El mausoleo pamplonés

El multiusos del Navarra Arena ya tiene fecha para su puesta de largo

Tino Rey
TINO REY

El multiusos del Navarra Arena ya tiene fecha para su puesta de largo. Dicen los responsables politícos del viejo Reino que en el otoño de 2018 se pondrá en marcha. Este recinto alberga un frontón plegable con capacidad para 3.000 almas, y acogerá la final del Torneo del Cuatro y Medio de la próxima edición, según ha dado a conocer la Liga de Empresas.Lo de este escenario mastodóntico suena a chiste, a risa, mucha risa. Sin embargo, ha costado a las arcas de la Comunidad Foral la friolera de 60 millones de euros. A día de hoy partidarios y detractores consideran que su realización fue un auténtico despropósito.

Y lo fue. El proyecto fue aprobado en 2008 bajo un plan de obra pública de 4.500 millones. Su ubicación, en un solar anexo al campo de fútbol de El Sadar, tenía como finalidad principal dotar de una cancha en condiciones al Portland San Antonio, que en aquellos años se hallaba inmerso en primera línea del balonmano europeo. Pero estalló con una virulencia inusitada la burbuja inmobiliaria y el equipo y su patrocinador desaparecieron con los fuertes huracanes de la crisis.

En 2011, la obra sin finalizar pasó a engrosar esos planes de grandeza que salpicaron parte de la geografía española. Obras inacabadas. Desde entonces los encargados de la instalación se acercaban de vez en cuando y, al igual que en una casa deshabitada, daban las luces, comprobaban que todo estaba en orden, se daban la media vuelta, y con la cabeza gacha, se volvían para casa. Ahora se agarran al frontón para intentar maquillar lo que es un fracaso enorme, monumental. Reflotar un escenario pelotístico que no está diseñado a la vieja usanza, dotado de una ingeniería vanguardista, con resortes plegables y otros artilugios, no será nada fácil.

Y mucho más existiendo en el centro de Pamplona un frontón, el Labrit, que es una joya pelotística. Además, las autoridades reconocen que la ‘bombonera’ «es insustituible». Como viene demostrándose sábado tras sábado, es el recinto preferido por los pelotazales y aficionados foráneos. Sus condiciones técnicas son muy buenas. Cuenta con una salida normal de la pelota del frontis y la ‘resbalada’ por el suelo de la cancha sostenible.

Y se viene constatando que su poder de convocatoria es insuperable hoy por hoy.Hay un dato que viene a avalar el escaso sentido que tiene el Navarra Arena. El aforo de su frontón -3000 plazas- es a todas luces excesivo. El Bizkaia de Miribilla tiene la misma capacidad de acogida, pero lo que no se puede comparar es la tasa de población de Bilbao y su entorno con Pamplona y su comarca. La Liga de Empesas ha hecho muy bien al cerrar un principio de acuerdo para resucitar un frontón que nació muerto. Uno más entre los recintos de Euskadi, Navarra, La Rioja e Iparralde.

Como me decía el otro día un viejo cascarrabias de Alberite, cofrade de la pelota, «frontones se han levantado a diestro y siniestro, pero cada vez hay menos pelotaris. Algo se ha hecho mal, ya que no se juega a pelota en los pueblos», sentenciaba. El Navarra Arena tiene la pinta de convertirse en un histórico mausoleo. Otro más.

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