«Los oftalmólogos se quedaron asustados por cómo era capaz de jugar a pelota en esas condiciones»

Jokin Altuna posa con el trofeo y la txapela como nuevo campeón del Manomanista. /Lobo Altuna
Jokin Altuna posa con el trofeo y la txapela como nuevo campeón del Manomanista. / Lobo Altuna

Jokin Altuna confirma que se tuvo que poner lentillas una vez comenzada la competición. Fue uno de los secretos mejor guardados hasta después de la final del Manomanista

JUAN PABLO MARTÍNAMEZKETA

La celebración fue larga para Jokin Altuna. Era su primer título del Manomanista y Amezketa se volcó en el recibimiento. Fueron más de 400 personas las que se dieron cita en la celebración en el frontón Larrunari de la localidad. Hubo momentos muy emotivos para el campeón como cuando Joxean Tolosa, ganador de la txapela en 1989 y vecino de la localidad pese a que reside en San Sebastián apareció para felicitarle.

– Fue bonito.

– Estaba cenando y no esperaba su visita. Fue hasta su casa a dejar a la familia y vino. Un detallazo por su parte. Un momento muy emocionante. Me hizo mucha ilusión.

– Luego siguió la fiesta.

– No sé a qué hora me he acostado. Salí tarde del frontón, llegué tarde a Amezketa... Hay que aprovechar el momento porque a lo largo del año no puedes hacer muchas cosas que hacen los de tu edad.

La vista del delantero de Amezketa fue uno de los secretos mejor guardados hasta después de la final del Manomanista. Altuna confirmó que tenía problemas de visión tras disputar el primer partido de octavos contra Retegi BI, pero reaccionó rápido.

– Otra de las claves del campeonato estuvo en la vista.

– Sí. Tampoco quiero hablar mucho de ello porque son cosas que pasan. Muchos deportistas tienen pequeños problemas y es verdad que me puse lentillas una vez comenzada la competición.

– La mejoría fue notable.

– Sin duda. Me daba la sensación de que había perdido un poco de vista y me costaba enfocar sobre todo en los frontones de color oscuro. Fui al oftalmólogo y se quedaron asustados por cómo era capaz de jugar a pelota en esas condiciones.

– ¿Pasó control antidoping a la conclusión de la final?

– No. Hasta el momento he jugado tres finales y nunca me ha tocado.

– ¿Ha vuelto a ver el partido?

– Ayer al mediodía vi un poco y fue un buen encuentro. Hubo muchos tantos bien acabados y duros. Un duelo como para que Olaizola II se quedara a gusto y yo más.

– El desgaste fue importante.

– Los dos quisimos meter ritmo y estuvimos jugando al límite en la primera parte. Sufrimos mucho. Luego yo moví mejor la pelota.

– A priori al navarro le convenía un partido largo.

– Muchas veces la teoría no vale para mucho. Fue el partido más duro del torneo, pero no tenía miedo a un partido largo porque me he demostrado que puedo responder.

– ¿Un par de días más tarde se ve la txapela con otra dimensión?

– Cada vez lo ves como algo más grande. Notas la repercusión que ha tenido. Son momentos muy bonitos que hay que disfrutarlos.

– ¿Es más grande que cuando ganó el Cuatro y Medio?

– La de la «jaula» me hizo muchísima ilusión porque era algo nuevo. El Manomanista es lo más grande que hay para un pelotari, pero las sensaciones que tiene cada uno son diferentes. Antes de conseguir la del Cuatro y Medio me decía que merecía una, pero tienes que demostrarlo. Por suerte la gané, y luego ya lo ves todo de otra manera. Y si no llego a ganar la primera, igual en este campeonato no hubiera jugado con tanta confianza.

– Dicen que lo más difícil no es llegar sino mantenerse.

– Sin duda. Pero no todo es ganar txapelas. Ahora tendré un verano bastante duro en el que tengo que intentar ser yo mismo. Hay seguir trabajando duro y darlo todo. De eso se trata. Nadie garantiza que vaya a ganar más títulos, pero lo importantes de dar el nivel e intentar mejorar porque todavía tengo margen.

– Ha conseguido los dos títulos individuales de la temporada. ¿Supondrá más presión a la hora de defenderlos?

– Es cierto que los aficionados antes no te daban como favorito y ahora te meten en las quinielas, pero tengo que seguir trabajando para cuando no salgan las cosas.

El de siempre

– Usted mismo comentaba antes de la final que había un sector de la afición que le exigía demasiado. ¿Qué pasará ahora?

– No creo que la exigencia vaya acorde a los títulos logrados. También va con el juego que muestre a lo largo del año. Las txapelas son un premio a todo lo que has hecho a lo largo de un campeonato. Te la juegas en un día, y el domingo ya dije que no ganarla no hubiera borrado el buen año que he hecho.

– ¿Cada vez será más difícil ganar el Manomanista porque han aumentado el número de candidatos?

– El de hoy en día me viene mejor. Si se jugara todo a bote hay pelotaris más largos que extienden más la pelota. Ahora todo es muy explosivo, se juega a gran ritmo y hay que aguantar en defensa.

– Sus técnicos dicen que no saben dónde está su techo. ¿Lo sabe usted?

– Es muy bonito que digan eso. Pero no pienso a largo plazo. Voy semana a semana. Es lo mejor que puedes hacer. Este año no he tenido casi tiempo para pensar en otras cosas. Cada siete días tenía un objetivo y lo más importante es eso.

– Tras la inesperada retirada de Irujo, su ídolo, le tocó arrimar el hombro durante el verano. ¿Ahora le toca asumir el liderato?

– Hay pelotaris muy grandes en Aspe. En estos momentos me encuentro en un buen momento pero tampoco pienso en eso. Irujo fue un líder en todas las facetas, en el frontón y en el vestuario, y cubrir su hueco es imposible. Yo trataré de ser el de siempre.

– De momento toca descansar.

– Me voy a desconectar cinco días a Ibiza.

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