GP de la Comunidad Valenciana

«Tengo la sensación de que estoy viviendo un sueño y no quiero despertar»

Márquez celebra eufórico su cuarto título de MotoGP. /José Jordán (Afp)
Márquez celebra eufórico su cuarto título de MotoGP. / José Jordán (Afp)

«En la segunda parte de la temporada casi me pondría un 10», proclama Marc Márquez, tetracampeón de MotoGP

BORJA GONZÁLEZCircuito Ricardo Tormo de Cheste (Valencia)

Con su camiseta de ‘Big 6’, en referencia a los seis títulos logrados, sonriente, mojado por la lluvia de cava, eufórico pero también reflexivo, Marc Márquez analiza lo que ha supuesto el éxito logrado este domingo en el Ricardo Tormo de Cheste.

-Ha elogiado a Dovizioso, ha dicho que ha aprendido mucho pero nada de lo que ha aprendido de él lo ha puesto hoy en pista…

Sí, sí, es así, es verdad… (Risas) He aprendido muchas cosas de él, y espero utilizarlas, pero el año que viene. No podía cambiar el chip. Me sentía tan fuerte durante todo el fin de semana que era muy difícil gestionar una carrera a lo ‘amarrategui’, ahí quieto detrás… No podía, no podía. Era muy consciente de que no tenía que arriesgar más de la cuenta pero el error no ha sido por ir pasado de vueltas, ha sido por miedo, cosa que no tengo nunca. He tenido miedo, respeto, de que Zarco entrara y lo último que quería era que cayeran dos pilotos, y yo dentro. Porque ahí sí que Dovi ganaba muchas plazas de golpe. Sí que he frenado más tarde y ha venido un error, pero no ha sido por ir pasado de vueltas.

-El campeón más joven de la clase reina, el bicampeón más joven, el tricampeón más joven, el tetracampeón más joven… ¿No le da la sensación de que este dominio puede empezar a afectar a sus rivales?

Tengo la sensación de que estoy viviendo un sueño y no quiero que se termine. No quiero pensar mucho en estos números porque no quiero relajarme. Aquí cuando te relajas y los campeonatos están como este último, puedes acabar quinto, sexto, y pierdes motivación, pierdes un poquito el carácter y ya pierdes casi todo. Sí, es importante que tus rivales te vean fuertes, pero es importante que tú no te veas superior a ellos, que te veas en igualdad de condiciones. Esta es una de las cosas que siempre intento mantener y se ha visto este año, nunca subestimar a nadie, ‘bah, no me puede ganar este…’. Todos los que están en MotoGP tienen experiencia, son buenos y hay seis pilotos que te pueden ganar un Mundial.

-Esto está muy bien pero es el piloto más laureado de la historia a los 24 años, más que nadie, incluso que Valentino Rossi. ¿Esto le dice algo?

Cuando dices esto está claro que me pongo contento y que estoy orgulloso. Pero al final no es sólo el que se sube encima de la moto: te tienes que saber rodear de la gente que toca, tu entorno, tu equipo, hay una fábrica detrás, hay un trabajo día a día, y sin esto no sería posible. Si os fijáis, desde los 11 años estoy rodeado más o menos por la misma gente, no he tocado nada, ni preparador físico, ni me he movido de Cervera, intento mantenerlo todo igual, soy feliz y estoy disfrutando, y por eso he celebrado el título así, porque me hacía la misma ilusión que el primero. La motivación era la misma, la intensidad con la que trabajo en casa es la misma desde el primer día, y la ilusión de ganar un título, de ver a mis mecánicos, de ver a mi fan club, es increíble.

-¿Es su mejor título? Por madurez, por la situación de inicio de temporada, por la cantidad de rivales…

Cada año maduras y cada año intentas mejorar. Claro, ahora diría, ‘sí, es el mejor título’. Pero también he cometido errores que no tocaban esta temporada. El de Le Mans, el de Argentina, cosas que se pueden mejorar, tres ceros demasiado pronto en el campeonato… Sí, lo hemos podido salvar porque los otros han cometido errores. Quizás temporadas perfectas no hay, pero se pueden mejorar siempre. La del año pasado comenzó de una manera diferente y la gestioné un poquito mejor, este año me tocaba atacar, y espero que la siguiente sea mejor. Sobre todo en la segunda parte de la temporada casi me pondría un 10. He estado todas las carreras en el podio, quitando Malasia, sobreponiéndome al problema del motor, porque quieras o no afecta a la confianza. Esta segunda parte ha sido perfecta.

-Ha explicado que a mitad de temporada se asustó porque le salieron unas calvas en la cabeza… ¿Cómo fue esto?

(Risas) Estaba con la peluquera y me dijo:

- ¿Qué te pasa?

- ¿Por qué?

- Hombre, detrás te están saliendo unas ‘clapitas’.

- Pero, ¿qué pasa? Tengo 24 años y no me quedaré calvo, ¿no? Mi abuelo y mi padre tienen pelo, así que es imposible.

De allí fui directo a ver al doctor Charte (uno de los responsables médicos del Mundial) y le pedí que me lo mirase y me dijo: ‘Tienes que relajarte. Esto está provocado por los nervios y la ansiedad’. Y era en el momento crítico de la temporada, después de Montmeló, donde me caí cinco veces. Subí al podio pero había pasado muchos nervios en las semanas anteriores. Me dio una cremita que lo solucionó. Espero que no vuelva a pasar y poder gestionarlo de manera diferente.

-¿Qué le ha enseñado este Mundial?

Siempre aprendes muchas cosas, pero la mayor enseñanza es ‘nunca subestimar a nadie’. Tenerlos a todos por igual. Soy sincero: a principio de temporada nunca habría puesto a Dovi en la quiniela. Y si lo hubiese hecho no os lo habríais tomado en serio. Aquí hay muchos pilotos rápidos, muchas fábricas que trabajan muy duro durante el invierno, y cualquiera te puede ganar. Cuando Dovi ganó en Mugello dije: ‘¡Bien! Ha ganado Dovi y le he restado puntos a Viñales y a Rossi’. Ganó en Montmeló y pensé ‘bueno, es Dovi, han quedado detrás los otros’. Y al final ha sido el rival más fuerte…

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