo color». «Han jugado con unas pelotas que iban como un tiro. No me parecen muy lógicas las declaraciones que hemos oído esta semana», señaló. Como solo una bola de las que eligieron ellos les gustaba, los de Aspe echaron mano de dos de sus rivales y con ellas disputaron gran parte del choque. «Salían como un tiro cuando les dabas bien y cogias altura porque sino era imposible pasar al de Goizueta», apuntó Zabaleta.

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