Dakar

Sainz y Barreda ceden lo justo

Carlos Sainz, durante la octava etapa del Rally Dakar 2018./EFE
Carlos Sainz, durante la octava etapa del Rally Dakar 2018. / EFE

Tras sus victorias del sábado, los españoles pagaron abrir pista en la etapa cronometrada más larga, ganada por Meo en motos y Peterhansel en coches

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

El doblete de la primera parte del maratón de este Dakar, el sábado, dejó a Sainz líder y a Barreda en el alambre por una caída, pero ni uno ni otro pudieron repetir este domingo en la especial más larga de este Dakar. La victoria en coches fue para Stepháne

Peterhansel, que gracias a “canibalizar” el Peugeot de Despres, pudo seguir en carrera tras la seria avería de la jornada anterior. Fue precisamente el ex campeón de motos quien evitó que Al Attiyah y Ten Brinke, con sus Toyota, lograsen el doblete de Peugeot, que en este caso fue con un Peterhansel por delante que sólo puede ganar y ganar como filosofía de vida en los próximos días si quiere sellar su decimotercer Dakar.

Tras el serio susto de la jornada del sábado, es de elogiar la actitud de Barreda. El valenciano no se va a rendir mientras le quede aliento y pese a tener la rodilla y la muñeca bastante mal, salvó los muebles en una etapa en la que no se supo quién iba a ganar hasta los instantes finales, cuando Meo se impuso en un vibrante duelo con Brabec.

Sin embargo, el enemigo más duro de la octava etapa de este Dakar fue la lluvia. Las intensas precipitaciones en el sur de Bolivia, que han obligado a la suspensión de la jornada del lunes, embarraron totalmente el campamento en Tupiza, en un día fundamental para los pilotos y, sobre todo, para sus máquinas, que después de la etapa maratón del sábado necesitaban un buen repaso por parte de los mecánicos.

Barreda aguanta como puede

Joan Barreda no supo hasta el último momento si iba a poder disputar la especial cronometrada más larga de este Dakar. La caída del sábado le dejó la rodilla muy tocada, hasta el punto de pensar muy seriamente la retirada. Sin embargo, tiró de carácter y, después de probarse, sacó fuerzas de flaqueza para completar la dura especial de casi 500 kilómetros por la tierra y el barro boliviano.

Abrir pista no le ayudó nada, y lo notó. Notablemente mermado, el valenciano perdió diez minutos en el tercer ‘waypoint’ del día, y acabó cediendo doce en meta con el vencedor del día, Antoine Meo. El francés y el estadounidense Brabec, con el australiano Toby Price a distancia, mantuvieron una pelea al límite durante toda la jornada, aunque fue finalmente el galo de KTM quien se llevó el gato al agua.

Este resultado, unido a los ocho minutos que se dejó Adrien Van Beveren, ha dejado la clasificación general de motos en un puño: el de Yamaha sólo tiene 22 segundos de ventaja sobre Kevin Benavides, que finalizó cuarto a casi seis minutos. Barreda perdió varios minutos con respecto a Van Beveren, pero se mantiene en la terna en quinta plaza y, además, no pierde comba con Price, a quien tiene a medio minuto en la cuarta posición.

A destacar la actuación de Laia Sanz. La catalana acabó justo detrás de Barreda, novena del día, y se aúpa a la decimotercera plaza de la general, dentro de ese ‘top 15’ en el que quiere acabar este Dakar.

Sainz controla la ventaja

Una de las grandes desventajas que tiene ganar una etapa maratón es que, al día siguiente y sin haber contado con las ayudas de los mecánicos el día anterior, hay que abrir pista. Por eso, no es de extrañar que Sainz empezase el día perdiendo casi cuatro minutos antes del segundo paso por un punto de control, y acabase cediendo siete de ventaja.

El madrileño sigue líder de la general, pese a que el ganador del día fue su compañero, un Stepháne Peterhansel que sabe muy bien que pese al gran contratiempo del sábado, aún no se ha despedido del Dakar. El francés mantuvo una interesante pelea con Nasser Al Attiyah, que también se mantiene al acecho (aunque a una hora, como el francés) de Sainz en la general, pero que al final se vio superado por un Despres que entró a sólo un minuto y doce segundos de su compatriota. Sainz cedió, exactamente, siete minutos y veinte segundos, lo que a la postre es ceder muy poco con respecto a lo que podía haber perdido.

Sainz sabe que aún tiene todas las de ganar. Ceder poco más de siete minutos con seis días de competición por delante es ‘pecata minuta’, toda vez que este podía ser un día para perder mucho más que para ganar. Tener a Peterhansel en modo ‘ataque’, y con Despres como aliado (aunque no enemigo de Sainz), no es algo que quiera tener nadie. Mantener la calma en las próximas jornadas será fundamental si Sainz quiere darle a Peugeot la despedida soñada con la que, quién sabe, quizá también deje él mismo la competición. De momento, es una hora y seis minutos sobre Al Attiyah, y una hora y trece minutos sobre Peterhansel.

El descanso inesperado de este lunes será todo un alivio para todos los contendientes. El tiempo corre a favor de Sainz, ya que una jornada menos supone una oportunidad menos para sus perseguidores. El martes, ya en tierras argentinas desde Salta hasta Belén, volverá a tener protagonismo el terreno arenoso, con un nuevo mar de dunas que pondrá a prueba la resistencia y el cansancio de pilotos y máquinas, y en el que se comenzarça la especial por encima de los 2.000 metros y se bajará hasta el nivel del mar.

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