Entrenamientos

Un día perdido en la nieve

El McLaren de Alonso, en el circuito de Montmeló. /AFP
El McLaren de Alonso, en el circuito de Montmeló. / AFP

Alonso fue el único que dio una vuelta completa con tiempo al circuito de Montmeló, en una jornada en la que la climatología estuvo a punto de obligar a la cancelación

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

La tozudez de los responsables de los equipos de Fórmula 1 ha tenido una consecuencia directa en los test de Fórmula 1. Desde hace días ya se sabía que este miércoles iba a ser una jornada donde la nieve iba a copar el protagonismo, pero como no llegaron a un acuerdo para cambiar el día por el viernes, todos aparecieron por la mañana en un Circuit de Barcelona-Catalunya que dejó unas estampas muy bonitas para Instagram pero ningún dato útil para los pilotos. La situación volvió a demostrar que, por muchos intentos en avanzar hacia un deporte con lógica y en el que se maximice el tiempo en pista, aún queda mucho por trabajar.

La jornada empezó ya con retraso, o al menos la jornada de manera oficial. El manto blanco que cubrió la pista recién reasfaltada de Montmeló no era el problema como tal para que las escuderías cumplieran su trabajo, sino algo mucho más serio: en condiciones de nieve y viento el helicóptero médico no puede despegar, por lo que retrasaron la hora de inicio (o más bien, de bandera verde, y allá cada cual) hasta las 12:00 horas. Se dio el banderazo verde… y no ocurrió nada. En una jornada así, en la que ni siquiera buena parte de la prensa apareció en el circuito (la sala de prensa del circuito estaba bastante más vacía de lo habitual), poco o nada valía salir a pista.

¿Se podía haber evitado esta situación? ¿Es útil que los pilotos, mecánicos, ingenieros y demás miembros de los equipos se dediquen a hacer fotos a la nieve, a hacer muñecos o directamente a dormitar en algún hueco del motorhome, al calor de las estufas? Evidentemente, no. Hubo muchas voces que criticaron la actitud de los equipos. Algunos, no sin cierta mala baba, incluso pidieron que a partir del año que viene la pretemporada se dispute en una zona mucho más cálida, como Abu Dabi o Baréin. De hecho, desde la cuenta de Twitter de este último, incluso se permitieron sacar pecho con dos imágenes con la diferencia de temperatura entre el trazado de Sahkir y el de Montmeló. Desde el Circuit respondieron con un elegante (pero elocuente) «no respondemos a trolls», medio en broma, medio en serio.

Más allá de la retranca y el ‘salseo’ tuitero, lo que es evidente es que en un deporte en el que las jornadas de test se cuentan con los dedos de una mano durante meses, perder un día así no es de recibo. Valtteri Bottas, por ejemplo, expresó su deseo de haber ido a uno de los circuitos árabes, habida cuenta de que allí pueden ensayar en condiciones más parecidas a las que se verán durante el resto de la temporada. La afición, especialmente la menos informada sobre las interioridades de las negociaciones de este tipo de test, expresaba su incredulidad: ¿por qué no se han ido a Jerez, Cheste, Portimao o Paul Ricard? La explicación es simple: Montmeló es uno de los circuitos mejor preparados para acoger unas jornadas de entrenamientos así. Las características del trazado catalán, que combina zona rápida con zona lenta, lo convierten en uno de los idóneos para intentar ensayar diferentes tipos de soluciones aerodinámicas, potencia de motor y demás factores que pueden separar el grano de la paja entre los diez coches de la parrilla. Además, está ‘a tiro de piedra’ de las sedes de todos los equipos, y les sale más económico. Incluso aunque se haya perdido un día.

Alonso, un hombre del norte

Muy pocos se atrevieron a rodar en Montmeló en estas condiciones, y cuando lo hicieron fue para sacar la foto y poco más. De hecho, sólo cinco corredores completaron, al menos, una vuelta de instalación, y de ellos, sólo uno hizo un paso por meta: Fernando Alonso. Con neumáticos de lluvia extrema, casi saliéndose de pista y con un tiempo final más propio de cualquier coche turismo de la calle que de un Fórmula 1 (2:18.545), el asturiano se quedó con el primer puesto de una de las jornadas más irrelevantes de su carrera deportiva, sino la que más, al volante de un monoplaza del ‘gran circo’. Daniel Ricciardo, Brendon Hartley, Marcus Ericsson y Robert Kubica fueron los otros que salieron a pista, aunque fuera para arrancar el coche y volver. Otros, como Max Verstappen, rodaron… en la videoconsola. Al menos el trabajo de simulador les hizo mantener las manos calientes.

Este jueves se celebrará la última jornada de trabajo de esta semana, en la que todos los pilotos tratarán de aprovechar. Las previsiones son algo más optimistas que para la jornada de este miércoles, por lo que quizá se vea acción en pista. Si el tiempo lo permite.

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