Pelota

Aspe, condenado a pagar 150.000 euros a Xala

Xala descansa apoyado en la pared del frontón. / Jordi Alemany

El Tribunal Superior vasco estima en parte un recurso del pelotari al considerar que la empresa vulneró su derecho al honor

JOSEBA LEZETA

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) admite en parte el recurso presentado por Xala contra la sentencia emitida por el Juzgado de lo Social número 1 de Eibar en su contencioso con Aspe y su administrador único Fernando Vidarte, al que condena a pagar 150.000 euros. La nueva sentencia, cuyo ponente es el magistrado José Luis Asenjo Pinilla -integrante de la Sala junto a la presidenta Garbiñe Biurrun Mancisidor y Elena Lumbreras Lacarra- considera que al zurdo de Lekuine le corresponde esa cantidad «en concepto de indemnización por los daños y perjuicios ocasionados por la vulneración de su derecho constitucional al honor». Por contra, «ratifica los restantes extremos» del primer veredicto. Asimismo, exime del pago de costas a la promotora de Eibar. Aspe dispone de diez días hábiles para presentar «recurso de casación para la unificación de doctrina ante la Sala de lo Social del Tribunal Supremo».

El TSJPV atiende a uno de los cinco conceptos requeridos por Xala en su demanda. Entiende que «existen dos aspectos en las declaraciones del señor Fernando Vidarte, no así en la nota de Aspe, que a nuestro juicio cobran especial relevancia individual, y siempre de la perspectiva que ahora nos ocupa, es decir, la libertad de expresión frente al derecho al honor del señor Yves Salaverry (Xala), no así a la intimidad».

Cita el ponente entre sus fundamentos de derecho a determinadas declaraciones de Fernando Vidarte sobre su expelotari, a quien se refirió así: «Últimamente está jugando a gran nivel, pero el resto del año no ha estado. Un pelotari no puede jugar bien solo cuando se acerca al final de su contrato».

Argumenta la Sala de lo Social del TSJPV que «tales manifestaciones sobrepasan a nuestro juicio el marco de la libertad de expresión. Infringen de esa manera su derecho al honor. Siempre sin olvidar que no las hace un cualquiera, sino la persona que ocupa el cargo de administrador de la empresa» para la que Xala prestaba sus servicios.

La sentencia incide en este razonamiento: «Y decimos que lo sobrepasan pues a la postre le está imputando un ilícito laboral que es constitutivo de falta muy grave en este ámbito, especialmente el que es el último inciso, al ligar el buen juego con el final del contrato y por tanto con la renovación del mismo. Le está acusando a la postre de una actuación dolosa e incardinable en lo que se conoce como transgresión de la buena fe contractual. Buena fe que, aprovechamos para resaltar, es también exigible al empresario».

Desestima el resto

Por contra, la nueva sentencia del TSJPV sobre el caso Xala corrobora los demás puntos de la sentencia emitida por la juez Julia Bobillo en el Juzgado de lo Social número 1 de Eibar hace tres meses. Desestima de nuevo las indemnizaciones solicitadas por Xala por lucro cesante, vulneración de los derechos a la intimidad porque se había revelado información sobre la salud del demandante, daños morales al entender que se había cortado de forma prematura su carrera y por represalias tras lo sucedido en la final del Manomanista de 2011 que ganó a Aimar Olaizola. Recalca que el estado de salud de Xala había sido de conocimiento público a lo largo de su carrera, así como que dejara de jugar un alto número de partidos como consecuencia de problemas lumbares.

Respecto a la vulneración de la intimidad, la primera sentencia señalaba que la información aportada por Vidarte cumple el criterio de veracidad y subraya que Xala es una persona con proyección pública y, por tanto, se trata de algo que interesa a los seguidores de la pelota.

Negaba, por otro lado que Vidarte actuara en señal de venganza tras lo ocurrido en la final del Manomanista de 2011, que Xala estuvo a punto de no disputar debido a una apendicitis. Tras la primera decisión de sustituirle, la empresa dio marcha atrás y concedió a su pelotari el aplazamiento solicitado. Según la sentencia, el hecho de que Aspe renovara el contrato del pelotari después de ese partido desarma el argumento de represalia. Considera que de haber existido ese ánimo, Fernando Vidarte no le habría ofrecido seguir en la plantilla.

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